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Un «Via lucis» con textos de san Josemaría

El "Via lucis" tiene su origen en D. Sabino Palumbieri, salesiano, profesor de Antropología filosófica de la Universidad Pontificia Salesiana.

Redacción Omnes·6 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos
via lucis

¡Cristo ha resucitado! Es el gran misterio que estamos celebrando estos días y que nos llena de alegría y de esperanza.

El via lucis es una práctica de piedad cristiana que nos ayuda a revivir este misterio, el más grande de nuestra fe, por medio de la oración.

Comencemos con una pequeña anécdota. Soy sacerdote e iba a predicar un curso de retiro pocos días después de haber vivido la Semana Santa. En el curso de retiro me gusta proponer a los asistentes que vivan la devoción del vía crucis para que se adentren en la Pasión del Señor y al revivir esos momentos redescubran el dolor del pecado y el amor del Señor. Pero, aquel año, pensé: ¿el via crucis?

Estamos celebrando la Resurrección, mi cabeza se resistía un poco a hacer el vía crucis; ¿no habrá nada más idóneo para estos tiempos? Hice lo que solemos hacer en esta época digital. Me fui a internet y encontré con una devoción de la cuál nunca había oído hablar: el via lucis. Al descubrirla me llené de alegría y me dije: esta es la mía.

El primer texto que encontré fue el del sacerdote José Luis Martín Descalzo. Lo adapté a las necesidades de los asistentes, hice un cuadernillo para cada uno y lo rezamos. Los asistentes se quedaron sorprendidos y agradecidos nunca habían rezado de esa manera con la Resurrección. Salieron enriquecidos de la experiencia. A partir de entonces, cada año, cuando he de predicar un curso de retiro en Pascua propongo a los asistentes vivir la práctica de piedad del via lucis.

En qué consiste el via lucis

Pero, nos hemos de preguntar, ¿qué es el vía lucis? Como su nombre indica es el camino de la luz.

Respondemos a la pregunta, que nos hemos formulado, con palabras de un documento de la Iglesia católica –el Directorio sobre la piedad popular y la liturgia– en el que se reconoce oficialmente por primera vez.

“Mediante el ejercicio del via lucis los fieles recuerdan el acontecimiento central de la fe –la Resurrección de Cristo- y su condición de discípulos que en el Bautismo, sacramento Pascual, han pasado de las tinieblas del pecado a la luz de la gracia (cfr. Col 1, 13; Ef 5, 8)”.

En el ejercicio del vía crucis seguimos los pasos de Jesús hacia la cruz, en el primer momento del evento pascual, ayuda a los fieles a grabarse esas escenas en la inteligencia y en el corazón y a crecer en el Amor a Jesús, meditando lo que realizó por nosotros. De una manera análoga, con el vía lucis, surgido en los últimos años, contribuye a fijar en la memoria y en el corazón de los fieles cristianos el segundo momento de la Pascua de Jesús, su victoria, su Resurrección gloriosa y el envío del Espíritu Santo.

Y como señala el documento el vía lucis, además, “puede convertirse en una óptima pedagogía de la fe, porque, como se suele decir, per crucem ad lucem. Con la metáfora del camino, el via lucis,  lleva desde la constatación de la realidad del dolor, que en plan de Dios no constituye el fin de la vida, a la esperanza de alcanzar la verdadera meta del hombre: la liberación, la alegría, la paz, que son valores esencialmente pascuales.

Cultura de la vida

Junto a todo lo anterior –añade el documento- “en una sociedad que con frecuencia está marcada por la ‘cultura de la muerte’, con sus expresiones de angustia y apatía, es un estímulo para establecer ‘una cultura de la ida’, una cultura abierta a las expectativas de la esperanza y a las certezas de la fe”. 

Es verdad, una persona que cree en la Resurrección de Cristo, que la medita, que la lleva en su cabeza y en su corazón es una persona de esperanza, que ama la vida. Es lo que realmente espera cuando camina por este mundo con sus tristezas y con sus gozos: vivir eternamente. 

La historia del vía lucis es sencilla. Es una devoción reciente, pero tiene ya un poco de historia. Quien tuvo la genial idea de hacerlo fue D. Sabino Palumbieri, salesiano, profesor de Antropología filosófica de la Universidad Pontificia Salesiana de Roma. Diseñó catorce estaciones desde la Resurrección hasta el envío del Espíritu Santo.

Un nuevo texto

Una aportación a la difusión del via lucis es la que ofrezco a los lectores en una obra publicada recientemente. Via lucis con textos tomados de san Josemaría.

Las imágenes y los títulos de las estaciones corresponden al via lucis que se ha erigido a la entrada de la capilla del Santísimo en Fátima. Son como ideó D. Sabino catorce estaciones.

1ª estación: Jesús resucita de la muerte

2ª estación: Los discípulos encuentran el sepulcro vacío

3ª estación: Jesús anuncia a María Magdalena su Resurrección

4ª estación: Los discípulos de Emaús

5ª estación: Jesús se da a conocer al partir el pan

6ª estación: Jesús se muestra vivo a sus discípulos

7ª estación: Jesús confiere a los Apóstoles el poder de perdonar los pecados

8ª estación: Jesús confirma la fe de Tomás

9ª estación: Jesús se aparece en el lago de Tiberíades

10ª estación: Jesús confiere el primado a Pedro

11ª estación: Jesús confía a los discípulos la misión universal

12ª estación: La Ascensión del Señor

13ª estación: Con María en la espera del Espíritu Santo

14ª estación: Jesús envía a sus discípulos en Espíritu prometido por el Padre 

Los títulos de las estaciones describen el camino que se sigue en el ejercicio del via lucis desde el momento en el que Jesús es colocado en el sepulcro hasta el envío del Espíritu Santo. Como no podría ser de otro modo no falta la presencia de la Virgen y el sacramento de la reconciliación y de la Eucaristía. Cada uno a su modo, en la presencia viva de Jesús, nos transmiten la vida nueva que nos ha traído con su Resurrección.

He querido hacer un texto sencillo, sobre todo pensando en que fuera rezado ya sea individualmente o en grupo, que no durara demasiado tiempo. Cada escena sigue el mismo esquema: un texto breve del evangelio, un comentario con palabras de san Josemaría y una antífona al comenzar cada escena que recuerde y grabe en el alma el misterio que celebramos de la Resurrección.

Aunque el via lucis está en sus primeros pasos la manera de vivirlo es delante del Sagrario –presencia vida de Jesús resucitado- y el cirio Pascual encendido, símbolo de la Resurrección. Al no tener carácter penitencial las posturas de los fieles y del sacerdote sería de pie –para el Evangelio y el enunciado de las estaciones y las antífonas- y sentado –para escuchar el Evangelio-.

Deseamos que se vaya difundiendo esta devoción que puede hacer un enorme bien al pueblo cristiano, celebrando la Vida que nos ha traído Jesús con su Resurrección. Llenándonos de esperanza en un mundo que tantas veces está marcado por un enorme sufrimiento. Que sea un bálsamo ante tanto dolor y falta de esperanza. 

El via lucis como sucede con el vía crucis, tiene su tiempo más propio que es la Pascua y los domingos pero se puede rezar en cualquier momento del año. Siempre ayuda levantar el alma en la esperanza. 

Via Lucis: Con textos tomados de escritos de san Josemaría

Autor: Javier Massa
Editorial: Biblioteca online
Año: 2026
Número de páginas: 70

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