Evangelización

Stella Maris, voz de humanidad para las gentes del mar el día de su Patrona

No estáis solos, no estáis olvidados, es el lema del Día de las gentes del mar, que celebran el 16 de julio coincidiendo con la festividad de su Patrona, la Virgen del Carmen. Omnes recoge mensajes del obispo de Tui-Vigo, Mons. Luis Quinteiro, promotor de Stella Maris, y de los delegados en Vigo, Mariel Larriba, y Barcelona, Ricardo Rodriguez-Martos.

Rafael Miner·16 de julio de 2021·Tiempo de lectura: 10 minutos
virgen

imagen: hugotovarmx/ Cathopic

Fue precisamente el obispo de Tui-Vigo, promotor del Stella Maris en España, Monseñor Luis Quinteiro, quien presidió el fin de semana pasado la Ofrenda del mar en el Templo Votivo de Panxón, un homenaje de fe y devoción que, cada año, realizan las cuatro marinas —la Armada, la mercante, la flota pesquera y la deportiva— a la Virgen del Carmen. Pueden ver aquí al final el canto de la Salve marinera y la Ofrenda, tras la celebración de la Eucaristía.

En esta ocasión, el Centro Stella Maris de Atención al Marino escogió a Edelmiro Ulloa, nuevo gerente de la Cooperativa de Armadores de Vigo (ARVI), como oferente en representación de toda la flota pesquera, a la que correspondía hacer la ofrenda en este año marcado por la Covid-19. Edelmiro Ulloa agradeció a la Virgen su presencia como “luz permanente y guía a puerto para nuestros marinos, alegría en el reencuentro de los nuestros y apoyo en su ausencia, su compañía en la soledad que conlleva a veces la vida abordo, consuelo para los que sufren la amargura de la pérdida definitiva”.

El obispo de Tui-Vigo, Mons. Luis Quinteiro Fiuza, bendice los mares desde la puerta del Templo Votivo de Panxón.

Como es habitual, el obispo Mons. Luis Quinteiro respondió a la ofrenda realizada exhortando a todos los fieles a poner en valor, tanto social como espiritualmente, el mundo del mar, que “tiene una importancia decisiva en nuestra vida laboral, económica y social. La pesca configura sociedades que tienen una fuerza increíble en sus costumbres y tradiciones, en sus creencias y en su solidaridad, convirtiéndose en un ejemplo para toda la sociedad”.

Finalmente, Mons. Luis Quinteiro bendijo los mares desde la puerta del templo con el Santísimo, que recorrió las naves con los fieles sentados en sus lugares para cumplir de este modo las recomendaciones de la vicaría de Pastoral para los lugares de culto. La Ofrenda del mar, que se celebra en Panxón desde el año 1939, se ha convertido en una oportunidad para revalorizar el papel de los marineros y visibilizar los graves problemas que afectan a sus familias.

Caminos de dignidad y justicia

En sintonía con el lema de la Jornada, el obispo de Tui-Vigo y promotor de Stella Maris (Apostolado del Mar) destacó que “en estos tiempos difíciles para todos, y de una manera muy especial para los marineros, el Apostolado del Mar quiere estar cerca de cada uno de los hombres y mujeres del mar para deciros que no estáis solos, que no estáis olvidados”. El prelado recordó que Stella Maris “cumplió 100 años con todos vosotros, y todos los que formamos esta gran familia queremos que sigáis sintiendo cerca el corazón y el compromiso de la Iglesia. Seguiremos remando juntos en los caminos de la dignidad y de la justicia, de la libertad y de la solidaridad”.

Con esta finalidad, “la Iglesia está presente de un modo muy cercano en las parroquias marineras, en los puertos de mar atendiendo a los marineros y a sus familias, visitando los barcos cuando llegan con marineros que no conocen la lengua y que necesitan cosas urgentes y la compañía de gente amiga. Stella Maris, el Apostolado del Mar, quiere impulsar cada día la presencia de la Iglesia en cada puerto, en cada pueblo marinero, en todas nuestras parroquias cercanas al mar, porque la luz de la fe es el mejor camino para luchar por la dignidad de la vida de nuestras gentes del mar”, sintetizó Mons. Quinteiro.

La mayor parroquia de Barcelona

Es posible que algunos de los que lean estas líneas no estén al tanto de la tarea de evangelización y apostolado de Stella Maris con las gentes del mar. En consecuencia, van aquí unas pinceladas hoy, fiesta de la Patrona, la Virgen del Carmen. Ricardo Rodriguez-Martos (Barcelona), y Mariel Larriba (Vigo), han conversado con Omnes.

A finales de junio, la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Española (CEE), presentó el libro El apostolado del mar, una pastoral de Iglesia en salida (EDICE), del que es autor el ex capitán de Marina Mercante y profesor de la Facultad de Náutica de Barcelona, Ricardo Rodríguez-Martos Dauer (Barcelona, 1948).

Ricardo Rodriguez-Martos es delegado diocesano del Apostolado del Mar del arzobispado de Barcelona desde 1983, año en que fue ordenado diácono por el cardenal Narcís Jubany, que le puso al frente del Apostolado del Mar en la Ciudad Condal. Lleva, por tanto, casi 40 años pilotando la actividad de Stella Maris en el Puerto de Barcelona, está casado, y tiene 3 hijos y 8 nietos. Una institución.

En la presentación del libro, Rodriguez-Martos se refirió al final “a las miles de personas involucradas en el Puerto de Barcelona, a las miles de personas que pasan al año a bordo de los barcos, y a la actividad pastoral que se desarrolla en el anuncio de la fe (celebraciones, bendición de barcos  ̶ una tradición muy marinera ̶ , entierros, bodas, Misas, una actividad pastoral importante”.

Y contó la siguiente anécdota: “recogiendo todo esto, en la última asamblea que tuvimos antes de la pandemia, el cardenal de Barcelona, arzobispo Juan José Omella, dijo: “Después de lo que he escuchado, llego a la conclusión de que Stella Maris es la parroquia más grande de Barcelona”.

A continuación, refiriéndose a algunas ideas expresadas en la presentación, señaló: “Todo esto son elementos de Iglesia en salida, y creo que el Apostolado del Mar, Stella Maris, en cualquier puerto en que trabaje, tiene que intentar ir por este camino. Meterse con gestos y obras en la vida cotidiana de los puertos y de los barcos”.

El autor catalán explicó también cómo surgió la iniciativa de escribir un libro sobre el Apostolado del Mar, Stella Maris, de la Iglesia: “La idea de este trabajo salió del siguiente modo. Hace unos años, en una asamblea en Barcelona donde presentamos la memoria anual, presidió la asamblea el entonces obispo auxiliar de Barcelona, Sebastiá Taltavull, hoy obispo de Palma de Mallorca. Tras escuchar las distintas intervenciones donde se explicaba en qué consistía nuestra actividad, dijo: ‘Esto que hacéis es exactamente Iglesia en salida’.

Desde entonces, aseguró Rodriguez-Martos, “creció en mí una inquietud por profundizar en ese concepto. Me pareció que toda la actividad que se desarrolla en el Apostolado del Mar valía la pena centrarla a la luz del Magisterio, de los fundamentos bíblicos, de la pastoral, para que realmente pueda verse enriquecida con esta reflexión y ayudar a progresar e ir hacia adelante. Empecé a estudiar la Evangelii gaudium, y me entusiasmé. Soy un entusiasta de la Evangelii gaudium y de los documentos del Papa Francisco”.

Un Papa del que el veterano marino, desde hace tantos años en tareas evangelizadoras, destaca esta frase, por citar un ejemplo: “Prefiero una Iglesia accidentada y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias comodidades. Esto inspira mucho. Ir a las periferias, meterse con obras y gestos, esto es imprescindible en el Apostolado del Mar”.

Imágenes de Iglesia en salida

Rodríguez-Martos habla de imágenes que considera “clarificadoras de la Iglesia en salida” en Stella Maris: el visitador de barcos que deja su comodidad en casa para atender a las tripulaciones; la conocida furgoneta con letras grandes STELLA MARIS ó las reuniones en el Puerto. Son “imágenes de Iglesia en salida. Como cuando la Iglesia se sienta a formar parte de grupos de trabajo”.

“Nosotros estamos allí para representar la sostenibilidad social de la gente de mar. No hay que olvidar que la sostenibilidad económica y la medioambiental están recogidas en la Laudato si’. Implicarse en eso también es labor de Iglesia. Lo importante es, para mí, estar como Stella Maris y aportar lo que queremos aportar. Y se nos escucha. La Iglesia tiene, en el ámbito social y civil, el derecho y el deber de hacerse escuchar. Sentados como uno más. Y la Iglesia comparte los problemas de todos. Es una faceta muy importante de la Iglesia en salida”.

En el Puerto de Vigo

Mariel Larriba Leira es la otra cara de la moneda de Rodriguez-Martos. Pero sólo en la cronología, porque ha tomado el relevo hace unos meses. Es delegada de Apostolado del Mar de la diócesis de Tui-Vigo desde enero. Sus predecesoras fallecieron el año pasado, eran muy mayores. Y don Luis [obispo de Tui-Vigo] me dijo: te ha tocado. Es un honor. Las personas que llevaban el Apostolado del Mar en estas décadas eran personas de vida consagrada, que se dedicaron a atender a los huérfanos de los marinos, y a toda la gestión de la construcción y mantenimiento del Tempo votivo del Mar, que lo construyó el arquitecto Palacios, y del colegio de huérfanos”.

“Tengo contacto con el mundo del mar desde hace años”, explica Mariel Larriba. “He llevado temas de pesca, he estado en la elaboración del último plan estratégico del Puerto de Vigo. He sido portavoz de Pesca en el Senado, he tenido que llevar iniciativas legislativas de calado. Una de ellas ha sido la reclamación del voto del marino, “un asunto que está sin resolver”. Le pedimos que nos lo cuente.

“Recuerdo que en el año 2011, en el Senado, fui senadora por la provincia de Pontevedra, y habíamos presentado un informe: en la flota de pesca, censados, había unos 16.000 pescadores, de los que apenas votaban doscientos. Y eran una media muy elevada. Los marineros tienen muy limitado su derecho al voto, no votan, no pueden votar, porque están faenando. Choqué de frente con la Junta Electoral Central. En España seguimos arrastrando esto, somos muy garantistas, y tiene que ser la persona quien meta la papeleta en la urna. No hay delegación de voto, ni voto virtual, por correo… En otros países, sí”.

Perfil de Stella Maris

“Stella Maris es una organización mundial, que lleva más de cien años a sus espaldas, trabajando en favor del marino. Dependemos del Dicasterio para el Desarrollo Humano, y estamos divididos en el mundo por áreas geográficas. Hay más de 300 centros de Stella Maris. España es un país litoral, y estamos divididos en dos áreas, una que engloba todos los puertos del Mediterráneo y Canarias; y lo que podemos llamar la fachada cantábrica y atlántica estamos coordinados por los más antiguos, que es Stella Maris Reino Unido. Stella Maris nace en Glasgow, y es Reino Unido quien nos coordina”.

Mariel Larriba continúa: “Yo me he encontrado con esta tremenda red, y además integrados en organizaciones de mayor espectro. En Stella Maris estamos los centros de la Iglesia católica, pero como este Apostolado del Mar se desarrolló mucho en Inglaterra, en la iglesia anglicana, como en otras confesiones cristianas, existe una asociación internacional, ICMA, donde estamos los centros de auxilio, de acogida a los marinos en todo el mundo, de todas las iglesias cristianas. Hay un ambiente ecuménico extraordinario, una colaboración total”.

Vigo: el reto de la digitalización

El centro de Stella Maris en Vigo lleva más de 30 años dentro del puerto, en las oficinas, y la nueva delegada de Stella Maris habla de dos retos en “la labor de acogida y acompañamiento a los marinos”. El primero es la digitalización.

“El mayor número de marineros que vemos circular por los muelles son los de la flota pesquera, porque en la marina comercial apenas bajan de los barcos, o bajan unas horas, cargan y se van. Cada puerto es un mundo. Por ejemplo, nuestro puerto no es de buques de granel, que tardan varios días en cargarse, es sobre todo de mercancía en contenedores. Por eso nos tenemos que anticipar. Y uno de mis retos es llegar digitalmente a esas tripulaciones, a través de internet, para poder atenderles antes de que lleguen a puerto, para optimizar el tiempo que están en tierra. La empatía es fácil cuando hay presencia física. Cuando no la hay, es más difícil. Por eso, nos hemos puesto en contacto con el Centro de Escuchas San Camilo, de Madrid, para atender telefónicamente a esas tripulaciones”.

A esto se une que “las tripulaciones que tenemos ahora son multiculturales. Por eso también el reto de la digitalización. En otros países lo tienen avanzado. En España nos tenemos que poner las pilas para llegar de manera virtual. La pandemia ha hecho que no podamos llegar a las tripulaciones. Su situación de aislamiento se ha acentuado de manera tremenda”.

En cuanto a las condiciones del trabajo en la flota pesquera, “han sido tan duras y tan injustas que apenas hay españoles que quieren trabajar en el mar”, señala Mariel Larriba. “Exceptuando mandos, oficiales, en las tripulaciones casi nadie es español. En el caso de la flota pesquera, los países costeros africanos son los que están alimentando nuestra flota: senegaleses, mauritanos, marroquíes. La convivencia en esas tripulaciones donde no hablan el mismo idioma, ni son de la misma cultura, tiene que ser sumamente difícil. Las tecnologías, por los datos que vamos obteniendo, permiten que tras la jornada de trabajo, se metan con su tablet o lo que sea, y se aíslan cada vez más, y los problemas de orden psicológico aumentan. Las condiciones de soledad son enormes”.

El desafío de la Iglesia en salida

En perfiles similares a los expresados más arriba por Rodriguez-Martos, Mariel Larriba se refiere “a otro reto: el concepto de Iglesia en salida, que se aplica cien por cien al ámbito portuario, porque casi todas las ciudades marítimo-portuarias viven de espaldas al mar. Aquí en Vigo, somos una ciudad alargada, pegada al litoral, y el puerto es toda la fachada de la ciudad que da al mar, era una parte de la que la ciudad no tenía ni idea de lo que pasaba más allá”.

“Nosotros no somos un movimiento político ni un movimiento sindical, sino que es una labor caritativa y social de la Iglesia, que ayuda a las personas. Cuando se habla en términos de sostenibilidad, se está pensando en sostenibilidad medioambiental. Y se piensa en sostenibilidad social en términos socioeconómicos solamente. Nosotros, que formamos parte del consejo del Puerto, y estamos en distintas mesas de trabajo, de seguimiento, nos damos cuenta de que en las reuniones se habla de toneladas pescadas, etc., pero no sale la palabra tripulante, la persona, en toda la reunión. Las personas no son, en general, objeto de atención. Solamente hay una preocupación por su capacitación profesional”.

Sostenibilidad social y humana

“Pero si viven alejados de sus familias, si están buscando un reagrupamiento familiar, si hace meses que no ven a sus familias, si resulta que se quedan aquí internados porque han tenido una apendicitis, están en el hospital solos, si han estado en algún apresamiento porque llevan alguna carga ilegal y acaban en prisión, están en prisión ellos solos, a siete mil o nueve mil kilómetros de sus casas. Esos aspectos humanos no tienen cobertura”, añade Mariel Larriba.

A su juicio, “la sensibilidad especial hacia este colectivo, porque es singular su ámbito de trabajo, esa cercanía, esa especificidad, se está perdiendo, y la cobertura es cada vez más pobre. Tenemos la oportunidad de ser esa voz de humanidad en el ámbito marítimo y portuario. Creo que Stella Maris tiene una gran oportunidad de hacer esa labor”.

Esa expresión, “voz de humanidad”, refleja una realidad viva. Concluimos charlando de la Virgen del Carmen. “En el ámbito marítimo hay una devoción a la Virgen del Carmen muy grande. Y los puertos también son espacios para la evangelización.  Hay muchísimos marineros que no tienen formación espiritual de ningún tipo, más allá de cuatro o cinco ritos que hayan vivido en sus países de origen”.

“En el ámbito portuario no hay oratorio ni capilla. Sí hay sacerdotes, diáconos, que trabajan en Stella Maris. Me encantaría que se abriera una pequeña capilla en el puerto de Vigo. En el puerto de Almería, que tenía mezquita, el delegado de Stella Maris consiguió que se abriera un oratorio”, añade la delegada viguesa. “Me gustaría transmitir ese interés por una sostenibilidad social y humana necesaria, que Stella Maris viene haciendo, y puede desarrollarla mucho más”.

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