Vocaciones

David H. Chipeta: “ Mi padre decía que para ser sacerdote tenía que ser trabajador”

David Chipeta, de Malawi, estudia Teología en España. Es el segundo de siete hermanos en una familia cristiana. Desde pequeño tenía claro que iba a ser sacerdote y ahora se forma para ello gracias a la ayuda de la Fundación CARF.

Espacio patrocinado·6 de junio de 2023·Tiempo de lectura: 3 minutos

David Harvey Chipeta procede de la diócesis de Karonga, la más reciente de las 8 diócesis en las que se reparte la Iglesia católica en la africana Malawi. En la actualidad, completa su formación sacerdotal en la Universidad de Navarra.

¿Cómo nació tu vocación al sacerdocio? 

—Cuando éramos pequeños, mi padre me animaba a asistir a la escuela dominical de la Iglesia. Yo procedo de un lugar rural donde venía un sacerdote una vez al mes y, por curiosidad, yo siempre prefería ir a misa con los mayores. Un día me conmovió la forma en que el sacerdote podía recitar la doxología, sin mirar el misal. Pensé que lo había memorizado todo. Mi padre me decía que los sacerdotes son muy inteligentes y tienen la capacidad de memorizar todo el misal. Yo siempre he querido ser intelectual así que pensé: “entonces quiero ser uno de ellos”. 

En mi familia teníamos una tradición: después de cenar nos reuníamos con mi padre y él nos preguntaba a cada uno qué queríamos ser cuando termináramos el periodo de la escuela. Cada hermano decía lo que quería ser de mayor y yo siempre respondía “sacerdote”. Todos mis hermanos se reían, pero mi padre, entonces, me decía que si quería ser sacerdote tenía que ser muy trabajador en clase y tener una gran capacidad de memoria. A los pocos años tuve la oportunidad de estudiar en el seminario menor y me fue muy bien. Así empezó mi camino.

Tras la formación propedéutica, me pidieron que estudiara Filosofía en Tanzania, en el seminario mayor San Agustín, de Peramiho Songea. Apenas terminé los tres años de Filosofía, me preguntaron si me gustaría estudiar Teología en España. Todo era un plan de Dios, ya que nunca soñé con estar en Europa en ningún momento de mi vida.

¿Cuáles son las características de la Iglesia católica en Malawi y sus principales retos?

—Malawi es un país situado en el sureste de África, sin salida al mar. La Iglesia católica en Malawi tiene más de 120 años, ya que los primeros misioneros, que eran los Misioneros de África, llegaron en 1889. La diócesis más reciente de Malawi, la diócesis de Karonga, de donde procedo, se encuentra en la región septentrional. Actualmente, el país cuenta con alrededor del 77,3 % de la población es cristiana y el 13,8 % es musulmana. 

La Iglesia local de Malawi tiene varios retos, algunos de sus principales problemas nacen de la mezcla de la cultura con la fe, especialmente porque se confunde, a veces, brujería y religión. Todos sabemos que sólo hay un Dios, pero el problema surge cuando se le quiere adorar al mismo tiempo que se cree en los poderes de los antepasados muertos. Otro problema que nace de esta práctica es que los ancianos son acosados y acusados de matar a otros utilizando un poder sobrenatural. 

Además, la Iglesia también se enfrenta a problemas económicos, ya que aún no ha llegado al punto de ser autosuficiente.

¿Cómo es la relación de la Iglesia con otras dominaciones cristianas?

—Existe una relación cordial de la Iglesia católica de Malawi con otras confesiones cristianas. La Iglesia católica colabora con otras iglesias cristianas en muchos ámbitos. Por ejemplo, en educación, en el campo de la salud o a través del Comité de Asuntos Públicos, que aglutina las principales comunidades religiosas de Malawi. Esta organización sigue siendo clave en el ámbito de los derechos humanos, la mediación, la defensa, el VIH/SIDA, la violencia de género, la coexistencia religiosa, los procesos electorales y la paz y la seguridad.

¿Qué destacas de esta formación que estás recibiendo?

—Cuando me pidieron que viniera a estudiar, realmente, no sabíamos muy de dónde saldrían los fondos. El obispo me dijo: “No tenemos nada para pagarte los estudios, a ver qué puedo hacer”. 

El obispo conoció la Fundación CARF y se me concedió la oportunidad de tener una beca en la Universidad de Navarra. Aquí tienen clases de mucha altura, un plan de estudios bien estructurado: todo lo que uno necesita para ser un buen teólogo y un buen sacerdote. No puedo terminar sin hablar del seminario Bidasoa. Agradezco cada día los buenos formadores y su ambiente propicio y adecuado para la correcta formación de un seminarista que ofrece Bidasoa.

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