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León XIV en Francia. Para que el mundo tenga vida

En la conferencia de prensa participaron el cardenal Jean-Marc Aveline, arzobispo de Marsella y presidente de la Conferencia Episcopal Francesa (CEF); Mons. Benoît Bertrand, obispo de Pontoise y presidente del Comité de Organización del viaje; así como el arzobispo de París, Laurent Ulrich; el obispo de Tarbes y Lourdes, Jean-Marc Micas; y el arzobispo-obispo de Metz, Philippe Ballot, así como los coordinadores logísticos de la visita papal.

Gonzalo Meza·9 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 8 minutos

La Conferencia Episcopal Francesa (CEF)  se reunió este martes en su sede parisina para presentar el viaje apostólico del Papa León XIV a Francia, del 25 al 28 de septiembre.

Serán cuatro días y cinco etapas: la sede de la UNESCO, París, Saint-Denis, Lourdes y Metz. León XIV será el décimo Papa en París. La última estancia de un pontífice fue la de Benedicto XVI, en 2008.

El cardenal Jean-Marc Aveline, arzobispo de Marsella y presidente de la CEF, dijo que la preparación  de este viaje no es solo material. Conviene prepararse para escuchar al Papa y vivir este acontecimiento como un regalo que se nos hace, dijo.

El cardenal no quiso anticipar el contenido de los mensajes, aunque sí apuntó su eje: la defensa de la dignidad humana, a la luz de su encíclica “Magnifica humanitas”. 

Monseñor Benoît Bertrand, obispo de Pontoise, vicepresidente de la CEF y presidente del comité organizador, resumió la preparación en tres palabras: alegría, diversidad y expectativa. La diversidad, precisó, va de las grandes multitudes a asambleas de medio millar de personas y a encuentros que no reunirán a más de diez. 

Sobre las expectativas de los franceses, que considera numerosas y no solo de los cristianos, habló de ser fortalecidos en la fe, de ser conducidos por los caminos de la misión, de que la Iglesia esté al servicio de los pequeños y de los pobres, y de quienes buscan a Dios. 

“El Santo Padre viene también a Francia para cuidar nuestra esperanza, porque tenemos muchísima necesidad de ella”, dijo. “Sin duda, este viaje será histórico”.

Para que el mundo tenga vida: un lema nacido en una calle de Roma

El lema oficial del viaje es “Para que el mundo tenga vida”. Procede del capítulo sexto del evangelio de san Juan, el discurso del Pan de Vida.

La propuesta salió del cardenal Aveline y el propio León XIV la aprobó personalmente. Aveline ha contado su origen: “Una mañana, mientras regresábamos al Seminario Francés por la calle de los anticuarios, en Roma, caminando con los dos vicepresidentes, reflexionábamos. Entonces se me ocurrió la idea: “Para que el mundo tenga la vida”. Esa misma noche escribí un breve correo al Papa. A la mañana siguiente, el pontífice me respondió: “Sí, esa es buena”».

El cardenal explicó por qué le parece significativo: “Porque expresa, en pocas palabras, una primera realidad: una palabra de Cristo: “He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”. También porque define, para la fe cristiana, quién es la persona de Cristo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”».

El “derecho a la ayuda para morir” en Francia

El lema no es baladí. El 15 de julio la Asamblea Nacional aprobó en lectura definitiva la ley que instaura el “derecho a la ayuda para morir”, con 291 votos a favor, 241 en contra y 29 abstenciones, después de que el Senado la rechazara en tres ocasiones.

El primer ministro, Sébastien Lecornu, y el presidente del Senado la remitieron al Consejo Constitucional, que el 14 de agosto la declaró conforme a la Constitución con tres reservas de interpretación, entre ellas una cláusula de conciencia para farmacéuticos y para establecimientos sanitarios. Emmanuel Macron la promulgó el 18 de agosto y el texto apareció en el Diario Oficial al día siguiente.

La ley abre el acceso, bajo condiciones, a personas mayores de edad con una afección grave e incurable que compromete su pronóstico vital. Se espera que será en Lourdes donde el Papa insista en el cuidado de la vida. 

Los catecúmenos, la sorpresa francesa

El segundo telón de fondo es un fenómeno que la propia Iglesia francesa no esperaba: el aumento sostenido de adultos y adolescentes que piden el bautismo.

Según la encuesta anual de la CEF publicada el 25 de marzo, 21.386 catecúmenos fueron bautizados en la Vigilia pascual de 2026: 13.234 adultos y 8.152 adolescentes. Es un 28 % más de adultos y un 10 % más de adolescentes que en 2025.

En diez años la cifra de adultos se ha triplicado, de 4.124 en 2016 a 13.234 este año.

Los jóvenes de 18 a 25 años son el grupo más numeroso, con un 42 %, seguidos por los de 26 a 40 años.

París es un caso aparte. La diócesis concentra alrededor del 10 % de los catecúmenos del país y sostiene setenta capellanías estudiantiles, sesenta y cinco seminaristas y dieciséis nuevos sacerdotes ordenados en 2025. En el conjunto de la provincia eclesiástica de París, que agrupa a las ocho diócesis de Île-de-France, los adultos que piden el bautismo pasaron de 1.249 en 2021 a 3.158 en 2026, un alza del 153 %.

Ante ello los obispos de Île-de-France convocaron en abril de 2025 lo que iba a ser un concilio provincial sobre el tema “Catecúmenos y neófitos, nuevas perspectivas para la vida de nuestra Iglesia en nuestras diócesis”. Hubo que cambiar la denominación de «concilio» porque el número de invitados excedía lo previsto por el derecho canónico y pasó a llamarse Asamblea Eclesial Provincial. Se abrió solemnemente el 31 de mayo en Notre-Dame de París y trabajará en tres sesiones: octubre de 2026, enero de 2027 y mayo de 2027. 

Es por ello que el sábado 26 por la mañana, León XIV se reunirá en el Instituto Católico de París con los miembros de la asamblea, catecúmenos y neófitos. Allí rezará también ante varias figuras de santos y beatos, que estuvieron en el antiguo convento “des Carmes”.

París: seis secuencias en día y medio

La etapa parisina es la más compleja. El Papa aterrizará en Orly el viernes 25 a las diez de la mañana. Después irá al Elíseo para entrevistarse con el presidente de la República y dirigirse a las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático. A las tres de la tarde visitará la sede de la UNESCO, adonde quiso ir expresamente para hablar a la comunidad internacional sobre educación.

Luego recorrerá en papamóvil un itinerario de 2,5 kilómetros que va de la iglesia de Notre-Dame des Champs a la plaza Saint-Michel, por el bulevar de Montparnasse y el bulevar Saint-Michel.   

A las 17.15 el pontífice presidirá las vísperas en Notre-Dame con obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, consagrados y seminaristas.  Esa misma noche presidirá una vigilia en el Estadio de Francia, en Saint-Denis ante más de 80.000 jóvenes de entre 17 y 35 años. Las plazas se agotaron en unas horas después de abrirse las inscripciones y hay lista de espera. 

El sábado 26, tras la visita a la Casa Bakhita, llegará la celebración más multitudinaria: la misa en la plaza de la Concordia y la avenida de los Campos Elíseos. Se esperan más de 500 mil participantes. Los organizadores creen que la multitud podría desbordar el Arco del Triunfo.

“Podemos esperar que la celebración de la Eucaristía sea un signo fuerte en la vida de la Iglesia y que ese signo pueda ser compartido por el pueblo de Francia como un signo de unidad», dijo el arzobispo de París, Mons. Laurent Ulrich. Estos momentos, añadió, manifiestan a la vez unidad, interioridad, intimidad y el deseo de un encuentro que tiene sentido mucho más allá de la Iglesia.

Lourdes: peregrino y pastor

La visita de León XIV a Lourdes se inscribe después de las dos de san Juan Pablo II, en 1983 y 2004 y de la de Benedicto XVI en 2008, con ocasión del 150º aniversario de las apariciones.

El Papa León XIV llegará al aeropuerto de Tarbes-Lourdes a las 19.05 del sábado 26 y luego acudirá a la gruta de Massabielle. 

Monseñor Jean-Marc Micas, obispo de Tarbes y Lourdes, dice que será un peregrino entre los peregrinos: tocará la roca de la gruta, beberá el agua, encenderá un cirio, se arrodillará y rezará en silencio, como hacen los peregrinos. 

Como pastor universal presidirá la misa del domingo por la mañana en la pradera del santuario y encabezará la procesión mariana con antorchas del domingo por la noche.

La afluencia prevista es considerable para una ciudad de poco más de 12.000 habitantes: 50.000 personas el sábado por la noche, 150.000 el domingo por la mañana y 25.000 el domingo por la noche.

En Lourdes tendrá lugar además el encuentro más delicado del viaje. León XIV recibirá en privado a siete víctimas de abusos sexuales. 

Monseñor Pierre-Antoine Bozo, obispo coadjutor de La Rochelle y portavoz de la CEF, explicó que el grupo se ha compuesto buscando el mayor equilibrio posible.

Metz: el otro régimen

La última jornada, el lunes 28, se desarrolla en Metz, en el cruce de las fronteras francesa, luxemburguesa y alemana. No es una elección fortuita. En Francia conviven dos regímenes en materia de cultos. El general es el de la ley del 9 de diciembre de 1905, que estableció la separación de la Iglesia y el Estado. 

Los edificios de culto anteriores a esa fecha, ya nacionalizados desde 1789, quedaron en manos públicas: las catedrales pertenecen al Estado y las iglesias parroquiales a los municipios.

El otro régimen, menos conocido, es el concordatario que rige en Alsacia y Mosela. Allí la ley de 1905 nunca llegó a aplicarse, porque en esa fecha esos departamentos formaban parte del Imperio alemán. Cuando volvieron a Francia en 1918 se mantuvo el derecho vigente, incluido el Concordato firmado en 1801 entre Napoleón y Pío VII. La ley del 1 de junio de 1924 confirmó la excepción y el Consejo Constitucional la avaló en 2013.

En la práctica, el régimen concordatario reconoce cuatro cultos: católico, protestante luterano, protestante reformado y judío. Sus ministros son retribuidos por el Estado y en las escuelas públicas se imparte enseñanza religiosa. Metz y Estrasburgo son las dos diócesis concordatarias y sus obispos siguen siendo nombrados por decreto del presidente de la República.

El procedimiento es peculiar: la Santa Sede propone un candidato, el presidente lo acepta mediante un primer decreto que se mantiene secreto, el Papa concede después la investidura canónica por una bula y un segundo decreto, previo examen del Consejo de Estado, se publica de forma simultánea en el Diario Oficial francés y en «L’Osservatore Romano». 

Monseñor Philippe Ballot, arzobispo-obispo de Metz, subraya lo que significa el lugar: «Mosela es el sitio ideal para un mensaje de paz. Es una tierra que ha conocido tres guerras y dos anexiones, y donde los enemigos de ayer se han hecho amigos», dice. «Así que es posible en todas partes donde hay guerra». Habla también de la fuerza del perdón a través de la reconciliación franco-alemana, y avanza que la jornada tendrá una dimensión europea e internacional.

En Metz, a las diez de la mañana el Papa presidirá un encuentro interreligioso en el centro de congresos Robert Schuman. Seis responsables de cultos leerán y firmarán con él una declaración común: el cardenal Aveline por los católicos, Christian Krieger por los protestantes, el gran rabino Haïm Korsia por los judíos, Chems-Eddine Hafiz por los musulmanes, monseñor Dimitrios por los ortodoxos y Antony Boussemart por los budistas. Una hora después participará en el acto «En las raíces de Europa por la paz y la unidad».

El homenaje a Robert Schuman recorrerá toda la jornada. Nacido en Clausen, en las afueras de la ciudad de Luxemburgo, hijo de padre moselano y madre luxemburguesa, Schuman fue diputado del Mosela durante más de cuatro décadas, vivió y murió en Scy-Chazelles, en las alturas de Metz, y allí está enterrado. El Papa Francisco lo declaró venerable.

Por la tarde el pontífice recorrerá las calles de Metz en papamóvil y a las cuatro celebrará la misa en la catedral de San Esteban. La despedida está prevista a las 18.30 en el aeropuerto de Metz-Nancy-Lorena.

El desafío logístico y económico

Las cifras generales dan la medida del operativo. El viaje costará 27 millones de euros, financiados en su mayor parte con donativos; a fecha de la rueda de prensa se habían recaudado 5,5 millones. 

Los días 25 y 26 se desplegarán 15.000 policías, gendarmes, fuerzas móviles y militares de la operación Sentinelle. Solo la etapa parisina moviliza a 15.000 voluntarios. 

Aunque el Estado francés no subvencionará la organización, sí asumirá la seguridad de los eventos, del Papa y de su comitiva

Cómo vive Francia este momento

El ambiente que describen los organizadores es de entusiasmo y alegría. En muchas iglesias de Francia se están organizando jornadas de oración y preparación espiritual, uno de esos sitios es la basílica del Sagrado Corazón de Montmartre, lugar de adoración perpetua desde 1885 y santuario nacional de la Misericordia, el cual organiza una novena y jornadas de oración en preparación para la visita papal.

Aveline habló de su propia emoción ante el impulso que despierta la visita, una alegría que percibe generalizada en todo el país y en todos los medios sociales y que a su juicio revela una gran sed espiritual de los franceses. 

Francia interesa al Papa, admitió el cardenal. Con el nuevo impulso de neófitos y catecúmenos, dijo, el país demuestra que resiste a la secularización. Contó también que León XIV está aprendiendo francés para expresarse con más soltura.

El obispo de Pontoise cerró la conferencia de prensa con una invitación abierta: que todos los franceses, católicos o no, creyentes o no, vengan a acoger y a escuchar al Papa León XIV en París, en Saint-Denis, en Lourdes o en Metz. 

Como señaló el arzobispo de París, Mons. Laurent Ulrich: el Papa viene «para cuidar nuestra esperanza, porque ciertamente tenemos mucha necesidad de ella».

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