Familia

Álvaro González: «Una buena formación ayuda a prevenir rupturas matrimoniales»

“Las situaciones de dolor en familias rotas, y la necesidad de profesionales bien preparados para asistir a quienes lo deseen”, han impulsado un nuevo Máster, 80 % por ciento online, de Formación Permanente en Derecho Matrimonial y Procesal Canónico, que la Universidad de Navarra impartirá en Madrid desde septiembre.

Francisco Otamendi·31 de enero de 2023·Tiempo de lectura: 5 minutos
Máster Álvaro González

El director y profesor del máster, Álvaro Gónzalez Alonso (Foto: Comunicación de Facultades Eclesiásticas)

El profesor Álvaro González Alonso, director académico del programa, señala a Omnes que se trata del único máster de España, en este ámbito de formación, que se cursa mayormente online y está aprobado por la Santa Sede. Esto permite, según la nota oficial, que pueda ser tenido en cuenta por los obispos como habilitación para desempeñar funciones específicas en los tribunales eclesiásticos.

Las estadísticas indican que siete de cada diez matrimonios se rompen hoy en España; y en otros países existen tasas similares. La constatación de las rupturas permite afirmar a Álvaro González que “vivimos tiempos complicados”, y “el conocimiento de la realidad del matrimonio como institución natural es indispensable para profundizar en la auténtica identidad de la familia”.

Conversamos con el profesor González Alonso sobre el matrimonio, las rupturas, la convivencia antes de casarse, las causas de nulidad matrimonial,y el máster. A su juicio, “el ser humano tiene una dimensión esponsal que no ha sido anegada por el ambiente”.

¿Qué les ha movido en la Facultad de Derecho Canónico a organizar este máster en Madrid?

–El motivo principal es el deseo de servir a la Iglesia y a la sociedad, conforme al Magisterio y a la verdad natural del matrimonio. Ciertamente vivimos tiempos complicados y, con frecuencia, encontramos situaciones de dolor en familias rotas. Estamos convencidos de que una buena formación ayuda a prevenir las rupturas matrimoniales y a mejorar el apoyo a los cónyuges en su vida matrimonial.

Por eso el máster está integrado con la atención pastoral y dirigido al servicio de los matrimonios en su realidad concreta, a través de los profesionales competentes en esta materia. En resumen, el motivo principal es servir a la Iglesia y a la sociedad, ayudando a descubrir el misterio humano y cristiano del matrimonio y la familia.

Parece frecuente, en los procesos de ruptura matrimonial, que algún cónyuge acuda al divorcio civil, y luego, si celebraron una boda religiosa, pidan la nulidad en un tribunal eclesiástico, con el fin de casarse de nuevo por la Iglesia. ¿Existen profesionales preparados para asistir o acompañar a las personas en estas situaciones?

–La situación descrita es una realidad, indudablemente. Los motivos pueden ser variados y abarcan tanto la falta de interés inicial por seguir un proceso canónico, en algunos casos, como la dimensión práctica de resolver esas dificultades desde el punto de vista legal, con referencia a la situación familiar afectiva y económica. En estas circunstancias, la presencia de profesionales bien preparados para asistir a quienes deseen conocer la verdad sobre su matrimonio se revela como una necesidad acuciante, teniendo en cuenta que el conocimiento de los aspectos jurídicos del matrimonio, en muchas ocasiones, forma parte del acompañamiento de los fieles cristianos.

Además, el proceso de declaración de nulidad es un servicio a la vocación matrimonial, ya que pretende servir a los cónyuges en orden a aclarar o restaurar su estado de vida, respecto a Dios y a su cónyuge. Comprender esta dimensión de la vocación matrimonial ayuda a ver la utilidad del proceso canónico.

¿Puede describir las causas principales de nulidad que se alegan en España? En cuanto al consentimiento, ¿la gente joven conoce la identidad del matrimonio católico? En ocasiones se piden nulidades por parejas con meses de matrimonio.

–Cada Tribunal tendrá su propia experiencia sobre las causas que le toca conocer, pero parece algo generalizado que un número considerable de los procesos canónicos de nulidad matrimonial hacen referencia a la incapacidad psíquica de los contrayentes, debida a diversas anomalías y, en muchos procesos, a la inmadurez de uno o de ambos.

La inmadurez en sí misma no es causa de nulidad, pero es relevante cuando llega a suponer una auténtica incapacidad psíquica que impide otorgar un consentimiento matrimonial pleno. Otro motivo extendido que se encuentra en el origen de numerosos procesos es la exclusión, por parte de uno o de los dos contrayentes, de alguna de las propiedades o de los elementos esenciales del matrimonio.

La ruptura temprana de muchos matrimonios responde también, en parte, a la falta de preparación y educación: crecimiento en virtudes humanas, un concepto de amor adecuado y profundo, formación sobre la realidad del matrimonio en sí mismo, sentido del compromiso, haber vivido un buen noviazgo tratando con profundidad los temas fundamentales de la vida presente y futura, etc.

A la vez, también se percibe la fortaleza del matrimonio y cómo este aspecto del derecho natural sigue vigente en cada persona. Podríamos decir que la huella de Dios en la institución matrimonial no está en crisis y que el matrimonio está grabado en la naturaleza humana.

¿Influye en los procesos canónicos haber convivido antes de casarse, o celebrar el matrimonio sin intención de tener hijos?

–La experiencia de haber convivido antes, en muchos casos, no es buena. Los novios podrían hacer ese experimento por inseguridad, para convencerse de que el otro es la persona adecuada… pero tiene una parte de engaño ya que, mientras no se ha contraído matrimonio, los dos están “en alerta”, dispuestos a ganarse y mantener el cariño del otro, puesto que la permanencia no está asegurada. Al dar el paso posterior al matrimonio, a veces se relaja esa alerta y comienzan los desencuentros.

Es decir, la convivencia previa es diferente de la convivencia matrimonial ya que la provisionalidad y la perpetuidad son vivencias radicalmente diversas: la exclusividad propia del matrimonio va más allá de vivir en pareja. De hecho, es frecuente que muchas mujeres que conviven pongan a sus novios el matrimonio como requisito para tener un hijo. En este sentido influye la convivencia previa en las historias matrimoniales, pero no en la validez de una unión. Dicho esto, si hubiera que afirmar de qué modo afecta convivir o no convivir previamente, puede percibirse que los matrimonios que no conviven son más fuertes y se rompen menos.

En cambio, quien acude al altar sin la intención de tener hijos, está excluyendo uno de los fines del matrimonio y, por lo tanto, buscando una realidad diferente de lo que es el matrimonio. Sin embargo, es fácil percibir en la mayor parte de los contrayentes, tanto el deseo de que el matrimonio dure toda la vida, como el deseo de ser padres. Aquí puede verse que el ser humano tiene una dimensión esponsal que no ha sido anegada por el ambiente.

¿Qué pide el Papa, y las recientes normativas de la Santa Sede, a los miembros de los tribunales eclesiásticos para trabajar y decidir en los procesos de nulidad?

–El Santo Padre ha impulsado mucho una reforma de los procesos de nulidad matrimonial, con la idea de facilitar todo lo posible a quienes quieran conocer la verdad sobre su matrimonio. En esta reforma de 2015 se establecieron una serie de medidas que contribuyeran a que los Tribunales estuvieran cercanos a los fieles –tanto en distancia física como en cercanía humana– y a que los procesos pudieran ser más ágiles, y más breves.

El máster se dirige también a personas que trabajan en el ámbito de la mediación matrimonial o en tareas de asesoramiento a los matrimonios con dificultades: mediadores, abogados, psiquiatras o psicólogos…

–Así es. El plan de estudios tiene una dimensión de formación interdisciplinar que hace que pueda ser útil para quienes desarrollan otras funciones, en particular para quienes han de acompañar y orientar a matrimonios en esta situación de dificultad o crisis. El objetivo es la especialización y actualización de los profesionales que trabajan o desean trabajar en tribunales eclesiásticos o en la fase de asesoramiento y orientación previa.

Por lo tanto, el abanico de personas a las que puede interesar es amplio: los párrocos que tienen valorar la oportunidad de ofrecer la vía de iniciar un procedimiento de declaración de nulidad; los abogados que deben plantear una demanda después de escuchar al esposo o a la esposa; los jueces, quienes tendrán que dictar sentencia teniendo en cuenta lo alegado y probado por las partes.

Finalmente, ¿cómo está estructurado el máster?

–Desde el principio se pensó en un aprendizaje práctico, flexible y con acompañamiento personalizado, adecuándolo a los requisitos que la Santa Sede señala para este tipo de programas. El máster combina una didáctica mixta de trabajo personal online (80 %) y de enseñanza presencial (20 %), desarrollada a lo largo de un curso académico, que se divide en dos semestres, con un total de 60 ECTS.

El aprendizaje online contempla el trabajo individual del alumno, con la guía y ayuda del profesor. Permite una organización personal del ritmo de estudio y un seguimiento personalizado, imprescindibles en este tipo de enseñanza. La docencia presencial se impartirá de modo intensivo en dos semanas –una al principio del primer semestre y otra al final del segundo–, en el campus de la Universidad de Navarra en Madrid.

Además de la aprobación por parte de la Santa Sede, el máster tiene una proyección marcadamente internacional, debido a la universalidad de la legislación canónica y al método de enseñanza adoptado.

El autorFrancisco Otamendi

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