Vocaciones

Sacerdotes santos: san Luis María Grignion de Montfort

El santo de Montfort-la Cane fundó en 1713 la Congregación de los Misioneros de la Compañía de María, y en 1715 la Congregación femenina de las Hijas de la Sabiduría divina, dedicada al servicio de los pobres y a la enseñanza.

Manuel Belda·22 de mayo de 2021·Tiempo de lectura: 3 minutos
san Luis María Grignion de Montfort

Su vida

San Luis María nació en 1673 en Montfort-la Cane, una pequeña ciudad de la Bretaña francesa. Ya adulto, añadió el nombre de su ciudad natal como un segundo apellido suyo. Estudió la teología en el Seminario parisino de San Sulpicio y en la Universidad de la Sorbona. Fue ordenado sacerdote el 5 de junio de 1700. En 1706 peregrinó a Roma con el fin de obtener el permiso del Papa para trabajar en las misiones, sobre todo en Canadá. Clemente XI quedó impresionado de su celo apostólico y le dió el título de Misionero Apostólico para Francia, un mandato para la predicación de misiones parroquiales. 

En 1713 fundó la Congregación de los Misioneros de la Compañía de María, y en 1715 la Congregación femenina de las Hijas de la Sabiduría divina, dedicada al servicio de los pobres y a la enseñanza.

San Luis María Grignion de Montfort falleció el 28 de abril de 1716. Fue beatificado por León XIII el 22 de enero de 1888, y canonizado por Pío XII el 20 de julio de 1947.

En su Encíclica Redemptoris Mater, nº 48, san Juan Pablo II hace una mención especial de este santo: «Me es grato recordar, entre tantos testigos y maestros de la espiritualidad mariana, la figura de san Luis María Grignion de Montfort, el cual proponía a los cristianos la consagración a Cristo por manos de María, como medio eficaz para vivir fielmente el compromiso del bautismo. Observo complacido cómo en nuestros días no faltan tampoco nuevas manifestaciones de esta espiritualidad y devoción».

Sus obras

San Luis María Grignion de Montfort escribió algunos tratados espirituales. El primero es El Amor de la Eterna Sabiduría, escrito para su uso personal. Pero sobre todo es conocido por sus obras marianas: El secreto de MaríaEl secreto admirable del Santo Rosario, y el Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen.

Su doctrina espiritual

La doctrina espiritual montfortiana es profundamente cristocéntrica y mariana. Sus dos polos son:  Cristo Sabiduría encarnada y el «secreto di Maria», es decir,  la verdadera devoción a la Santísima Virgen como camino seguro y fácil para llegar a la plena  identificación con Jesús. Aquí vamos a tratar únicamente del segundo polo.

En el Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen, después de una introducción sobre la presencia de María en el misericordioso designio salvífico de Dios, san Luis María analiza el papel que juega la Virgen en la historia de la salvación, esto es, en el misterio de Cristo y de la Iglesia, para pasar acto seguido a considerar el culto mariano, poniendo de relieve los fundamentos teológicos, las deformaciones y las distintas expresiones del mismo. En una tercera parte expone la «verdadera devoción a María», que él afirma ser un modo muy eficaz para llegar a la perfecta identificación con Jesús: «Esta devoción es camino fácil, corto, perfecto y seguro para llegar a la unión con Nuestro Señor, en la cual consiste la perfección cristiana» (nº 152).

San Luis María pone el énfasis en los valores teológicos y pastorales de la verdadera devoción a la Santísima Virgen, como un medio para vivir los compromisos derivados de la alianza con Dios que nos constituye como cristianos, y precisamente de la consagración fundamental del Bautismo, como se lee en el Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen: «La plenitud de nuestra perfección consiste en asemejarnos, vivir unidos y consagrados a Jesucristo. Por consiguiente, la más perfecta de todas las devociones es, sin duda alguna, la que nos asemeja, une y consagra más perfectamente a Jesucristo. Ahora bien, María es la creatura más semejante a Jesucristo. Por consiguiente, la devoción que mejor nos consagra y hace semejantes a Nuestro Señor es la devoción a su Santísima Madre. Y cuanto más te consagres a María, tanto más te unirás a Jesucristo. La perfecta consagración a Jesucristo es, por lo mismo, una perfecta y total consagración de sí mismo a la Santísima Virgen. Esta es la devoción que yo enseño, y que consiste —en otras palabras— en una perfecta renovación de los votos y promesas bautismales» (nº 120).

Hacial el final del Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen se halla un código de comportamiento mariano, es decir, el compromiso de vivir la consagración bautismal con María: «Todo se resume en obrar siempre por María, con María, en María y para María, a fin de obrar más perfectamente por Jesucristo, con Jesucristo, en Jesucristo y para Jesucristo» (nº 257).

La práctica de la servitud mariana como acto de total dedicación a Dio por medio de su Madre es la realización vital de la profunda comprensión teológica de san Luis María Grignion de Montfort del misterio de María y de su relación con el misterio de Dios: «Siempr que piensas en María, Ella piensa por tí en Dios. Siempre que alabas y honras a María, Ella alaba y honra a Dios. Y yo me atrevo a llamarla “la relación de Dios”, pues sólo existe en relación a Él; o “el eco de Dios”, ya que no dice ni repite sino “¡Dios!”. Si tú dices “¡María!”, Ella dice “¡Dios!”» (nº 225).

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