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Milagros del Evangelio: la primera multiplicación de los panes y los peces

El autor analiza algunos detalles del primer milagro de multiplicación de panes y peces en el lago de Galilea.

Alfonso Sánchez de Lamadrid Rey·18 de abril de 2021·Tiempo de lectura: 6 minutos
lago de genesaret
Foto: Sylvain Brison / Unsplash

Los Evangelios narran dos milagros de multiplicación de panes y peces. Este texto estudia la especie de pez, la fecha y los posibles lugares donde ocurrió el primero de ellos; en un texto sucesivo me referiré a la segunda multiplicación. 

Nuestra hipótesis es que la primera multiplicación ocurrió al comienzo de la primavera del año 29, en la actual Taghba y Jesús multiplicó la sardina del lago, Mirogrex terraesanctae, conservada en salazón.

El lago de Galilea

Comenzaremos dando unos datos básicos del lugar del milagro. 

El lago de Galilea (también llamado lago de Genesaret, Tiberíades o Kineret; ver figura 1) es la principal masa de agua dulce del norte de Israel, y es considerado como subtropical. El lago está a -210 metros bajo el nivel del mar: es el lago más bajo de la tierra. Tiene una forma aproximadamente elíptica, y mide 21 kilómetros en la zona más larga en dirección norte-sur, y 12 kilómetros de ancho en la este-oeste. Su profundidad es variable, y llega hasta 42 metros. Lo atraviesa el río Jordán de norte a sur. 

El clima es mediterráneo semiárido, con 380 mm de lluvia/año de media. La temperatura del agua oscila entre los 15 y los 30º C, y su salinidad es de 0,27 g/l. Las condiciones del lago son muy beneficiosas para tener una alta producción pesquera, y desde la antigüedad ha tenido una explotación pesquera constante, especialmente en la zona norte, y numerosos puertos en sus orillas. Además, su entorno es adecuado para la agricultura.

Figura 1. El lago de Galilea en la Palestina del siglo primero.

La primera multiplicación

La primera multiplicación de los panes y los peces es el único milagro de Jesús relatado en los cuatro Evangelios. El Señor lo hizo para los galileos de la zona (Mt 14, 13-21; Mc 6, 30-44; Lc 9, 10-17 y Jn 6, 1-15). Recogemos la versión de Juan, discípulo de Jesús que, además de ser el único evangelista pescador de profesión (Mt 4, 21; Mc 1, 19; Lc 5, 10), muy probablemente estuvo presente en el milagro: “Después de esto, Jesús se marchó a la otra parte del mar de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos y, al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: ‘¿Con qué compraremos panes para que coman estos?’. Lo decía para probarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe le contestó: ‘Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo’. 

Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: ‘Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?». Jesús dijo: ‘Decid a la gente que se siente en el suelo’. Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; solo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. 

Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: ‘Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se pierda’. Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: ‘Este es verdaderamente el Profeta que va a venir al mundo’. Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo”.

Lugar de la primera multiplicación

El lugar donde ocurrió la primera multiplicación de los panes y de los peces ha sido discutido por los especialistas, puesto que ni es clara la localización de la antigua ciudad de Betsaida, cerca de la cual tuvo lugar el milagro según el Evangelio de Lucas, ni las narraciones de los cuatro evangelistas son totalmente concordes. Entre las diversas opiniones nos inclinamos por la de Baldi (1960) y Pixner (1992), que sitúan el lugar en la actual Tabgha, con base en una tradición concorde con algunos de los relatos evangélicos (figura 1). El principal argumento es el testimonio escrito de la peregrina española Egeria, al final del siglo IV. Ella cita una piedra, ya venerada por los primeros cristianos, en la que el Señor habría apoyado los alimentos: “No lejos de allí [de Cafarnaún] se ven los escalones de piedra, sobre los que estuvo de pie el Señor. Allí mismo, por encima del mar, hay un campo cubierto de hierba, con heno copioso y muchas palmeras, y junto a esas, siete fuentes, cada una de las cuales provee agua abundantísima. En ese prado el Señor sació al pueblo con cinco panes y dos peces. Conviene saber que la piedra, sobre la que el Señor puso el pan, ahora se ha transformado en altar”. 

Tabgha significa “siete fuentes”, de las que todavía hoy se conservan algunas. Hay que considerar que la de Egeria sería de una de las primeras peregrinas a Tierra Santa, puesto que hasta el año 313 y la paz de Constantino, estuvo prohibido el cristianismo en el Imperio romano. Además, existen restos arqueológicos que demuestran la presencia de una Iglesia en este lugar en el siglo IV. Pixner (1992), buen conocedor de la geografía del lugar, da un argumento más a favor de esta localización. Explica que el Evangelio de Marcos (6, 31-33) describe que la multitud alimentada en el milagro llegó al lugar antes que Jesús. Le siguieron por tierra mientras Jesús iba en barca con sus discípulos “buscando un lugar apartado” en el que descansar. En primavera el Jordán está muy alto, y es difícil de vadear con celeridad. Por ello, la zona del milagro debió de estar cerca de las poblaciones principales de la zona, Cafarnaún, Corazín y Ginnosar, como es el caso de Tabgha. Actualmente existe en este lugar una iglesia bizantina donde se conmemora el milagro, y que conserva una piedra que podría ser la descrita por Egeria, y un mosaico bizantino del siglo VI alusivo a él (figura 2). 

Fig. 2. Mosaico de la iglesia de la multiplicación en Tabgha. 

Especie de pez multiplicada

Para hacer una hipótesis en relación con la especie utilizada por Jesús en la primera multiplicación de panes y peces, se parte de los datos de pesca actuales del lago de Galilea y de los datos de los Evangelios. De entre las especies pesqueras actuales hay que descartar las especies alóctonas. Se tiene constancia de la introducción de algunas especies foráneas de mugílidos en 1958, de carpa plateada Hypophthalmicthys molitrix en 1969 y de la carpa común Cyprinus carpio

Además, es seguro que los judíos no comerían especies presentes en el lago pero consideradas impuras por el Antiguo Testamento (Lev 11, 9-12), como son anguilas y silúridos, que no tienen escamas (propiamente hablando, las escamas de las anguilas son microscópicas). Si descartamos las especies sin interés pesquero, quedan seis especies, que son (figura 3): Sarotherodon galilaeus (Linnaeus, 1758) o Tilapia mango, Oreochromis aureus  (Steindachner, 1864) o pez de san Pedro, Tristramella simonis simonis  (Günther, 1864), los barbos Barbus longiceps  (Valenciennes, 1842)Carasobarbus canis  (Valenciennes, 1842) (agrupados en la gráfica como Barbus sp.) y Mirogrex terraesanctae (Steinitz, 1952) o sardina del lago de Galilea.

Figura 3. Datos actuales de capturas pesqueras del lago de Galilea de: Sarotherodon galilaeus, Oreochromis aureusTristramella simonis simonisBarbus longiceps Carasobarbus canis (agrupados en la gráfica como Barbus sp.) y Migrogrex terraesanctae

Si tomamos el texto original griego de la narración de Juan, usa la palabra opsaria (Juan 6, 9 del original en griego, peces pequeños) en vez de ichthyes (peces). Esta palabra procede de optos, que se significa condimento para alimentos y se usa especialmente para el pescado salado y seco. De las seis especies consideradas, solo una es de pequeño tamaño en estado adulto, la sardina del lago Mirogrex terraesanctae (figura 4). 

Se trata de un pez pelágico que vive cerca de la superficie del agua del lago en grandes bancos, y tiene unos 14 centímetros de longitud media (fishbase.org). Es una especie autóctona y endémica del lago, como expresa la palabra terraesanctae, que traducida del latín significa “de tierra santa”, del país santificado por Jesús. Aunque nuestro razonamiento no es concluyente respecto a esta especie, asumimos que se trata de la especie utilizada en el milagro, más que juveniles de las otras especies. Los motivos son varios. Está documentado el uso de esta especie salada como alimento habitual de la población, pues al pescarse estacionalmente y en grandes cantidades, hasta 10 tm diarias, la sardina se salaba. Además, existen restos arqueológicos de la industria de salazón en Magdala, ciudad al sur de Tabgha. Por último, en la práctica sería complejo alimentar con peces frescos a tan gran número de gente, pues sería muy difícil en un lugar descampado como el descrito por los Evangelios hacer un gran número de fogatas para asar tantos peces. En la actualidad, las capturas de la sardina han disminuido radicalmente, no porque haya desaparecido el recurso, sino debido a la falta de rentabilidad de la flota de pesca de cerco, forma principal de captura de esta especie, que prácticamente ha desaparecido, quedando actualmente un solo barco. 

Figura 4. La sardina del lago de Galilea, Migrogrex terrasanctae 

Fecha del milagro

Es el relato de Juan el que especifica que el milagro sucedió antes de la segunda Pascua de la vida pública de Jesús (la Pascua se celebra el primer plenilunio de primavera, en marzo-abril), y eso lo sitúa probablemente en primavera del año 29 de nuestra era, un año antes de su muerte.

El autor

Alfonso Sánchez de Lamadrid Rey

Sacerdote y Doctor en Teología y en Ciencias del Mar.

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