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Los sínodos en la vida de la Iglesia

La realización de la decimoquinta Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos este año, del 3 al 28 de octubre, en el Vaticano, en la ciudad de Roma, suscita una breve reflexión sobre el Sínodo de los Obispos en la Iglesia Católica.

Geraldo Luiz Borges Hackman·19 de noviembre de 2018·Tiempo de lectura: 9 minutos

La sugerencia de una posible institución de Sínodos fue presentada al Papa Pablo VI durante la celebración del Concilio Ecuménico Vaticano II. En el origen de esta propuesta está la experiencia de la Iglesia antigua, que se reunía para tratar de cuestiones pertinentes a su vida eclesial, y el deseo de colaborar más estrechamente con el sucesor de Pedro en el cuidado pastoral de la Iglesia universal. Desde el punto de vista etimológico, la palabra sínodo aparece a partir de dos palabras griegas, syn (juntos) y hodos (caminos), que significa “caminar juntos”, para indicar que los obispos “caminaban juntos”, entre sí y en comunión con el Papa, en cuestiones de relevancia para sus Iglesias particulares. La sugerencia de los obispos solicitaba, por tanto, retomar esta práctica tradicional de la Iglesia.

Breve historia de los Sínodos después del Vaticano II

Al aceptar esta petición, el Papa Pablo VI, el 14 de septiembre de 1965, anunció a los Padres conciliares, re-unidos en la sesión de apertura del cuarto período del Concilio, la decisión de instituir, por iniciativa propia y por medio de su autoridad, un organismo denominado Sínodo de los Obispos, que estaría compuesto por obispos nombrados en su mayoría por las Conferencias Episcopales y aprobados por el Papa, y convocado, según las necesidades de la Iglesia, por el Romano Pontífice, con la finalidad de consulta y colaboración con el ministerio petrino, cuando, para el bien general de la Iglesia, esto le pareciera oportuno. Al día siguiente, el Papa Pablo VI, con el Motu Proprio Apostolica sollicitudo (cfr. AAS 57 [1965], pp.775-780), instituía el Sínodo de los Obispos en la Iglesia católica como institución permanente, por medio del cual obispos, elegidos de las diversas partes del mundo, prestarían una ayuda más eficaz al Pastor supremo de la Iglesia, estableciendo su constitución: 1) es una institución eclesial central; 2) debe representar a todo el episcopado católico; 3) debe ser, por su naturaleza, perpetua; 4) en cuanto a su estructura, desempeñará sus funciones, al mismo tiempo, de modo temporal y ocasional.
En este mismo año, el Decreto conciliar Christus Dominus, en el número 5, reitera la importancia que la nueva institución tendrá en la vida de la Iglesia al contar con la colaboración del episcopado católico, de tal modo que pueda representar y manifestar con más eficacia la solicitud por la Iglesia universal, como parte de la vocación de todo obispo. El primer reglamento del funcionamiento del Sínodo fue publicado el 8 de noviembre de 1966, y fue revisado y ampliado con el decreto de 24 de noviembre de 1969, seguido por normas posteriores. El 29 de septiembre de 2006, con el Ordo synodi episcoporum, se publicaron nuevas normas que regulan la organización y el funcionamiento del Sínodo de Roma. Sin embargo, el marco general legislativo del Sínodo se encuentra en los cánones 342-348 del Código de Derecho Canónico latino, así como en el canon 46 del Código de Cánones de las Iglesias Orientales.

Recientemente, el 15 de septiembre de 2018, el Papa Francisco, con la Constitución Apostólica Episcopalis communio, ha determinado algunos cambios en el funcionamiento del Sínodo. En primer lugar, el Papa Fran- cisco reconoce los beneficios que el Sínodo de Roma ha traído a la vida de la Iglesia desde su institución, en estos cincuenta años de su realización, como un instrumento válido “de conocimiento mutuo entre los obispos, oración común, confrontación leal, profundización de la doctrina cristiana, reforma de las estructuras eclesiales, promoción de la actividad pastoral en el mundo entero. De esta manera, tales Asambleas no sólo se han configurado como un lugar privilegiado de interpretación y recepción del rico magisterio conciliar, sino que también han ofrecido un impulso notable al sucesivo magisterio pontificio” (n. 1). Después, amplía la participación en el Sínodo, además de los expertos y auditores, con la inclusión de “delegados fraternos”, que son los invitados pertenecientes a las Iglesias y comunidades eclesiales que aún no están en plena comunión con la Iglesia católica, y algunos invitados especiales, que serán designados en virtud de su reconocida autoridad.

Naturaleza, características y tipos de Sínodo de los Obispos

El Sínodo de los Obispos es una institución de la Iglesia universal, que es convocado en determinadas ocasiones y que manifiesta la colaboración colegial de los obispos con el Papa y de los obispos entre sí, de tal modo que pueden reflexionar sobre determinados temas que afectan a la Iglesia en todo el mundo o en algún país o continente. Así se expresa el Vaticano II: “Los obispos

elegidos de entre las diversas regiones del mundo, en la forma y disposición que el Romano Pontífice ha establecido o tengan a bien establecer en lo sucesivo, prestan al Supremo Pastor de la Iglesia una ayuda más eficaz constituyendo un consejo que se designa con el nombre de sínodo episcopal, el cual, puesto que obra en nombre de todo el episcopado católico, manifiesta, al mismo tiempo, que todos los Obispos en comunión jerárquica son partícipes de la solicitud de toda la Iglesia” (Christus Dominus, 5).

Las características fundamentales del Sínodo son cuatro: la universalidad, la colegialidad episcopal, las formas diversas de su convocatoria y su actividad consultiva. La iniciativa del Papa Pablo VI de instituir los Sínodos, acatando el deseo y la sugerencia de los obispos durante los trabajos del Concilio Ecuménico Vaticano II, muestra la intención de que la nueva institución exprese la colegialidad episcopal, es decir, contribuya a la colaboración de todos los obispos del mundo entero con la tarea pastoral universal de la Iglesia ejercida por el Pa- pa, el pastor universal, compartiendo con él la solicitud pastoral por toda la Iglesia. La colegialidad episcopal fue uno de los temas importantes recuperados por el último concilio (cfr. Lumen Gentium, 22, Christus Dominus, 4), superando la comprensión de los obispos como meros representantes del Papa en sus Iglesias particulares o en rivalidad con él, y afirmando la comunión jerárquica de todo el colegio episcopal —los obispos del mundo entero— con la solicitud pastoral del Papa para con toda la Iglesia (véase Nota Explicativa Previa, apartados 1 y 2). La colegialidad episcopal está unida a la universalidad, como muestra que el Sínodo sea una institución tanto de la Iglesia latina como de las Iglesias orientales católicas. Esta nota de la universalidad se comprueba de modo particular en las asambleas generales del Sínodo, pues en ellas hay representación de todo el mundo católico en su composición y en su funcionamiento.

De acuerdo con la reciente Constitución Apostólica del Papa Francisco, puede haber tres tipos de Sínodo: la Asamblea general ordinaria, que trata asuntos relativos al bien de la Iglesia universal; la Asamblea general extraordinaria, si los asuntos a tratar, que se refieren al bien de la Iglesia universal, requieren una consideración urgente; y la Asamblea especial, cuando se tratarán asuntos concernientes principalmente a una o más áreas geográficas concretas (véanse los artículos 1, § 2, 1o, 2o y 3o). Y añade en el § 3: “Si lo considera oportuno, particularmente por razones de naturaleza ecuménica, el Romano Pontífice puede convocar una Asamblea sinodal según otras modalidades por él mismo establecidas”. El Papa es el Presidente del Sínodo, y éste le está directa- mente sometido (véase el artículo 1, § 1). Se mantiene el carácter consultivo del Sínodo, pero puede llegar a ser deliberativo, si el Papa así determina, conforme al artículo 18, parágrafo 2. Las fases del Sínodo son las siguientes: la fase de preparación, la fase de celebración de la asamblea de los obispos y la fase de aplicación de las determinaciones del Sínodo.

Las celebraciones del Sínodo hasta hoy

Hasta el momento han tenido lugar quince asambleas ordinarias de los Sínodos de Roma, siendo catorce las que cuentan con documentos ya publicados. A continuación se indican las fechas, el tema debatido y el documento final de cada asamblea sinodal:

• 1a: del 29-IX a 29-X-1967. Tema: Principios a observar en la revisión del CIC; opiniones peligrosas y ateísmo; renovación de los seminarios; matrimonios mixtos y reforma litúrgica. Documento final: Principia quae.

• 2a: del 30-IX al 6-XI-1971. Tema: El sacerdocio ministerial y la justicia en el mundo. Dos documentos finales: Ultimis temporibus (sacerdocio ministerial) y Convenientes ex universo (justicia).

• 3a: del 27-IX al 26-XI-1974. Tema: La evangelización en el mundo contemporáneo. Documento final: Evangelii nuntiandi (18-XII-1975).

• 4a: del 30-IX al 29-X-1977. Tema: La catequesis en nuestro tiempo. Documento final: Catechesi tradendae (16-X-1979).

• 5a: del 26-IX al 25-X-1980. Tema: La misión de la familia cristiana en el mundo actual. Documento final: Familiaris consortio (22-XI-1981).

• 6a: del 29-IX al 29-X-1983. Tema: La penitencia y la reconciliación en la misión de la Iglesia. Documento final: Reconciliatio et paenitentia (2-XII-1984).

• 7a: del 1-X al 30-X-1987. Tema: La vocación y la misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo a veinte años de la celebración del Concilio Vaticano II. Documento final: Christifideles laici (30-XII-1988).

• 8a: del 30-IX al 28-X-1990. Tema: La formación de los sacerdotes en las circunstancias actuales. Documento final: Pastores dabo vobis (25-III-1992).

• 9a: del 2-X al 29-10-1994. Tema: La vida consagrada y su misión en la Iglesia y en el mundo. Documento final: Vita consecrata (25-III-1996).

• 10a: del 30-IX al 27-X-2001. Tema: El Obispo: servidor del Evangelio de Jesucristo para la esperanza del mundo. Documento final: Pastores gregis (16- X-2003).

• 11a: del 2-X al 23-X-2005. Tema: La Eucaristía: fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia. Do- cumento final: Sacramentum caritatis (22-II-2007).

• 12a: del 5-X al 26-X-2008. Tema: La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia. Documento final: Verbum Domini (30-IX-2010).

• 13a: del 7-X al 28-X-2012. Tema: La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana. Documento final: Evangelium Gaudium (24-XI- 2013).

• 14a: del 4-X al 25-X-2015. Tema: La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo con- temporáneo. Documento final: Amoris laetitia (19- III-2016).

• 15a: del 3-X al 28-X-2018. Tema: Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional.

Las asambleas extraordinarias han sido tres:
• 1a: del 11-X al 28-X-1969. Tema: La cooperación entre la Santa Sede y las Conferencias Episcopales. Documento final: Prima di concludere.

• 2a: del 25-XI al 8-XII-1985. Tema: Vigésimo aniversario de las conclusiones del Concilio Vaticano II. Documento final: Ecclesia sub Verbo Dei mysteria Christi celebrans pro salute mundi.

• 3a: del 5-X al 19-X-2014: Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización. No hubo documento final.

El Papa Juan Pablo II convocó a algunas Asambleas Especiales del Sínodo, con finalidad particular. Son las siguientes:

• 1a: del 14 al 31-I-1980. Sínodo particular para los Países Bajos. Tema: La situación pastoral en los Países Bajos. Documento: Reconnaissants envers Dieu (31-I-1980).

• 2a: del 28-XI al 14-XII-1991. Primera Asamblea especial para Europa. Tema: Somos testigos de Cristo que nos liberó. Documento: Tertio millennio iam (13-XII-1991).

• 3a: del 10-IV al 8-V-1994. Primera Asamblea especial para África. Tema: La Iglesia en África y su misión evangelizadora de cara al año 2000: “Seréis mis testigos” (Hch 1,8). Documento: Ecclesia in Africa (14-IX-1995).

• 4a: del 26-XI al 14-XII-1995. Asamblea especial para el Líbano. Tema: Cristo es nuestra esperanza: reno- vados por su espíritu, solidarios somos testigos de su amor. Documento: Una nueva esperanza para el Líbano (10-V-1997).

• 5a: del 12-XI al 11-XII-1997. Asamblea especial para América. Tema: Encuentro con Jesucristo vivo, ca- mino para la conversión, la comunión y la solidaridad en América. Documento: Ecclesia in America (22-I-1999).

• 6a: del 19-IV al 14-V-1998. Asamblea especial para Asia. Tema: Jesucristo el Salvador, y su misión de amor y de servicio en Asia: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10,10). Documento: Ecclesia in Asia (6-XI-1999).

• 7a: del 22-XI al 12-XII-1998. Asamblea especial para Oceanía. Tema: Jesucristo y los pueblos de Oceanía: siguiendo su camino, proclamando su verdad y viviendo su vida. Documento: Ecclesia in Oceania (22-XI-2001).

• 8a: del 1-10 al 23-X-1999. Segunda Asamblea Especial para Europa. Tema: Jesucristo viviente en su Igle- sia, fuente de esperanza para Europa. Documento: Ecclesia in Europa (28-VI-2003).

• 9a: del 4-X al 25-X-2009. Segunda Asamblea Especial para África. Tema: La Iglesia en África al servicio de la reconciliación, de la justicia y de la paz. Do- cumento: Africae Munus (9-XI-2011).

• 10a: del 10-X al 24-X-2010. Asamblea especial para Oriente Medio. Tema: La Iglesia católica en Oriente Medio: comunión y testimonio. “La multitud de los creyentes tenía no tenía sino un solo corazón y una sola alma” (Hch 4, 32). Documento: Ecclesia in Medio Oriente (14-IX-2012).

La contribución de los Sínodos a la Iglesia

Los Sínodos de los Obispos han contribuido eficaz- mente a la renovación eclesial y se han consolidado como una recepción efectiva de la eclesiología post- conciliar, particularmente como medio de colaboración estrecha con el ministerio petrino, reflejando así la naturaleza del oficio pastoral de los obispos y de la comunión jerárquica , pues estos Sínodos, en cuanto representan el episcopado católico, contribuyen a que todos los obispos en comunión jerárquica participen en la solicitud por la Iglesia universal (cfr. Christus Dominus, 5). De ese modo, realizan la colegialidad episcopal —el afecto colegial—, reafirmada por el Vaticano II como una de sus características fundamentales. Por eso, afirma el Papa Francisco: “De modo providencial, la institución del Sínodo de los Obispos se llevó a cabo en el contexto de la última Asamblea ecuménica. De hecho, el Concilio Vaticano II, ‘siguiendo las huellas del Concilio Vaticano I’ y en el surco de la genuina tradición eclesial, ha profundizado la doctrina sobre el orden episcopal, concentrándose de forma particular en su naturaleza sacramental y colegial. Se ha visto así definitivamente claro que cada Obispo posee simultánea e inseparablemente la responsabilidad por la Iglesia particular confiada a sus cuidados pastorales y la preocupación por la Iglesia universal” (Constitución Apostólica Episcopalis communio, 2).

Los temas abordados hasta hoy en las Asambleas Generales ordinarias, así como también en las Asambleas Extraordinarias y Especiales, han representado en cada época una necesidad pastoral, y así han favorecido el crecimiento de la vida de la Iglesia, al apuntar la dirección hacia la cual la Iglesia debería caminar con

el fin de realizar su misión de evangelización (cfr. Evangelii Nuntiandi, 14) y, también, determinar directrices para la acción pastoral en estas diversas regiones.

Los debates durante la realización de los Sínodos constituyen información actualizada para el Papa y, quizá, sugerencia para el ejercicio del oficio petrino, constituyéndose en un momento privilegiado para el gobierno de la Iglesia en comunión. La praxis de las exhortaciones post-sinodales retrata los desafíos planteados a la Iglesia y las coordenadas por las que la Iglesia debe caminar para lograr realizar una evangelización más eficaz y capaz de alcanzar a las personas a las cuales el Evangelio de Jesucristo debe llamar a la conversión.

Así, la intención del Papa Pablo VI al instituir los Sínodos está alcanzando su objetivo. Para los fieles católicos cabe, ahora, agradecer a Dios los frutos traídos por los Sínodos y rezar para que éstos continúen siendo momentos preciosos para la vida de la Iglesia de Jesucristo.

El autor

Geraldo Luiz Borges Hackman

Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Soul (PUCRS), Brasil (gborgesh@pucrs.br)

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