Cultura

La “casa sacramental”, una especialidad eucarística centroeuropea

En las iglesias románicas, pero sobre todo góticas y renacentistas, especialmente en Alemania, se reservaba el Santísimo en elementos arquitectónicos en forma de torre y ricamente ornamentados, adosados a muros o exentos.

José M. García Pelegrín·2 de marzo de 2024·Tiempo de lectura: 5 minutos

Casa sacramental de "Unsere Liebe Frau", Bamberg

El Código de Derecho Canónico actualmente vigente establece que la Eucaristía debe estar “reservada en un solo sagrario de la iglesia u oratorio”, que deberá “estar colocado en una parte de la iglesia u oratorio verdaderamente noble, destacada, convenientemente adornada, y apropiada para la oración”.

Ya entre los primeros cristianos, la Eucaristía no se consumía completamente en la Misa, pues el sacerdote solía reservar parte para la comunión de los enfermos. Las hostias consagradas se guardaban reverentemente en recipientes de marfil o metales preciosos, normalmente en una sala contigua de la iglesia. Este es el origen del tabernáculo, el sagrario, donde se reserva al Santísimo.

A lo largo de los siglos se han encontrado diversas soluciones para la situación del sagrario, por ejemplo, integrándolo en retablos góticos y renacentistas o, como hizo obligatorio el Concilio de Trento (1545-1563), sobre la «mensa» del altar mayor. Más tarde, al permitir el Concilio Vaticano II (1962-1965) la introducción del altar exento, cara al pueblo, hizo posible que el sagrario se dispusiera “en un altar lateral, pero que sea realmente destacado” (Instrucción “Inter Oecumenici”, 1964).

La «casa sacramental»

Sin embargo, en la Edad Media, en iglesias románicas, pero principalmente góticas y renacentistas de Alemania y otros países europeos como Hungría, la República Checa, Austria, Bélgica, Países Bajos y parte de Francia e Italia, se extendió la denominada «Sakramentshaus», cuya traducción literal es “casa sacramental” o “santuario sacramental”.

Sobre todo después de que el Concilio Laterano IV (1215) empleara la palabra «transubstanciación» para referirse al modo en que se hace realmente presente el cuerpo y la sangre de Cristo en la Eucaristía y fijara en su canon 20 que se conserve la Eucaristía (y el «crisam») en un lugar cerrado herméticamente para evitar profanaciones, unido al deseo de observar y venerar la Hostia consagrada, se buscó un modo en que las iglesias católicas -y las ortodoxas- pudieran “reservar” las hostias consagradas y no consumidas durante la Misa. En Alemania, como se ha dicho, la respuesta a la veneración del Santísimo Sacramento fuera de la celebración eucarística, y por tanto separada de ésta, es la «Sakramentshaus», un elemento constructivo adosado en el muro o en una columna, o también exento.

La evolución de la «Sakramentshaus»

Los lugares para la reserva de la Sagrada Eucaristía fueron evolucionando desde un simple armario de pared, pasando por un nicho de piedra decorado con ornamentos o figuras, hasta un torreón que recuerda bien las agujas de las iglesias góticas, gigantescas custodias de piedra; suelen ser obras maestras de la cantería y la escultura de la Baja Edad Media. Resulta ciertamente paradójico que estas pequeñas estructuras arquitectónicas alcanzaran la cima de su desarrollo artístico en el norte de Alemania en vísperas de que la Reforma de Lutero, a comienzos del siglo XVI, las hiciera en muchos lugares “obsoletas”.

Iglesia de Großschenk (1)

Un buen ejemplo de los “santuarios sacramentales” más sencillos, propios de iglesias románicas, con el tabernáculo en un nicho cerrado, en el muro del coro y rodeados de un elaborado marco arquitectónico, puede apreciarse en las iglesias de Hänichen o de Großschenk (foto 1). En iglesias de pueblos se puede encontrar también un santuario sacramental de madera, adosado al muro, como es el caso de la iglesia de Groß Zicker en la isla de Rügen (foto 2).

En las iglesias góticas, el santuario sacramental comienza a adquirir forma de torre y una decoración más profusa, con piedra ornamentada, como puede observarse en la iglesia parroquial católica de Remagen, a la izquierda del coro: la casa sacramental toma forma de torre y se prolonga en la bóveda, en el lado izquierdo del coro. Su ornamentación gótica tardía hace pensar que fue realizado en la primera mitad del siglo XVI.

Las catedrales góticas

Iglesia de Groß Zicker (2)

Lógicamente, la «Sakramentshaus» adquiere un especial relieve en las grandes catedrales góticas; se encuentran en la mayoría de los casos en el lado del Evangelio. La de la catedral de Ulm (foto 3), adosada en el crucero, justo en la intersección entre la nave y el transepto, está considerada –con sus 26 metros– la de mayor altura de Alemania. Fue realizada entre 1467 y 1471. Está esculpida íntegramente en piedra caliza y arenisca, a diferencia de la cubierta de madera del púlpito, de estructura similar. Tiene forma de torre, con esculturas de santos en diversos pisos, y es un ejemplo de filigrana gótica.

Los santuarios sacramentales exentos se alojan asimismo en el lado del Evangelio. Un buen ejemplo es el de San Lorenzo de Núremberg (foto 4), la obra maestra de Adam Kraft, realizada entre 1493 y 1496. La torre de arenisca, de más de 20 metros de altura, recuerda los zarcillos entretejidos de un árbol y está sustentada por tres figuras humanas, en una de las cuales se inmortalizó el artista. Consta de siete niveles: el más inferior es el “deambulatorio”, pasando por la Eucaristía (el sagrario propiamente dicho), la Última Cena, la Pasión, al Crucifixión, la Resurrección y el remate de la torre.

«Unsere Liebe Frau», en Bamberg

Catedral de Ulm (3)

En la iglesia parroquial “Unsere Liebe Frau” (“Nuestra Señora”) de Bamberg se encuentra una “casa sacramental” que, por sus dimensiones, es casi una premonición de la capilla del Santísimo que se impondría siglos más tarde. Aunque pudiera pensarse que es una evolución ulterior, fue realizada antes de las casas sacramentales de Remagen, de Ulm y de Núremberg, pues data de 1430.

La parte inferior del conjunto muestra un Entierro de Cristo completamente esculpido. El nicho del tabernáculo en sí, cerrado con una puerta, se encuentra en el centro, en un piso superior; sobre él aparece el rostro de Cristo. A la altura del tercer piso se encuentra una inscripción gótica que hace referencia a la colocación de la primera piedra del coro en 1392. A derecha e izquierda del sagrario, en dos pisos, hay figuras de profetas y apóstoles, aludiendo a la presencia de Cristo en la Eucaristía. La obra está coronada por una representación del Juicio Final, en la que Cristo aparece como juez del mundo; a su derecha están los bienaventurados y al otro lado los condenados, que están siendo devorados por una ballena de gran tamaño. La casa sacramental se sigue empleando en la actualidad como lugar donde se instala el “monumento” del Jueves al Viernes Santo.

Tras el Concilio de Trento

San Lorenzo de Núremberg (4)

Como se ha dicho, con el Concilio de Trento las casas o santuarios sacramentales cayeron en desuso. Ahora bien, como las decisiones de dicho Concilio no siempre se aplicaron en todas partes, en algunos lugares se siguieron construyendo, por ejemplo, para la iglesia de San Gereón de Colonia en 1608. En siglos posteriores, muchas de esas casas sacramentales fueron víctima del furor reformista y del cambio de gustos; especialmente cabe señalar la destrucción de la casa sacramental de la catedral de Colonia en 1766, que había sido alabada en numerosas ocasiones. Algunas volvieron a levantarse en el siglo XIX o XX. Los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial redujeron aún más el número de casas sacramentales. Con todo, han quedado suficientes ejemplos.

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