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Una invitación a moverse con libertad en los planes de Dios

Un llamamiento a dejar atrás los miedos y las vergüenzas, pero también la comodidad de conformarnos con poco.

Lucas Buch·12 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos
planes de Dios

Que la libertad humana juega un papel en el modo en que se concreta el plan de Dios para cada persona es algo que está presente en la enseñanza de los últimos Papas. El sínodo que, en 2018, se dedicó a “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional” lo recordó una vez más. Ahora bien, eso que suena tan bien, ¿cómo encaja en la idea común de la Providencia y la Voluntad de Dios? ¿Cómo encaja con los Mandamientos? ¿Y con las historias de vocación que leemos en la Escritura? El presente librito se propone ilustrar aquella idea con reflexiones, ejemplos vividos y pasajes bíblicos (en especial, con escenas de la vida de María). 

La exposición se estructura en cinco capítulos, divididos a su vez en breves secciones. El primero propone una visión amplia de la Voluntad de Dios y de su relación con la libertad humana. Toma como punto de partida la complicidad que es propia de las relaciones personales marcadas por el cariño y el valor que la revelación cristiana da a la libertad (la que encontramos en el Evangelio y la que han desplegado teólogos de la talla de santo Tomás de Aquino).

El segundo capítulo desarrolla un poco más este aspecto, mostrando cómo Dios disfruta al ver que su criatura pone lo mejor de sí —y, en particular, su creatividad— al servicio del designio de Salvación. Dios goza con nuestra libertad, se “vuelve loco” (de amor) al ver nuestra respuesta generosa, y nosotros podemos hasta “bailar” con Dios, como han hecho los santos.

De ahí que el tercer capítulo se convierta en una invitación a desplegar al máximo las posibilidades de nuestra libertad. Una invitación a dejar atrás los miedos y las vergüenzas, pero también la comodidad de conformarnos con poco. Es el mismo Cristo quien dijo: “el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre” (Jn 14, 12).

Claro que en el camino de seguimiento al Señor no todo es de color de rosa. En el capítulo 4, el libro se centra en la realidad de la Cruz, que de un modo u otro se presenta en la vida. Se acerca a esa realidad de un modo animante, sirviéndose de historias reales y, al mismo tiempo, inspirándose en el ejemplo de María junto a su Hijo en el momento culminante de su Pasión. Conocer nuestros límites —propone el autor inspirándose en J.M. Esquirol— es también un camino para construir la comunión con otros.

El capítulo que cierra el libro desarrolla algunos aspectos de esta dimensión relacional de la vida cristiana: no somos náufragos perdidos en mitad del océano, sino, como recordó el Concilio Vaticano II, un pueblo reunido en torno al Señor. Son muchos los modos en que vivimos esa hermosa realidad, y uno de ellos, al que el volumen dedica las últimas secciones, es el acompañamiento espiritual. 

En definitiva, un libro breve, sencillo, que se lee de un tirón y que ayuda —y anima— a desplegar la propia libertad en la respuesta al Dios que viene a buscarnos. El lector no encontrará una discusión teológica de las posibles objeciones que se presentan al pensamiento teológico. Sin embargo, la ilustración que se hace de la tesis principal es tan rica en su exposición, que ilumina de modo notable una cuestión nada fácil.  

Elige la vida. Una invitación a moverse con libertad en los planes de Dios

Autor: Gerard Jiménez Clopés
Editorial: Albada
Año: 2026
Número de páginas: 142
El autorLucas Buch

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