Vocaciones

P. Lorenzo Snider: «Cuando compartimos nuestra existencia descubrimos la belleza del Evangelio vivido»

Lorenzo Snider es italiano y miembro de la Sociedad de Misiones Africanas. Desde hace casi un lustro desarrolla su labor pastoral en Foya, una pequeña ciudad de Liberia donde aúna una tarea evangelizadora, sanadora y de diálogo ecuménico "de calle".

Federico Piana·24 de febrero de 2024·Tiempo de lectura: 3 minutos

El P. Snider con alumnas de un colegio de Foya

En Liberia hay un párroco que te habla de una Iglesia que no te esperas. A este país de África occidental, encajonado entre gigantes como Costa de Marfil y Sierra Leona, llegó hace poco más de cuatro años el padre Lorenzo Snider.

Este misionero, de origen italiano y perteneciente a la Sociedad de Misiones Africanas, vive en la pequeña localidad de Foya junto a su comunidad, formada por otro sacerdote italiano, una laica portuguesa y una familia de voluntarios franceses.

La población que atienden pertenece a la etnia kissi, un millón de personas presentes no sólo en Liberia sino también en algunos de sus países vecinos. En todo el distrito de Foya, sólo el 3% de la población es católica, mientras que la gran mayoría son cristianos protestantes, especialmente pentecostales. Una situación, similar en proporciones, a la que se da en todo el país.

Parroquias misioneras centradas en la Eucaristía

Para el Padre Snider, ser una minoría católica en un país donde también hay musulmanes con un 15% y animistas con un 19% es un verdadero reto. Mi parroquia – explica el sacerdote a Omnes – es una comunidad de discípulos misioneros. En virtud del bautismo, cada uno de nosotros debe animar y acompañar a sus hermanos y hermanas, dejándose tocar el alma por los pobres e intentando, juntos, superar los miedos y el egoísmo».

El principal medio para conseguirlo es la centralidad que la comunidad del padre Snider otorga a la Eucaristía dominical. «Pero no sólo eso. También damos importancia, potenciándolas, a las iniciativas que surgen desde abajo y también estamos muy atentos a las relaciones», explica el religioso.

Las relaciones, motor de la evangelización

En la pequeña comunidad de Foya, como en el resto de Liberia, las relaciones humanas y personales son el motor de toda la sociedad. Y, añade el misionero, para la Iglesia católica representan el corazón de la evangelización: «La encarnación de la Palabra», dice, «tiene lugar en el terreno de compartir la vida. Cuando compartimos nuestra existencia con los demás, descubrimos la belleza del Evangelio vivido. Pero también la propia fragilidad y la del otro».

El Padre Snider cita algunos ejemplos de miembros de su propia comunidad que siempre se han comprometido a tejer relaciones. «Me conmovió», cuenta, «cuando la organización de mujeres católicas de Foya tomó la iniciativa y fue a visitar a las mujeres de Guinea y Sierra Leona, generando un tejido de amistad e intercambio de fe internacional.

A esta se suma la historia de los chicos de la Organización de Niños Católicos, que en pocos años se han convertido en animadores de sus compañeros. «Estos chicos recorren a menudo kilómetros de caminos de tierra para visitar y animar a otros grupos de jóvenes en pueblos más pequeños», dice el párroco con alegría y gratitud.

Miembros de la comunidad de Foya frente al ayuntamiento

Curar las heridas

La parroquia del padre Snider también se ocupa de las heridas no cicatrizadas causadas por las dos guerras civiles que estallaron, una en 1989 y otra en 1999, que provocaron la huida de casi la mitad de la población y destruyeron infraestructuras básicas. Y trata de calmar el dolor aún muy fuerte por las consecuencias de la epidemia de ébola que se cobró miles de víctimas entre 2014 y 2016.

Además de iniciativas solidarias y caritativas dirigidas a la población local, el misionero organiza la formación de animadores litúrgicos y el acompañamiento de catecúmenos. «Se dedica una atención muy alta -precisa- al mundo de la educación. Aquí en Foya y en las comunidades vecinas de Kolahun y Vahun, nuestro equipo de catequistas sigue a unos mil alumnos que asisten a escuelas católicas. Entre ellos hay también niños a los que se ayuda con becas».

«Ecumenismo callejero»

Lo que no falta en Foya es también el diálogo interreligioso. El padre Snider se afana en señalar que, a pesar de ser minoría, los católicos encuentran la manera de organizar momentos informales de encuentro y convivencia con líderes de otras iglesias cristianas y otras religiones.

«Por poner un ejemplo», recuerda el párroco, «hace unos días celebramos una boda entre dos católicos: una decena de pastores protestantes vinculados a una y otra familia estaban también presentes en la misa. El cortejo nupcial que posteriormente recorrió la ciudad constaba de cuatro coches. ¿Quiénes eran los conductores? Yo y otros tres pastores protestantes. Yo lo llamaba ecumenismo callejero”.

El autorFederico Piana

 Periodista. Trabaja en Radio Vaticana y colabora con L'Osservatore Romano.

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