Evangelización

Avivamiento Eucarístico: Cristo nos espera

Cultivar el amor a la Eucaristía cambia por completo los corazones de los fieles, así lo demuestra un grupo de feligreses en una iglesia de California, Estados Unidos.

Daniel Seo·16 de enero de 2023·Tiempo de lectura: 4 minutos
cristo eucaristía

La Conferencia Episcopal estadounidense ha lanzado una campaña para reavivar el amor a la Eucaristía (CNS Photo / Chaz Muth)

El deseo católico por la autenticidad mientras vivimos en esta era en la que hemos abandonado la privacidad, acompaña nuevos desafíos: una cacofonía de las aplicaciones que roban nuestra atención en los teléfonos, noticias alarmantes, estrategias empresariales que mercantilizan la atención y nuevas tecnologías que satisfacen cualquier deseo que el hombre pueda imaginar. La necesidad de desintoxicarse del ruido digital y recuperar la esencia del ser cristiano se han vuelto significativamente relevantes. Pero la pregunta sigue ahí, ¿cuál es la mejor manera de hacerlo?

Mientras muchos aspectos doctrinales pueden restituir la integridad de nuestra identidad católico-romana, hay una tradición central a la que nunca se dará el suficiente énfasis: la devoción personal al Santísimo Sacramento.

Una campaña eucarística

Esta idea no es personal, pues la Conferencia Episcopal de Estados Unidos ha lanzado “Eucharistic Revival”, una campaña para todas las diócesis americanas en pie desde la Solemnidad del Corpus Christi el 19 de junio de 2022.

El logo de la Campaña para el proyecto «Avivamiento Eucarístico» en Estados Unidos (CNS photo / USCCB)

Esta decisión de la Conferencia Episcopal surge como respuesta a la encuesta que hizo el PEW Research Center a nivel nacional en el año 2019. Esta indicó que el 69% de los creyentes norteamericanos creen que el pan y el vino usados en la Comunión son “símbolos del Cuerpo y la Sangre de Cristo”. Esta aleccionadora estadística se realizó antes de la pandemia del COVID-19. Apenas se puede uno imaginar lo mucho que pueden dar de pensar las estadísticas en esta época de post pandemia. Muchos parroquianos, ya antes de la pandemia, obviaban la asistencia presencial en la Misa, “¿para qué ir a la iglesia si mi obispo ha dicho que puede ver la Misa desde la televisión?”

Escucho esta pregunta y me digo a mí mismo: ¿Todavía? ¿Por dónde empiezo? Como sacerdote, respondo directamente ante Dios por corregir o no a este hijo suyo. Pero si le corrijo, ¿cuánta delicadeza hay que utilizar sin por ello ocultar la verdad? En la cultura predominante actual, que persiste en mimar la mente de los norteamericanos, una corrección mal llevada puede llevar a un alma ofendida a abandonar durante mucho tiempo a la Esposa de Cristo. Por otro lado, un alma que se pierde por cobardía puede poner en peligro la salvación eterna de un sacerdote. Evangelizar hoy en día se asemeja algunas veces a hacer malabares con huevos, una maniobra incorrecta y se acabó todo. Por ello, estoy emocionado por la campaña que ha lanzado la Conferencia Episcopal y la apoyo completamente.

Ven y verás

Todo lo que tenemos que hacer es llevar a nuestra familias, nuestros amigos, compañeros de trabajo y vecinos a Jesús. Le dejamos a Él, Médico de almas, prescribir lo necesario para que se revitalicen. Sus visitas son como las de los primeros discípulos, Juan y Andrés, “Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?». Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?». Él les dijo: «Venid y veréis»”.

Invitar a la gente que se ha alejado de la Iglesia a adoraciones eucarísticas ha sido siempre, y sigue siendo, un poderoso antídoto para las ovejas perdidas, o para cualquier oveja. Desde que empecé la campaña “Eucharistic Revival” en mi iglesia, he sido testigo de gracias increíbles que me aportan mucha esperanza para el futuro. Desde mayo de 2022 organizo una adoración eucarística nocturna en mi encargo actual, en el centro coreano católico “Our Lady of Peace”, en Irvine, California.

No puedo explicar lo mucho que han crecido los miembros de mi iglesia durante estos últimos meses. Estoy viendo que la gracia de Dios da muchos frutos a través de numerosas conversiones.

La fría indiferencia

Pero primero, debo confesar algo. Cuando me instalé para mi nuevo encargo pastoral en este centro el 1 de julio de 2022, me empecé a preocupar por la pretenciosidad de algunos miembros de la parroquia en cuanto a la liturgia y, en particular, acerca de la Eucaristía. Muchas veces las hostias consagradas se caían al suelo durante la Comunión. Una vez uno de los miembros de la parroquia le quitó el polvo a la hostia limpiándola en sus pantalones pero, en general, había un sentimiento de indiferencia hacia la Eucaristía y muchos fieles se acercaban a recibir la Comunión como si fuera simplemente un gesto más de un rito ya antiguo.

Reconocí entonces que no podían ser totalmente culpados por su ignorancia y que lo que necesitaban era ser animados a más. Por ello, cuando empezaron las adoraciones nocturnas, hubo un cambio repentino en la actitud de muchos feligreses. Crecieron en dos virtudes: ¡docilidad y humildad!

Una fe contagiosa

 Un grupo de feligreses que con frecuencia, “vienen y ven” a Cristo en estas adoraciones están empezando a unirse a su Sagrado Corazón. Este grupo, que no está oficialmente constituido, para expresar su agradecimiento, ha crecido en piedad y ha adquirido prácticas para reverenciar a Dios que son más tradicionales. Su presencia en la liturgia de los domingos ha transformado la comunidad parroquial. Ahora, un gran número de miembros de la parroquia reciben la Comunión en la boca, la gran mayoría se arrodillan para comulgar, muchos se quedan rezando un rato después de la Misa para hacer la acción de gracias. Me siento muy agradecido viendo sus deseos sinceros de acompañar a Cristo durante la Comunión. Cada vez vienen más personas a la iglesia, la Esposa de Cristo se está purificando, y está más bella que nunca.

Tenemos mucho por lo que rezar en cuanto al futuro de la Iglesia durante esta transición entre la Epifanía y la Cuaresma del 2023. Sin embargo, hay algo seguro, y es que el Señor nos acompaña en todo momento y en todas las circunstancias con una simple invitación: “Venid y veréis”.

El autorDaniel Seo

Sacerdote encargado de la iglesia Our Lady of Peace en California, EEUU

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