A pocos días de grandes competiciones deportivas, como la Copa del Mundo de fútbol, el Papa León XIV ha dedicado su intención de oración del mes de junio a los valores del deporte, “para construir comunión y fraternidad en la historia”.
La invitación es a rezar “para que el deporte sea instrumento de paz, encuentro y diálogo entre culturas, promoviendo el respeto, la solidaridad y la superación personal”. Una petición expresada en la campaña ‘Reza con el Papa’ de la Red Mundial de Oración del Papa, que invita cada mes a los fieles a unirse a las intenciones del Pontífice.
Al comienzo de su oración, el Papa León eleva su súplica al “Señor de la vida”, dando gracias por el don del deporte: por aquellos que “glorifican a Dios con el ejercicio del cuerpo, por las amistades que nacen en el campo y por la alegría de jugar en equipo”.
El Pontífice pide que el deporte sea siempre “una escuela de fraternidad y no de rivalidad estéril, un espacio de encuentro y no de exclusión, un camino de paz y no de violencia”.
El deporte como vía para construir la paz
En poco más de un año de pontificado, no es la primera vez que el papa León XIV llama la atención sobre los valores del deporte. Ya el 15 de junio de 2025, con motivo del Jubileo del Deporte celebrado en Roma, había hablado del deporte como instrumento de paz.
“El deporte es un camino para construir la paz, porque es una escuela de respeto y lealtad, que hace crecer la cultura del encuentro y de la fraternidad”.
Durante la homilía de ese mismo día, el Pontífice subrayó además que estamos “en una sociedad marcada por la soledad, en la que el individualismo exagerado ha desplazado el centro de gravedad del “nosotros” al “yo”, acabando por ignorar al otro. El deporte —especialmente cuando es de equipo—, enseña el valor de la colaboración, de caminar juntos”, convirtiéndose así en un importante instrumento de reconciliación y de encuentro entre los pueblos.
“Un puente de diálogo que trasciende fronteras, lenguas e ideologías”
La cultura del deporte como instrumento de paz hunde sus raíces en siglos de historia, desde los mismos orígenes de los Juegos Olímpicos. La tradición de la Tregua Olímpica —conocida en la Antigua Grecia como Ekecheiria— surgió en el siglo IX a. C. como un acuerdo entre ciudades-estado en conflicto para garantizar una participación segura en los Juegos, transformando el deporte en un puente de diálogo y convivencia pacífica.
Retomando ese espíritu, el Comité Olímpico Internacional (COI) relanzó este concepto en los años 90, con el objetivo de potenciar el poder transformador del deporte como instrumento de paz y reconciliación.
Valores que transformen nuestra forma de convivir
El director internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, el padre Cristóbal Fones, afirma: “El deporte es uno de esos espacios únicos en los que la humanidad se encuentra de verdad. Es un puente de diálogo que trasciende fronteras, idiomas e ideologías. En el campo, en la pista, en la piscina, personas de diferentes culturas y naciones comparten el esfuerzo, el sacrificio, la alegría de la victoria y el dolor de la derrota”.
“El deporte nos enseña la constancia, la disciplina, el valor del trabajo bien hecho, la humildad ante los propios límites. Y quizás lo más hermoso: nos recuerda que nadie gana realmente solo. Necesitamos al otro. Por eso el Papa nos invita a rezar para que estos valores tan humanos —el respeto, la solidaridad, el crecimiento personal— no se queden confinados al terreno de juego, sino que transformen nuestra forma de convivir en el mundo”.
Oración del Papa en el videomensaje
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor de la vida,
te damos gracias por el don del deporte,
por quienes glorifican a Dios con el ejercicio de sus cuerpos,
por las amistades que nacen en la cancha
y la alegría de jugar en equipo.
Tú nos enseñas que en la vida, como en el juego,
nadie se salva solo.
Necesitamos del otro para crecer,
para aprender a respetar, superar límites,
y celebrar juntos los logros alcanzados.
Te pedimos que el deporte sea siempre
escuela de fraternidad y no de rivalidad vacía,
espacio de encuentro y no de exclusión,
camino de paz y no de violencia.
Haz que quienes practican, entrenan o animan
descubran en el deporte un lenguaje universal
que acerca culturas, une pueblos,
y siembra respeto, solidaridad y superación personal.
Señor Jesús,
que cada deporte sea parábola de una vida vivida contigo,
colaborando con esfuerzo y alegría,
viviendo con humildad en la derrota
y gratitud en la victoria que nos ofreces en tu resurrección.
Que nunca falte en nosotros tu Espíritu,
que nos hace un solo equipo, unido contigo
para construir comunión y fraternidad en la historia.
Amén.
(Fuente: El Video del Papa y Vatican News).





