¡Cristo vive! ¡Esta es la buena noticia! ¡Esta es la mayor remontada de la historia!
El día de la resurrección de Cristo es un día de inmensa alegría. Hoy se caracteriza por la alegría de que Cristo ha vuelto a la vida; nuestra contemplación de Cristo no se detiene en el sepulcro, sino que va más allá de él. En el Evangelio de la liturgia de hoy se nos sitúa ante un sepulcro. Hoy, con María Magdalena, Pedro y Juan, estamos ante el sepulcro del mismo Cristo. Encontramos el sepulcro, pero no a Cristo. Ella declara: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».
Nuestro Señor ha encontrado el camino para salir del sepulcro, y esta es la razón de nuestra alegría. Cristo ha realizado la mayor remontada. Lázaro salió del sepulcro, pero después murió; Cristo resucitó y destruyó la muerte. La palabra «remontada» se ha convertido en un término universal y se ha popularizado en el mundo del fútbol. Es verdad que algunos aficionados de ciertos equipos se atribuyen la «propiedad» del término; «remontada», pero cualquier seguidor de un equipo puede haber vivido una remontada de su equipo. Cada remontada viene acompañada de una alegría desbordante. La alegría es inmensa. Recuerdo que una vez un comentarista de fútbol describió una victoria de remontada como «la mayor remontada desde los tiempos de Lázaro». Algunos comentaristas han descrito poética e imaginativamente ciertas remontadas de maneras que han quedado inmortalizadas. Para cualquier cristiano es fácil entender la referencia a Lázaro. Pero, en realidad, la mayor remontada desde los tiempos de Lázaro pertenece a la resurrección de Cristo. Esta es la GOAT de todas las remontadas (GOAT es el acrónimo de «Greatest Of All Time», «el mejor de todos los tiempos»).
La Pascua es una buena noticia perenne. Es un titular que nunca envejece. La resurrección de Cristo nunca envejece porque Cristo vive «ayer y hoy y siempre» (Hebreos 13, 8). Han pasado veinte siglos y la resurrección de Cristo sigue siendo relevante.
La novedad de esta noticia de la resurrección de Cristo nos toca directamente. Nos muestra que una remontada es posible en nuestra vida. Esas situaciones que parecen oscuras en nuestra vida —nuestra falta de fe, de confianza, las decepciones, los tropiezos, las derrotas, etc. La noticia de que Cristo vive nos muestra que también nosotros podemos volver a levantarnos. Siempre podemos comenzar de nuevo; siempre estamos vivos en Cristo. Si tenemos alguna duda, entremos como Juan y volveremos a creer: «Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó».
Hoy estamos llamados a creer en la resurrección de Cristo de tal modo que nos transforme y dé sentido a nuestra vida. Como dijo una vez San Josemaría Escrivá: «Cristo vive. Esta es la gran verdad que llena de contenido nuestra fe».



