Recursos

Sonia Ortega: “Cristo es la clave de toda la Sagrada Escritura”

Sonia Ortega, profesora de Sagrada Escritura en la Universidad San Dámaso, quiere animar a todos los católicos a leer la Biblia para conocer en profundidad a Cristo y escuchar lo que Dios nos quiere decir cada día a través de la Palabra.

Javier García Herrería·27 de marzo de 2025·Tiempo de lectura: 4 minutos
Sonia Ortega

Sonia Ortega, profesora de Sagrada Escritura en la Universidad San Dámaso

Conversamos con Sonia Ortega, profesora de Sagrada Escritura de la Universidad de San Dámaso. También da cursos de Biblia en parroquias y congregaciones religiosas. Sonia dedica su vida a la investigación y divulgación bíblica, pero también ha puesto en marcha con su marido y sus hijas una misión católica en Liberia, llamada “In Mary ‘s Hands”. Allí ofrecen atención sanitaria y acompañamiento en cárcel; ayuda a los habitantes del basurero y las chatarrerías del Ghettos de Monrovia, muchos de ellos afectados por el consumo de «kush», una droga en auge en África; también dan atención sanitaria en el campo de refugiados “Voice of America”, casas de enfermos y orfanatos.

¿Cómo terminó siendo profesora de Sagrada Escritura?

– Yo estudié Teología, pero nunca tuve la intención de ser profesora. De hecho, cuando me ofrecieron la posibilidad de enseñar, literalmente huí durante un año. No me veía en ese papel. Pero ya sabes cómo es Dios: nos lleva por caminos inesperados. Finalmente, por necesidades de la universidad, me ofrecieron dar clases en San Dámaso, y accedí.

Es cierto que ya tenía experiencia formando a grupos en parroquias y en vida religiosa, pero nunca me había imaginado frente a un aula enseñando Sagrada Escritura. Sin embargo, cuando entré, descubrí la belleza de compartir la Palabra de Dios con otros, y me quedé.

Para un cristiano común, ¿por qué es importante leer la Biblia y formarse en Sagrada Escritura?

– Porque nadie ama lo que no conoce. La fe no es solo sentimiento; también es razón y conocimiento. Somos cuerpo, alma y espíritu, y necesitamos responder a Dios con todo lo que somos.

Vivimos en un mundo que constantemente nos pide razones de nuestra fe. Y cuando estudias la Escritura, te das cuenta de que ilumina todas las realidades de tu vida. Es un ensanchamiento de la mente, el alma y el corazón. Te llena de gozo porque descubres que Dios habla directamente a tu vida.

¿Qué hacemos con el Antiguo Testamento para no dormirnos mientras lo leemos?

– (Ríe). Solo se entiende desde Cristo. La Revelación concluye en Él, así que leer el Antiguo Testamento sin esa clave es como leer el primer capítulo de una novela de 350 páginas y querer sacar conclusiones.

Cristo es la clave de toda la Escritura. Pero, además, necesitamos una guía para comprenderla, y ahí es donde entra la Iglesia. Sin una interpretación adecuada, podemos perdernos en detalles y perder el mensaje central de salvación.

Hablando del Antiguo Testamento… ¿ha llegado usted a disfrutar el libro de los Números?

– ¡Muchísimo! De hecho, hay un lugar en Números que se llama “Cadés Barnea”, y todos, en algún momento, pasamos por nuestro propio “Cadés Barnea”. Es el momento en el que el pueblo de Israel se asoma a la Tierra Prometida y le dice a Dios: «Esto no es lo que yo esperaba». Esperaban algo fácil, pero se dan cuenta de que la promesa de Dios requiere esfuerzo. Y deciden no entrar.

¿Cuántas veces nos pasa lo mismo? Dios nos muestra un camino, pero como no es lo que imaginábamos, nos resistimos. Esa lucha entre la promesa de Dios y nuestras expectativas es real, y entenderlo cambia completamente la manera en que leemos la Escritura.

¿Qué prácticas recomienda para ayudar a entrar en la Sagrada Escritura y disfrutarla?

– Lo primero es no estudiar la Biblia en solitario. Es verdad que podemos leerla personalmente, pero la experiencia me ha enseñado que compartir la Palabra en grupo la hace mucho más rica. Escuchar cómo resuena en otros corazones nos ayuda a profundizar en su significado.

También es clave tener una guía adecuada. Hoy en día hay muchísimos recursos: libros, podcasts, artículos, cursos online y presenciales… En San Dámaso, por ejemplo, tenemos una formación en Sagrada Escritura muy accesible, tanto presencial como online.

En la página de “In Mary’s Hands” subo clases de Biblia accesibles para todo el mundo. Empezamos con esto durante el confinamiento y ha sido una experiencia increíble. Hay cursos sobre Génesis, san Juan, y otros temas fundamentales para comprender la Palabra.

Además, en la Diócesis de Getafe, estamos desarrollando un programa muy bueno. Tenemos varios vídeos formativos y materiales a precios asequibles. La idea es que la gente no solo estudie individualmente, sino que se reúna en grupos pequeños, en casas o parroquias, para compartir lo aprendido.

Para alguien que quiere empezar a leer la Biblia, ¿qué le recomendaría?

– Primero, no empieces por el Génesis con la intención de acabar en el Apocalipsis. La Biblia no es una novela que se lee de principio a fin. Son 73 libros, y cada uno requiere un punto de entrada distinto.

Lo mejor es empezar por un Evangelio, como Mateo o Lucas. Una vez que el corazón se conecta con Cristo, se puede ir avanzando hacia otras partes de la Escritura.

Hoy en día hay muchas plataformas y cursos para formarse, tanto en universidades como en parroquias. En la Diócesis de Getafe, por ejemplo, hemos creado un programa con vídeos gratuitos y materiales accesibles, para que la gente pueda estudiar la Biblia en comunidad.

¿Qué impacto ha visto en la gente que se forma en Sagrada Escritura?

– He visto vidas transformadas. Hay un crecimiento impresionante en el interés por la Palabra de Dios. Vivimos en un mundo con demasiadas palabras, demasiada información, y la gente está agotada. Pero cuando descubren la Escritura, encuentran algo diferente: una verdad que sacia.

Cada vez más personas sienten que necesitan un ancla, algo sólido en lo que apoyarse. Y la Palabra de Dios resuena en lo profundo del corazón de cada ser humano.

Para terminar, ¿qué consejo daría a quien quiere acercarse más a la Biblia?

– Que la ponga en el centro de su vida. Algo tan sencillo como leer el Evangelio cada día y meditarlo cambia por completo la manera en que vivimos. No es necesario ser un experto ni hacer grandes cursos. Basta con dejar que la Palabra resuene en el corazón. Porque cuando lo hace, transforma.

Newsletter La Brújula Déjanos tu mail y recibe todas las semanas la actualidad curada con una mirada católica