Vocaciones

Joseph Dinh Quang Hoan: “En Vietnam hay muchos jóvenes dispuestos a servir a la Iglesia”

Este sacerdote vietnamita de la diócesis de Thai Binh se encuentra en la actualidad en Roma, estudiando gracias a una beca de la Fundación CARF para poder así, llegar a formar a futuros sacerdotes en su país de origen.  

Espacio patrocinado·3 de mayo de 2024·Tiempo de lectura: 3 minutos

Procedente del norte de Vietnam, Joseph nació en una familia católica de varias generaciones la cual forma parte de una comunidad religiosa que cuenta con unos 100 cristianos. Cuando tenía 12 años, el ejemplo de un seminarista que llegó a su comunidad lo conmovió y le llevó a un discernimiento vocacional. Ahora, como sacerdote, quiere servir a la gente en la tierra donde nació y creció. 

¿Cómo es la convivencia con personas de otras religiones en Vietnam? 

—En la actualidad existen 54 grupos étnicos diferentes en Vietnam. Mi país tiene una larga historia de diversidad religiosa, con varias religiones y sistemas de creencias que coexisten desde hace siglos. Desde formas religiosas antiguas como el totemismo, el chamanismo y el animismo hasta el catolicismo, el budismo, el protestantismo y el islam. Este contexto histórico ha contribuido a una actitud relativamente tolerante hacia las distintas confesiones. Por eso tengo que decir que, aunque el cristianismo es una religión minoritaria, solemos participar en actividades sociales y caritativas que benefician a la comunidad en general, independientemente de nuestra afiliación religiosa. Esto fomenta una buena impresión de los demás sobre las comunidades cristianas, en particular la católica. 

Sé que esta situación es muy diferente en cada región de Vietnam. En mi caso, mi familia vivía en una pequeña comunidad cristiana en una ciudad pequeña y no tuvimos conflictos con nuestros vecinos que no comparten las mismas creencias. Además, estamos orgullosos de ser católicos, pero también respetamos las creencias de los demás. 

¿Cuáles son los retos a los que se enfrenta la Iglesia católica en un país como Vietnam?

—Hoy en día, se puede decir que la Iglesia en Vietnam aún se enfrenta a muchos desafíos y dificultades en muchos aspectos, como la ideología atea, los prejucios ante los católicos, y la comprensión inexacta de la doctrina de la Iglesia. A pesar de las dificultades y persecuciones, la Iglesia en Vietnam está creciendo día a día.

Además, la economía de mercado y la teoría social relativista han hecho que muchos jóvenes católicos tengan pensamientos incorrectos, que les llevan a adorar los valores materiales y a olvidar la fe que nuestros antepasados transmitieron con su preciosa sangre. 

Creo que, sean cuales sean los retos a los que se enfrente, la Iglesia en Vietnam siempre será leal a la fe y a nuestra Madre Iglesia.

¿Cómo ve el futuro de la Iglesia en su país? 

—En Vietnam hay unos 7 millones de católicos, que representan el 7,4 % de la población total. Hay 27 diócesis (incluidas tres archidiócesis) con 2.228 parroquias y 2.668 sacerdotes, y la Iglesia en Vietnam crece rápidamente.

De hecho, el número de vocaciones en la Iglesia vietnamita es muy elevado. Muchos jóvenes están dispuestos a comprometerse en el camino religioso, convirtiéndose en sacerdotes y religiosos para servir en la tierra de Vietnam, así como para emprender misiones misioneras en todo el mundo. En mi diócesis de Thai Binh, una diócesis pequeña, tenemos actualmente cerca de 100 seminaristas y muchos religiosos, monjas y hermanos. Son el futuro de la Iglesia.

¿Qué aporta la formación que recibe en Roma a su ministerio?

—Venir a Roma a estudiar no es sólo mi sueño, sino el sueño de muchos creyentes vietnamitas. En mi diócesis se está construyendo el seminario mayor del Sagrado Corazón de Thai Binh, por lo que se necesitan profesores. Quiero estudiar todo lo que pueda para poder volver a servir a la formación intelectual en mi diócesis.

¿Qué es lo que más aprecia de su estancia en Roma?

—Viviendo y estudiando en Roma siento más claramente una Iglesia viva, multiétnica, multicultural y mutuamente respetuosa. Vivo en un colegio mayor para sacerdotes de muchos países diferentes. Esto me ayuda a comprender la integración cultural, la belleza de la fraternidad y el intercambio de conocimientos y experiencias pastorales.

Estoy muy agradecido a la Fundación CARF por hacer posible que estudie en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma. Siempre rezo y recuerdo a aquellos que me han ayudado en mi camino de vocación y de estudio.

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