Vocaciones

«El mundo cambia y las Hijas de la Caridad nacimos para estar insertas en él»

Entrevista a sor Mª Concepción Monjas Pérez, visitadora de la Hijas de la Caridad en España con motivo de la creación de la nueva provincia canónica España Centro que aúna las anteriores Madrid-Santa Luisa y Madrid-San Vicente.

Maria José Atienza·27 de diciembre de 2021·Tiempo de lectura: 3 minutos
maria concepcion monjas

El pasado 27 de noviembre, fiesta de la Virgen Milagrosa, las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl daban la bienvenida a una nueva provincia canónica de la orden: España Centro.

En total, la nueva provincia está compuesta por un millar de religiosas trabajando por los más pobres en las comunidades autónomas de Madrid,Castilla y León, Castilla-La Mancha, Murcia y la Rioja.

Con esta nueva provincia se iniciaba además la labor del Consejo provincial presidido por sor Mª Concepción Monjas Pérez como visitadora. Con este motivo, Omnes ha entrevistado a la nueva visitadora que señala, entre otras cosas, la aparición de “nuevas pobrezas” en las que trabajan las Hijas de la Caridad y el futuro basado en la misión compartida con los laicos.

Hijas de la caridad

– ¿Cómo asume la nueva provincia el desarrollo de su carisma fundacional? ¿Por qué se ha decidido crear esta provincia?

La Provincia asume el desarrollo de su carisma fundacional como lo han venido haciendo hasta ahora las provincias Madrid-Santa Luisa y Madrid-San Vicente: con un profundo sentido eclesial, con una preocupación muy grande por atender a las necesidades de nuestro tiempo y estando muy pendientes de las necesidades de los pobres. Todo ello siempre de acuerdo con el legado de San Vicente y Santa Luisa.

Las Hijas de la Caridad están viviendo una reorganización. Somos 12.800 en el mundo y el descenso del número de Hermanas ha llevado a los superiores generales a reorganizar las provincias. Es una organización que pretende tener muy presente la vitalidad apostólica.

El mundo cambia a gran velocidad y las Hijas de la Caridad nacimos para estar insertas en él y para hacer presente el Evangelio y la caridad en medio de las personas que sufren.

– Usted ha señalado la necesidad de la renovación de las estructuras sin olvidar el propio carisma ¿Cómo concreta esa renovación en la actualidad? ¿Cuáles son los retos de presente y futuro de las Hijas de la Caridad?

Esta renovación la plantea la propia situación actual: la situación de los migrantes, las situaciones de violencia de todo tipo, la vulneración de los derechos humanos…

Todo esto es lo que nos urge a vivir esta renovación, que es en el fondo una respuesta actualizada de lo que quiso hacer San Vicente en el siglo XVII: seguir siendo presencia de la misericordia de Dios en medio del mundo del dolor. Por supuesto, esta renovación exige colaboración con los laicos que son una parte fundamental de nuestra de nuestra acción y también con la Iglesia.

La sinodalidad es la clave de este momento presente para seguir haciendo realidad el carisma vicenciano en medio del mundo. Acabamos de celebrar una Asamblea General y nos ha planteado unos retos muy importantes para dar respuesta a los derechos humanos vulnerados: el cuidado de la casa común, el cuidado de la creación, la mística de vivir juntos en colaboración y fraternidad y la transmisión de la fe con el Evangelio a los jóvenes. Estos serían nuestros cuatro desafíos o retos en el presente y para el futuro.

­– ¿Cómo animar las vocaciones a una vida de entrega y servicio como es la de una Hija de la Caridad?

Resulta difícil responder a esta pregunta porque la verdad es que esta vocación es muy actual y sin embargo nos cuesta contagiarla y transmitirla. Ahí está uno de los grandes retos: ser capaces de transmitir a las jóvenes esta pasión por Dios y por la humanidad. Estamos buscando caminos para hacerlo realidad.

–Las Hijas de la Caridad son una de las comunidades más conocidas y también queridas, por su labor de atención a los más vulnerables, ¿cómo se estructura y desarrolla esta actividad hoy? ¿Hay nuevas pobrezas?, ¿nuevas vulnerabilidades?

Actualmente detectamos nuevas pobrezas como las situaciones en las que viven los migrantes, la trata de personas y la violencia de género. Hemos creado una comunidad interprovincial en Melilla para responder a todas estas situaciones de frontera y estamos muy atentas a todo lo que va surgiendo en nuestros campos de servicio.

San Vicente nos pedía que estuviéramos muy pendientes de los pobres porque eso hace que se agilicen nuestras estructuras: las organizamos y reorganizamos en función de las necesidades. Yo diría que hoy en día, el punto fuerte es la “misión compartida” con los laicos en todos los campos de servicio.

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