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Obispo Mumbiela: “Hemos dedicado Asia Central a la Reina de la Paz”

El presidente de la nueva Conferencia de Obispos Católicos de Asia Central, Mons. José Luis Mumbiela, obispo de Almaty (Kazajistán), explica, en una entrevista con Omnes, los “lazos de fraternidad y unidad” que crea la conferencia. Además, asegura que el viaje del Papa Francisco a Kazajistán será “muy significativo”, y comenta la dedicación de Asia Central a María, Reina de la Paz.

Rafael Miner·8 de mayo de 2022·Tiempo de lectura: 8 minutos
Mumbiela

Nuncios, obispos y administradores apostólicos que integran la recién creada Conferencia de Obispos Católicos de Asia Central, pertenecientes a Kazajistán, Kirguistán, Uzbekistán, Tayikistán, Turkmenistán, Azerbaiyán, Afganistán y Mongolia, dedicaron la inmensa y multiétnica región asiática el pasado 1 de mayo a Santa María, Reina de la Paz, en el Santuario Nacional de la Reina de la Paz de Kazajistán, en Ozerny.

Desde “el centro del continente euroasiático, en el lugar donde conviven representantes de muchas nacionalidades y religiones”, los arzobispos y obispos llamaron a la Virgen María “¡Reina de la Paz y Madre de la Iglesia!”, y le encomendaron “la Iglesia Católica de Asia Central, todos los creyentes cristianos, que reconocen al Dios Único, y las personas de buena voluntad, cuya fe y devoción son conocidas por el Todopoderoso”.

“Reina de los mártires”, rezaron, “mira la sangre y las lágrimas de los que, como Cristo, sufrieron inocentemente por la verdad y la justicia. María, muéstranos a nosotros y al mundo entero que Tú eres la Reina de la Paz. Que todas las naciones te proclamen bienaventurada y a través de ti encuentren el camino hacia Dios”.

La primera sesión de esta Conferencia de obispos asiáticos tuvo lugar en Nursultán, capital de Kazajistán, desde el 26 de abril hasta primeros de mayo. En esta ciudad, antes denominada Astaná, tuvo lugar la apertura oficial de la sesión plenaria, a la que acudieron el presidente del Senado del Parlamento de la República de Kazajistán, Ashimbaev Maulen Sagatkhanuly, y el ministro de Información y Desarrollo Social de Kazajistán, Umarov Askar Kuanyshevich, según la agencia Fides.

El cardenal Luis Antonio Tagle, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos [hasta la entrada en vigor de ‘Praedicate Evangelium’, el domingo de Pentecostés], estuvo presente en conexión online desde la Ciudad del Vaticano, expresando su satisfacción por el nacimiento de la Conferencia, que “está llamada a desempeñar un papel especial en la vida y el ministerio de la Iglesia en los territorios de los países de Asia Central. Aunque los católicos de esta región son una minoría, esto no resta importancia al papel que la Iglesia desempeña en la sociedad”.

Monseñor José Luis Mumbiela, obispo de Almaty, la ciudad más poblada de Kazajistán, y presidente de la conferencia de obispos del país, ha presidido esta plenaria de los obispos de Asia Central, al haber sido elegido para presidir la nueva conferencia por votación secreta en la reunión de los obispos de Asia Central.

Como vicepresidente y secretario general han sido elegidos, respectivamente, Mons. Jerzy Maculewicz, administrador apostólico de Uzbekistán, y Mons. Evgeny Zinkovsky, obispo auxiliar de la diócesis de Karaganda. El día de la apertura oficial de la plenaria, los ordinarios de Asia Central visitaron la Nunciatura Apostólica en Kazajistán, donde se reunieron con el Nuncio, el arzobispo Francis Assisi Chullikatt.

La mirada está puesta en una más que probable visita del Papa Francisco a Kazajistán, desde el momento en que el Santo Padre manifestó al presidente del país, Kassym-Jomart Tokayev, su intención de viajar a Kazajistán, con motivo del VII Congreso de Líderes de Religiones Mundiales y Tradicionales, que tendrá lugar en septiembre en la capital kazaja.

En este contexto, Omnes ha conversado con Monseñor José Luis Mumbiela Sierra, presidente de la Conferencia de Obispos de Asia Central.

Háblenos en primer lugar de la dedicación de Asia Central a la Santísima Virgen María en el Santuario de Ozerny, que han realizado ustedes, los obispos.

― El texto es el mismo, en un 99 por cien, que el utilizado el 25 de junio de 1995 por  el obispo Jan P. Lenga, cuando consagró Kazajistán y Asia Central a la Virgen. Ese mismo texto lo usó Juan Pablo II en el 2001 cuando en Astaná, hace 21 años, repitió también esa consagración con las mismas palabras. Hemos cambiado dos palabras, porque en el original decía que estamos a las puertas del tercer milenio, y estamos en los inicios. Ha sido algún retoque. Antes era Kazajistán, y ahora es Asia Central. Y lo demás es lo que se hizo en el 95, lo que Juan Pablo II repitió, y nosotros hemos insistido.

¿Nos puede facilitar ese texto de la dedicación a Santa María, Reina de la Paz?

― Por supuesto. Éste es el texto:

“Oración: Dedicación de Asia Central a la Virgen Santísima

¡Madre del Hijo de Dios Jesucristo y Madre nuestra! Queremos expresarte nuestro amor y respeto, nuestra confianza y gratitud.

Estamos frente a Ti en el momento especial de la historia de la humanidad al comienzo del tercer milenio, cuando la humanidad se esfuerza por ser una sola familia, pero, sin embargo, sigue dividida, herida por muchos conflictos y guerras.

Estamos frente a Ti en un lugar especial del globo: en el centro del continente euroasiático, en el lugar donde conviven representantes de muchas nacionalidades y religiones.

Madre inmaculada de Dios, como la aurora de la mañana que predice la salida del sol, Tú fuiste la precursora de la venida del Salvador. Creemos que Tú eres la mejor para guiar a las personas hacia Dios. Tú diste a luz al Señor del Mundo, Jesucristo. Muriendo en la cruz, te confió a todos los hombres, para que fueras su Madre y Reina, su Guía hacia Dios y Patrona Perpetua.

¡Reina de la Paz y Madre de la Iglesia! Te encomendamos hoy la Iglesia Católica de Asia Central, todos los creyentes cristianos, que reconocen al Dios Único, y las personas de buena voluntad, cuya fe y devoción son conocidas por el Todopoderoso.

Reina de los mártires, mira la sangre y las lágrimas de los que, como Cristo, sufrieron inocentemente por la verdad y la justicia.

María, muéstranos a nosotros y al mundo entero que Tú eres la Reina de la Paz. Que todas las naciones te proclamen bienaventurada y a través de ti encuentren el camino hacia Dios.

Amén”.

(Pueden ver aquí la lectura de la Dedicación a la Virgen por parte del presidente de la Conferencia, Mons. José Luis Mumbiela, en ruso, junto al resto de los obispos, tras sus palabras al concluir la Misa (1h. 16’)).

DedicacionAsiaCentralMariaReinadelaPazSantuario

¿Cómo va la organización del Congreso de religiones en septiembre?

– El gobierno está poniendo todo lo que puede para sacar ese congreso adelante. El Papa ha dicho que viene a mostrar su presencia en el Congreso. Se están dando los pasos para preparar la visita del Papa. No hay un programa [del viaje] aún hecho, pero cuando te dicen que prepares el programa, significa que quiere venir. De hecho, quiere venir.

Entonces, el Papa Francisco irá a Kazajistán…

– A lo mejor necesitan confirmarlo después, una vez que venga la comisión del Vaticano a Kazajistán, pero en principio el Papa viene. Si la salud lo permite, el Papa vendrá.

En eso estamos. Para la Iglesia católica siempre es una alegría. Un Padre común no necesita motivos especiales para ver a sus hijos. Siempre es bienvenido. Pero evidentemente, las circunstancias históricas de Kazajistán y de países cercanos a Kazajistán (Ucrania, Rusia), hacen que este viaje sea muy significativo. Aprovechando el Congreso internacional, que busca precisamente favorecer la paz y la concordia entre religiones, y culturas diferentes. Es precisamente lo que el Papa quiere difundir, en un mundo que está sufriendo totalmente lo contrario. Las circunstancias históricas lo propician. Es muy hermosa esa coincidencia.

No le he preguntado por la guerra ruso-ucraniana. Quizá haya una herida profunda.

– Vemos aquí que la población padece en muchos casos esa división. Hay mucho sufrimiento, porque eso divide a las personas, que están sufriendo. Algunos más que otros.

¿Dónde han tenido lugar las reuniones de la nueva Conferencia estos días?

– La reunión de la nueva Conferencia Episcopal ha sido en Nursultán, la capital, donde está la oficina. Llegamos el día 25 a Nursultán. El primer día, nos fuimos todos a Karaganda para ver el seminario, la iglesia de los grecocatólicos, la catedral nueva, donde están también las reliquias del beato Vladislaw Bukowinsky, apóstol de Kazajistán, que también estuvo en otros países de Asia central; y después fuimos a decir la Misa a la basílica de San José, que es la primera catedral de Asia central en el siglo XX, donde comenzó la comunidad católica en Karaganda. Ahora no es catedral, es basílica.

Al acto oficial de inauguración solemne de la Conferencia de Obispos Católicos de Asia central, vino el speaker del Senado de Kazajistán, que leyó una carta del presidente del país; también estuvo el ministro de Información y Desarrollo Social, al que compete también Religión. La representación del gobierno fue al más alto nivel.  Fue cuando intervino el cardenal Tagle.

Estuvieron dos Nuncios, el arzobispo de Astaná, cuatro obispos más de Kazajistán, dos administradores apostólicos; y de otros países, el obispo de Taskent (Uzbekistán), el obispo de Mongolia, y el obispo de Baku, de Azerbaiyán (como observador, de momento); y aparte, sacerdotes, el administrador apostólico de Kirguistán, y los jefes de las ‘Missio sui iuris’ de Turkmenistán, Tayikistán y Afganistán. A día de hoy, el sacerdote de Afganistán está en Roma, y está haciendo lo posible por regresar, él y las religiosas. De momento, están fuera.

¿Cómo es la organización eclesiástica en Asia?

― En Asia hay muchas conferencias episcopales, casi cada país tiene su conferencia episcopal, aunque Camboya y Laos la tienen conjunta. Pero cada país la tiene: Vietnam, Indonesia, Malasia, Corea, Japón, Birmania, Filipinas… Después existe la FABC (‘Federation of Asian Bishops Conferences’), que es como el CELAM en América Latina, una conferencia episcopal continental. Nuestra conferencia episcopal, la de Asia Central, forma parte de esa confederación asiática.

¿Puede comentar la función y proyectos de esta nueva Conferencia Episcopal de Asia Central, que usted preside?

– La finalidad de esta Conferencia es, sobre todo, crear unidad entre las Iglesias pequeñitas, que somos todos, de fraternidad y cercanía, lo cual da una mayor fortaleza en las circunstancias de minoría en que vivimos, y eso se nota en estos días, en que ha salido rejuvenecida, fortalecida, entusiasmada, verse no solos, sino acompañados en la misma misión, cercana, en situaciones también cercanas.

Por ejemplo, el obispo de Mongolia, que ahora forma parte de nuestra Conferencia, antes iba a Corea, pero se siente más identificado con nuestra realidad. Para él, estar con nosotros ha sido una especie de entusiasmo, se ha visto perfectamente, eres como yo, en una misma situación económica, social, de pequeño rebaño del Pueblo de Dios, con dificultades. Aquí me siento más identificado, por la cultura, etcétera.

Más que hacer programaciones o declaraciones conjuntas, somos países diferentes y lejanos unos de otros a veces, no podemos realizar actividades conjuntas para los fieles, como se pueden hacer en la Conferencia Episcopal Española u otra similar, porque las distancias son grandes, pero a nivel de relación entre obispos, creo que es muy bueno.

Y para crear entre los fieles una conciencia de familia amplia, y cercana. No sólo en la Iglesia de tu país, sino que sepan que mi obispo está en conexión con otros obispos, que hay una comunicación, a lo mejor hay algún viaje, una presencia de alguien, para sentirse más acompañados y más cercanos unos de otros. En estas tierras, yo creo que es muy útil.

Crear lazos de fraternidad y de unidad, también para estas nuevas iglesias que forman parte de la Conferencia Episcopal, porque Kazajistán ya la tenía, pero estos que estaban sin Conferencia Episcopal, para ellos, cara a la relación institucional con el Vaticano, por ejemplo, ya están dentro de una organización, cosa que antes no estaban, como islas en el océano. Ahora están más compactas, digamos, a la hora de una relación institucional.

FotoKaragandaObisposMumbiela

También se facilita ahora la tarea en una zona de grandes extensiones, y la atención al seminario…

– Sí. Ahora, por ejemplo, hemos nombrado a algunos de estos países. Tras el presidente, que soy yo, está el vicepresidente, que es de Uzbekistán, y otros también forman parte de alguna pequeña misión. Ya es representar a un grupo más amplio, que da un poco más de ánimo. Después, en la medida que se pueda, hacer cosas conjuntas.

Hay algunas cosas que sí están claras. Una es el seminario interdiocesano, y de esto hablamos mucho con el cardenal Tagle. El seminario de Karaganda es el único seminario de toda Asia central. Ahora ellos ya saben que si tienen vocaciones diocesanas, pueden enviarlas a este seminario.

Estuvimos el primer día en Karaganda, ellos han visitado el seminario, lo han visto; de hecho, a día de hoy, hay un seminarista de Uzbekistán, también los hay de Georgia. Si los hubiera de otros sitios, ya saben que pueden enviarlos, lo cual va bien para todos. Por ejemplo, el obispo de Mongolia enviaba los seminaristas a Corea. Pero claro, la realidad eclesial y social de Corea es muy diferente a Mongolia. Es otro mundo. Y esto es más cercano y formativo para los nuestros. El tema del seminario es muy importante.

Otro tema es Cáritas. Dentro de Asia, existe la subregión de Cáritas de Asia central, que también incluye a los mismos países que estamos en la Conferencia. Después, ya veremos.

Concluimos la conversación por vía telemática con el obispo Mumbiela, aunque podríamos continuar con varios temas. Si quieren más información, pueden visitar esta web de la Iglesia Católica en Kazajistán, y desde luego, la entrevista realizada a Monseñor José Luis Mumbiela en Omnes, en febrero de este año.

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