Evangelio

No tengáis miedo. Domingo XII del Tiempo Ordinario (A)

Vitus Ntube nos comenta la lecturas del Domingo XII del Tiempo Ordinario (A) correspondiente al día 21 de junio de 2026.

Vitus Ntube·18 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

La liturgia de hoy está marcada por el tema del miedo. Nos dice qué debemos temer y qué no. Ante todo, Cristo quiere liberarnos del tipo de miedo que paraliza y silencia nuestro testimonio. Después del llamado y la misión de los Doce el domingo pasado, el Señor ahora prepara a sus apóstoles para lo que viene: oposición, rechazo e incluso persecución.

Jesús insiste: “No tengáis miedo”. Tres veces en el Evangelio escuchamos esta exhortación, y en una ocasión se nos dice qué debemos temer. Se nos anima a no temer nada de lo que sucede como parte de la misión de Jesús. Se nos invita a proclamar a Cristo sin miedo. Jesús dice: “Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz”.

El cristiano está expuesto a amenazas al vivir la fe y llevar a cabo la misión. Esta experiencia no es nueva. El profeta Jeremías, en la primera lectura, se encuentra rodeado de miedo y hostilidad. Traicionado incluso por sus amigos, escucha los susurros de sus enemigos. Sin embargo, afirma: “Pero el Señor es mi fuerte defensor”. El miedo no tiene la última palabra; la tiene la confianza.

Lamentablemente, esta realidad continúa en nuestro tiempo. Muchos cristianos siguen enfrentando persecución, incluso la muerte, por su fe. Uno podría esperar que el miedo los silencie, y sin embargo, una y otra vez somos testigos de un valor extraordinario. Su fidelidad nos interpela y su ejemplo nos fortalece.

Esto nos recuerda la historia de Blanca de la Agonía de Jesús en Diálogos de las Carmelitas, de Georges Bernanos. Es una joven dominada por el miedo, que entra en un convento carmelita buscando paz, solo para enfrentarse al terror de la Revolución Francesa, que suprime la vida religiosa y condena a las monjas a muerte. Blanca huye inicialmente por miedo, pero finalmente regresa en el momento de su martirio, uniéndose a sus hermanas mientras cantan serenamente el Salve Regina y el Veni Creator Spiritus al subir al cadalso; sus voces se van apagando una a una con cada caída de la guillotina, hasta que Blanca misma da un paso adelante para unir su voz a la de ellas y abrazar la muerte con solidaridad y valentía.

La llamada “¡No tengáis miedo!” resuena con fuerza también en tiempos más recientes. Al comienzo de su pontificado, san Juan Pablo II lo proclamó al mundo. Repitió tres veces esta exhortación, invitando a acoger a Cristo, abrirle de par en par las puertas y aceptar su potestad.

Esa invitación de “¡No tengáis miedo!” es siempre válida para el cristiano de todos los tiempos, porque es siempre una invitación a confiar más en Dios. Es una invitación a recordar que tenemos un valor inmenso ante Él. Jesús dice: “valéis más vosotros que muchos gorriones”. El remedio contra nuestros miedos es la confianza en Dios y en su amor providente.

Jesús también nos dice qué debemos temer: “temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la Gehenna”. En otras palabras, teman el pecado. Existe un peligro mucho mayor que la persecución: la perdicióndel alma. A diferencia de las amenazas externas, el pecado actúa desde dentro. No hiere el cuerpo, sino que corroe el corazón. Hoy, a menudo aparece en formas sutiles: adicciones, ideologías falsas, la seducción del materialismo, la búsqueda de la comodidad a cualquier precio. Estos son los enemigos silenciosos que debemos aprender a reconocer y resistir.

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