Evangelio

Milagros del Evangelio: la segunda multiplicación de los panes y peces

El autor analiza algunos aspectos sobre la segunda multiplicación de los panes y peces que relatan los evangelistas Mateo y Marcos.

Alfonso Sánchez de Lamadrid Rey·12 de agosto de 2021·Tiempo de lectura: 6 minutos
milagro multiplicación

He escrito previamente sobre la primera multiplicación de los panes y peces. En este trabajo, como continuación, estudiamos la segunda multiplicación. Las gráficas y la bibliografía son comunes a los dos artículos.

Una multiplicación para los judíos y otra para los griegos

Mientras la primera multiplicación es narrada en los cuatro evangelios (Mt 14,15-21; Mc 6,35-44; Lc 9,12-17 y Jn 6,5-13), la segunda multiplicación solo la narran Mateo y Marcos (Mt 15,32-39 y Mc 8,1-10). El parecido entre ambos relatos ha hecho que algunos autores discutan si realmente hubo un segundo milagro de multiplicación de panes y peces, pero en lo que casi todos están de acuerdo es que mientras que el primer relato está dirigido preferentemente para los judíos, el segundo estaba dirigido a los paganos o gentiles pues “algunos de ellos son de lejos” (Mc 8,2).

¿Por qué fueron dos multiplicaciones y no una repetida (y adaptada) dos veces?

Como ya hemos dicho algunos comentaristas alegan que la segunda multiplicación es una readaptación para los gentiles de un solo acontecimiento, que hubo solo una multiplicación y no dos. Su argumento sería que ambos relatos son muy similares. Aunque reconocen las diferencias entre ellos, argumentan que éstas son secundarias, para la adaptación a los gentiles. Pero encontramos la misma lógica de apertura de Jesús al mundo pagano en todo el viaje fuera del territorio de Israel, y, entonces, habría que decir lo mismo de todo lo sucedido en Marcos y de Mateo en tierra de paganos (Tiro y Sidón).

Si algo queda claro en este periplo de Jesús por tierra de gentiles es que el Reino de Dios no es el monopolio de unos pocos. Aunque todavía no había llegado el tiempo de llevar la Buena Noticia a los paganos, Jesús incursiona en tierra extranjera y también allí pone de manifiesto el poder de Dios sobre las enfermedades y sale al encuentro de las necesidades humanas (Mt 15 21-28 y 15, 32-39), anticipando el momento en que “el pan de los hijos” (Mc 7, 27, mujer sirio-fenicia) sería compartido por todos. Además será durante este viaje, esta vez en Cesarea de Filipo, también en territorio pagano, cuando tendrá lugar la profesión de fe de Pedro, que es como la clave de todo el Evangelio de Marcos. Este Apóstol, portavoz de los demás, lo reconoce como “el Mesías” (Mc 8. 29), o sea, el “Cristo”, el “Ungido” de Dios por excelencia. Y, no lo olvidemos, esto ocurre en territorio pagano.

Con todo, una de las evidencias más importantes de que son dos hechos distintos está en Mt 16, 5-12, cuando el Maestro hecha en cara a sus discípulos: “Los discípulos, al pasar a la otra orilla, se habían olvidado de tomar panes (…) Ellos hablaban entre sí diciendo: «Es que no hemos traído panes.» ¿Aún no comprendéis, ni os acordáis de los cinco panes de los 5.000 hombres, y cuántos canastos recogisteis? ¿Ni de los siete panes de los 4.000, y cuántas espuertas recogisteis?”. Reproche que Mc 8,14-21 también recoge: “Se habían olvidado de tomar panes, y no llevaban consigo en la barca más que un pan. (…) ¿No os acordáis de cuando partí los cinco panes para los 5.000? ¿Cuántos canastos llenos de trozos recogisteis?» «Doce», le dicen. «Y cuando partí los siete entre los 4.000, ¿cuántas espuertas llenas de trozos recogisteis?» Le dicen: «Siete.»”. Esto prueba que ocurrieron dos multiplicaciones distintas. La actitud de olvido de los discípulos nos parece inexplicable. Pero reconozcámoslo, somos olvidadizos cuando se trata de recordar la bondad de Dios. Así es nuestra naturaleza, somos desconfiados. 

Diferencias entre los relatos de Mateo y Marcos

Cuando comparamos las diferencias entre los dos relatos, el de Marcos nos sitúa ante un Jesús más humano y cercano que Mateo, con numerosas manifestaciones: lo describe rodeado por la gente: “hallándose otra vez rodeado de una gran muchedumbre que no tenía qué comer, llamó a los discípulos”; y conocedor de detalles: “y algunos de ellos son de lejos. Piensa en sus familias (“sus casas”). Se ve a Marcos más natural que Mateo, e incluso improvisando, como si al final recordase que habían también unos pececillos, añade: “Tenían unos pocos pececillos, y, dando gracias, dijo que los sirviesen también”. También se destaca más la misión de servicio de los apóstoles: “para que los sirviesen, y los sirvieron a la muchedumbre.”

Otro detalle acerca del número de los que comieron: Mateo precisa más: “Los que comieron eran cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños”. Marcos tan solo dice genéricamente que: “Eran unos cuatro mil”.

Acerca del lugar de la multiplicación de los panes y peces

Aunque no hay acuerdo acerca de dónde situar el milagro, nos parece, junto a algunos estudiosos, que tras dejar la zona de Tiro y Sidón (Mc 7,31 y Mt 15,29), Jesús se dirige hacia la zona este del lago. En efecto Mateo dice justo antes del milagro en Mt 15, 31: “La muchedumbre se maravillaba (…) y glorificaban al Dios de Israel”; es decir, no parecen ser israelitas, y sugiere así que se trata de una zona gentil. Marcos 7,31 especifica un poco más: “Dejando de nuevo los términos de Tiro, se fue por Sidón hacia el mar de Galilea, atravesando los términos de la Decápolis”, que como es sabido está al este del lago y es mayoritariamente gentil. 

Estas narraciones son coherentes con el lugar que indica la tradición, que se encuentra en la antigua ruta de la Decápolis al pasar junto al lago, y es conocido como Tel Hadar. Jesús viene del norte, y este es el primer asentamiento con puerto al lado este del lago. Actualmente aquí se encuentran los restos arqueológicos del antiguo puerto y un monumento con inscripciones y dibujos alusivos al milagro (figura 5). 

Figura 5. Monumento con panes y peces en Tel Hadar. 

Como segunda opción, se han presentado recientemente -en 2019- algunos resultados preliminares de los restos de una iglesia bizantina del siglo V, llamada iglesia quemada, pues los restos arqueológicos indican que se hundió el techo y ardió en un terremoto en el siglo VIII. Esta iglesia está situada en una colina muy cercana a la orilla del lago, en Hipos, unos 10 kilómetros al sur de Tel-Hadar. Tiene mosaicos que pueden ser alusivos a los milagros de multiplicación de panes y peces de Jesús, como peces y cestas con panes (figura 6).

Figura 6. Uno de los mosaicos de la iglesia quemada de Hipos.

Acerca del lugar de destino tras la multiplicación

Después de dar de comer a los cuatro mil, Jesús navegó por el mar de Galilea y entró en la región de Magadán (Mt 15, 39). En el evangelio de San Marcos aparece Dalmanuta en lugar de Magadán (Mc 8, 10). Los dos lugares (estudiando las diferentes variantes) permanecen desconocidos. 

Actualmente algunos estudiosos han querido identificar Magadán como Magdala (en la orilla oeste del lago y al norte de Tiberíades), lugar de nacimiento de María Magdalena. Mientras que otros escritores sugieren que Magadán sería la moderna Mejdel, también al oeste del mar de Galilea. 

Magadán o Dalmanuta no se vuelven a mencionar en el Evangelio. Y tampoco vuelven a aparecer en la literatura antigua que conocemos, no se recoge un lugar llamado así en la antigüedad. ¿No podrían ser Magadán y Dalmanuta nombres alternativos de Magdala? Los expertos no se ponen de acuerdo, pero hay que reconocer que hay motivos para pensar en Magdala.

Especie de pez

Como explican Nun (1989) y Pixner (1992), en la segunda multiplicación de panes y peces el texto de Mateo especifica que Jesús multiplicó “unos pocos peces pequeños” (15, 34) y el de Marcos “unos pocos pececillos” (8, 7). El original de los dos evangelios usa la misma palabra griega ichthýdia, textualmente peces pequeños. Por ello asumimos que se trata de la misma especie y método de conservación que en la primera multiplicación, las sardinas del lago de Galilea, Mirogrex terraesanctae, conservadas en salazón.

Fecha

Los dos Evangelios que narran las dos multiplicaciones la sitúan cronológicamente después de la de los galileos. Los seguidores pasan varios días junto a Jesús, por lo que debía ser verano, época del año en que se puede pernoctar al aire libre. Era el último año de la vida terrena de Jesús, y por tanto el año 29. Como indican las dos narraciones del Evangelio, pudieron recoger 7 cestos de sobras, usando probablemente los cestos vacíos que usaron para llevar las provisiones para esos días.

Agradecimientos

A estas explicaciones sobre las dos multiplicaciones de los panes y de los peces seguirán otras sobre algunos otros milagros obrados por el Señor en el entorno del mar de Galilea. Pero, antes de seguir con el tercer texto, quiero agradecer al Dr. Nir Froyman, jefe del Departamentos de Pesquerías y Acuicultura del Ministry of Agriculture and Rural Development de Israel, los datos de capturas pesqueras y su colaboración en todo momento; a Francisco de Luis la realización de los mapas (figura 1); a Rafael Sanz su ayuda con los textos originales en griego y a modificar sustancialmente el texto sobre la segunda multiplicación, y a Antonio del Cañizo la lectura crítica del manuscrito. El cuadro de la figura 3 es hecho por mí, con datos proporcionados por el gobierno de Israel.

El autor

Alfonso Sánchez de Lamadrid Rey

Sacerdote y Doctor en Teología y en Ciencias del Mar.

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