El pasado siete de marzo falleció Don Francisco Fernández-Carvajal, con 88 años. Se trata de un sacerdote andaluz que ha ayudado, y seguirá ayudando, a millones de personas, a hablar con Dios. Es algo que, de un modo o de otro, todos buscamos.
Cristo siempre tiene algo que decirnos. Y todo lo que nos quiere decir está, fundamentalmente, en los Evangelios. Pero nos ayuda mucho que nos comenten y nos expliquen el significado de cada mensaje, de cada parábola, de cada milagro. Igualmente nos ayuda que nos sugieran cómo relacionarlo con nuestros derechos y deberes diarios, de modo que agrade a Dios nuestra intención.
Fernández-Carvajal ha sido conocido principalmente por publicar, en distintos tomos, una colección de más de quinientas meditaciones, de modo que abarquen todos los días del calendario. Igualmente tiene otros títulos tan interesantes como por ejemplo una Vida de Jesús.
No se dirigió nunca a especialistas sino a madres de familia, empleados, gente de todo tipo. Por eso no me extrañó ver sus libros hasta en la cordillera de Huancavelica, en Perú. Hace ya veinte años había vendido más de dos millones de estos libros tan útiles. Es de bien nacidos ser agradecidos.




