Educación

Florence Oloo: “Sólo los africanos pueden aportar soluciones eficaces a sus propios problemas”

La ONGD Harambee ha reconocido el trabajo de Florence Oloo, química de profesión e impulsora del Women Empowerment Program a través del que se ofrece educación y habilidades empresariales para niñas y mujeres en situaciones de vulnerabilidad.

Maria José Atienza·22 de marzo de 2023·Tiempo de lectura: 6 minutos
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Foto: Florence oloo ©Harambee

Florence Jacqueline Achieng ’Oloo es la ganadora del Premio Harambee 2023 a la Promoción e Igualdad de la Mujer Africana. Oloo es licenciada en Ciencias Químicas por la Universidad de Nairobi, en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Roma y doctora en Ciencias Químicas por la Universidad de Agricultura y Tecnología, Jomo Kenyatta de Kenya.

Esta profesora de Ciencias Químicas de la Technical University of Kenya, es miembro fundador del Comité Ético de Strathmore en el que dirige la revisión y supervisión de las investigaciones de cualquier naturaleza que involucren a seres humanos, con el fin de garantizar que los protocolos propuestos cumplen con las pautas éticas apropiadas antes de que los participantes puedan inscribirse. 

Además de esto, la Dra. Oloo ha impulsado el Women Empowerment Program, Jakana – Kenyawegi para niñas y mujeres de diversos orígenes, todos ellos vulnerables, en el condado de Kisumu. Una zona colindante con la vecina Uganda en la que viven más de medio millón de mujeres muchas de las cuales se encuentran en un entorno de pobreza.

La Dra. Oloo destaca para Omnes el mayor potencial que tienen las mujeres en estas comunidades y la necesidad de armonizar tradiciones y valores africanos con el necesario avance de los derechos de las mujeres y niñas, especialmente, en ámbitos rurales.

¿Cuáles son los ejes del proyecto al que se destinará el Premio Harambee 2023?

– El premio se destinará a la educación de las mujeres en las zonas rurales, en particular en el condado de Kisumu. Allí se impartirán habilidades de autoliderazgo: para mejorar su autoconciencia, autoestima, sentido de la iniciativa y capacidad de expresar sus opiniones.

Además se les enseñan técnicas empresariales para proporcionarles habilidades que les permitan iniciar y mantener una actividad económica que les proporcione ingresos. Junto a éstos, se realizan cursos de pastelería y panadería con los que se garantiza que tengan un conjunto de habilidades que puedan monetizar.

Estos cursos se acompañan con un seguimiento o tutorización de las mujeres para reforzar y garantizar la aplicación de los resultados antes mencionados y además se muestra a las mujeres diversas oportunidades empresariales que contribuyan a garantizar la seguridad alimentaria y reducir los niveles de pobreza.

Harambee lleva más de 20 años poniendo en valor el papel de la mujer africana. ¿Queda mucho por recorrer en el terreno de los derechos y la igualdad de oportunidades de la mujer en África?

– Es cierto que ha habido enormes avances, por ejemplo, en la educación de las niñas y en el desarrollo de sus capacidades para que puedan ocupar los mismos puestos de trabajo o espacios de actividad que los hombres. Sin embargo, aún queda mucho por hacer, especialmente en el caso de las mujeres de las zonas rurales.

Las mujeres de las zonas urbanas están más expuestas a la educación y a las oportunidades de crecimiento. Este no es el caso de muchas mujeres de las zonas rurales, de ahí que algunas se vean atrapadas en situaciones que limitan para siempre sus capacidades de ser la mejor versión de sí mismas, por ejemplo, matrimonios precoces, matrimonios polígamos, machismo, fuertes creencias patriarcales o sistemas que silencian a las mujeres.

Sin embargo, la principal causa de estos problemas es la pobreza, que conduce a la falta de educación.

Ante ejemplos de “empoderamiento femenino” que ataca valores considerados tradicionales e incluso opresores como la familia, la maternidad o el cuidado de los más débiles ¿Cómo equilibrar los valores de la mujer africana en estos campos y el necesario avance en sus derechos?

– Por mucho que capacitemos a las mujeres para que busquen empleo u oportunidades empresariales como los hombres, la educación en los valores tradicionales es igualmente importante.

Las mujeres son la clave para mantener unida a una familia. Las familias son esenciales para el desarrollo y el sustento de la sociedad en su conjunto.

Sólo cuando tenemos individuos bien criados en familia podemos tener una sociedad que cuente con personas sobrias, innovadoras, trabajadoras, persistentes y resistentes, deseosas de crear un mundo y un entorno mejores. La clave de estos resultados es la mujer.

Las mujeres que cuidan de sus familias sacan lo mejor de sus cónyuges y de sus hijos. Las mujeres tienen esta más capacidad en este punto que los hombres, de ahí la necesidad de garantizar que, por mucho que se las empodere desde una perspectiva educativa y profesional, sus papeles tradicionales no se desechen por completo.

Hay que educar a la mujer africana para que sepa conciliar su trabajo y sus funciones tradicionales. Los hombres, por su parte, deben aprender a apoyar a sus esposas para que las mujeres no se sientan abrumadas intentando conciliar trabajo y familia.

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Foto: Un grupo de mujeres tras uno de los cursos de liderazgo impulsado por la Dra. Oloo ©Harambee

Educada una mujer, educada su familia y la sociedad. Usted habla de la mirada holística de la mujer. ¿Cómo se manifiesta esta mirada a pesar de las dificultades?

– Las mujeres tienen más capacidad que los hombres para ver los problemas de forma holística. Pueden realizar varias tareas a la vez, ocupándose de sí mismas y de sus funciones en el hogar y en el trabajo. También tienen capacidad para prever el impacto de sus actividades en todos los que les rodean. Teniendo esto en cuenta, si está empoderada es capaz de aprovechar su fuerza, así como la de su familia y otras personas de su entorno.

Esto sólo puede ilustrarse bien con un ejemplo. Lucy es una mujer que vive en una zona rural. Tiene 29 años, está casada y tiene tres hijos. Hace poco le diagnosticaron diabetes y fue hospitalizada. Salió del hospital, pero su salud se había deteriorado y se sentía miserable, literalmente sin saber qué hacer con su vida. En el pasado, su marido había intentado montar negocios para ella, pero todos fracasaron porque ella no tenía los conocimientos ni la voluntad para trabajar en ellos. Así que su marido le dijo que se dedicara a ser ama de casa. En su estado, tampoco le iba bien como ama de casa porque había mucho desorden y además despilfarraba el dinero que su marido le daba a diario. Esto provocó conflictos entre ella y su marido. Y su salud también se deterioró a causa del estrés.

Más adelante, Lucy participó en un programa de formación para mujeres de siete meses de duración, centrado en técnicas empresariales, técnicas culinarias, técnicas de autoliderazgo, sesiones de asesoramiento y tutoría. Esto le abrió los ojos. La primera habilidad que aprendió y puso en práctica fue la gestión de sus finanzas y empezó a ahorrar dinero de lo que le daba su marido y de los pequeños ingresos que obtenía de la venta de huevos de su granja. Con el dinero que ahorró en dos meses se compró un glucómetro para controlar mejor su diabetes. Empezó a llevar un registro de las ventas de huevos y a cuidar mejor de sus aves de corral. En casa cocinaba mejor y preparaba comidas más sanas. Su casa estaba más ordenada y limpia. Estos aspectos impresionaron mucho a su marido y a sus hijos. De hecho, el marido dice que está deseando volver a casa para estar con su familia. El hogar es más tranquilo y disfrutan del tiempo juntos.

El marido estaba tan contento con Lucy que decidió abrirle un negocio de restauración ya que ella cocina muy bien y ahora sabe cómo manejar el dinero. Su restaurante está cerca de su carnicería y él le suministra la carne. A día de hoy, ha contratado a dos personas para que la ayuden y obtiene beneficios a diario. Como se puede ver en esta situación, la familia está ordenada desde el punto de vista económico y social. Y otros individuos ajenos a la familia también están ordenados económicamente.

¿Seguimos mirando a África con “ojos blancos” e intentando imponer pensamientos, actitudes…, muy alejadas del espíritu africano?

–Sí, esta mirada “de fuera” sigue prevaleciendo.

Sólo los africanos pueden aportar soluciones eficaces a sus propios problemas.

Nuestras tradiciones desempeñan un papel clave en nuestra forma de ser y de abordar los problemas. No podemos desecharlas. Al contrario, tenemos que ver los aspectos positivos de nuestras tradiciones que pueden incorporarse al proceso de capacitación del pueblo africano. Es una forma más sostenible de abordar nuestros problemas. Por ejemplo, prosperamos más haciendo las cosas en grupo o en comunidad, en contraposición al modo occidental que promueve el individualismo.

La comunidad es clave en la forma de ser africana, de ahí que los proyectos de desarrollo deban diseñarse y llevarse a cabo teniendo en cuenta este factor.

Discurso de agradecimiento

Durante su discurso de agradecimiento por el premio Harambee, Oloo expresó que su pasión en el trabajo «ha sido formar científicos para que la ciencia se lleve a cabo éticamente». De tal modo que «los datos no sean falsificados, que se respeten los derechos y la privacidad de los participantes y que los resultados de la investigación científica sean genuinos».

Su otra gran pasión «es trabajar para la mujer que vive en las zonas rurales de Kenia». Esto es especialmente importante porque las mujeres se enfrentan a muchos desafíos. Como explicó Florence, «la deserción escolar conduce a la ociosidad de las niñas. Esta situación las expone a relaciones sexuales, lo que conduce a embarazos adolescentes. Además, las niñas son fácilmente atraídas por hombres adinerados o proveedores de motocicletas, para participar en relaciones sexuales a cambio de dinero, que las niñas usan para cubrir sus necesidades básicas».

La premiada destacó que su preocupación, desde que inició la carrera científica, «ha sido impulsar una investigación social y técnica que llevase a la excelencia y fomentase el desarrollo de mi país». Y finalizó el discurso afirmando: «Estoy muy orgullosa de ser africana, estoy muy orgullosa de ser mujer africana y de tener la oportunidad de ayudar a mi país desde mi trabajo».

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