Familia

Cada Vida Importa se moviliza este domingo, con la historia de Leire

La joven donostiarra Leire abortó en 2009 bajo el lema “nosotras parimos, nosotras decidimos”. En 2010 tuvo un aborto espontáneo, que considera muy relacionado con el primero, y poco a poco, resolvió oponerse a esa “destrucción”,

Rafael Miner·27 de noviembre de 2021·Tiempo de lectura: 10 minutos
FotoLeireConHijoLander

La historia de Leire remueve. No quiere ser protagonista de nada, pero este domingo será uno de los testimonios en la concentración de Cada Vida Importa, a las 12,00 h., en la puerta de Alcalá (Madrid). La plataforma, junto a los asistentes, se manifestará con motivo de la falta de ayudas públicas a la maternidad, la ley de Eutanasia, los no nacidos, el ataque a la objeción de conciencia de los médicos, y la reforma del Código Penal en contra de la libertad de expresión de los provida.

“Estamos obligados moralmente. Si no hablamos ahora, ¿cuándo? Si no lo hacemos nosotros, ¿quién?”, afirmó el presidente del Foro Español de la Familia, Ignacio García Juliá, en una rueda de prensa que tuvo lugar esta semana de la plataforma Cada Vida Importa. En ella, los organizadores (Foro Español de la Familia, Fundación +Vida, Provida España y la Fundación Más futuro – Rescatadores Juan Pablo II) han ofrecido detalles de la concentración de este domingo, junto a un video que pueden ver aquí.

“Nuestra experiencia es que nadie queda indiferente cuando se toca este tema. Es importante mostrar la verdad, porque la verdad y el bien en sí, tienen un valor impresionante. La cultura de la vida es muy fuerte, esto es imparable”, afirmó Alicia Latorre, presidenta de la Federación Española de Asociaciones Provida en España.

“En el acto, las protagonistas van a ser las mujeres, los enfermos y los médicos. ¿Por qué no se deja hablar a las mujeres que han  abortado? Queremos que la sociedad vea que estas nuevas leyes, reformas, dejadez y ataques están dañando a nuestras familias”,señaló Marta Velarde, presidenta de Más Futuro- Rescatadores Juan Pablo II.

Entre las asociaciones adheridas se encuentran las siguientes: Asamblea por la Vida, la Libertad y la Dignidad, Federación Europea One of  Us, Asociación para la Defensa del Derecho a la Objeción de Conciencia (ANDOC), Fundación Jérôme Lejeune, Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), Asociación en Defensa de la Vida Humana (ADEVIDA), Asociación de Investigadores y Profesionales por la Vida (CÍVICA), Fundación Educatio Servanda, 40 días por la vida, Asociación española de Farmacéuticos Católicos, Fundación Villacisneros, AESVIDA, Fundación Valores y Sociedad, Asociación Deportistas por la Vida y la Familia, E- Cristian, Cristianos en Democracia, Asociación de Ayuda a la Madre y al Bebé (AMABE), AYUVI, Asociación Voz Postaborto, Plataforma por la Familia Catalunya-ONU, Asociación Cinemanet , Associació Catalana d’Estudis Bioètics (ACEB), ANDEVI y PROVIDA Alicante, Alcalá de H., Badajoz, Barcelona, Bilbao, Castellón, Gijón, Santander, Valencia, Valladolid, Zaragoza, Guadix, Sevilla, Torrejón de Ardoz.

Habla Leire: visibilizar el trauma post-aborto

Leire Navaridas, consultora de comunicación y marketing, estará en la concentración de la Puerta de Alcalá. La joven se describe a sí misma en las redes sociales como “madre de 3, sólo 1 vivo que me da la fuerza para luchar por la defensa del amor, la verdad, la vida y la unión entre la mujer y el hombre. Víctima de la IVE”.

En la conversación con Omnes, el martes pasado, además de contar su historia, sacó lo mejor de sí misma al hablar de la maternidad, “el mayor regalo del mundo”. Luego lo vemos. Y hace 48 horas, ha escrito en LinkedIn: “Desde mi experiencia, ya no sólo como víctima, sino como acompañante de otras mujeres, sé lo importante y necesario que es, hoy más que nunca, visibilizar el dolor post-#aborto (nada fácil, por cierto, porque es traumático). Este domingo ahí estaré, como siempre disponible para ir a cualquier lugar que me permita ir desmontando las mentiras en torno a la #IVE, poner de relieve las consecuencias de la pérdida de un hijo o hija, y compartir la experiencia de salvar la #maternidad y con ello la #felicidad”.

Mentiras en torno a la IVE

A partir de ahora, es la propia Leire quien prosigue su historia. “En 2009, en Donosti, me dejé intervenir violentamente mi embarazo. Lo digo así muy conscientemente. Porque se utiliza la palabra IVE, que dicen que significa Interrupción Voluntaria del Embarazo, pero yo no solo no estoy de acuerdo, sino que la rechazo completamente porque encierra una mentira muy gorda, bueno dos: una, la idea de la “interrupción” como si de alguna forma se pudiera retomar. Y segundo, y más importante, lo de “voluntaria”. Y esto es fundamental y crítico para las mujeres que pasamos por ahí, porque para que fuera “voluntaria”, nos tendrían que dar: primero, toda la información, luego no estaría de más la consciencia, y tercero, alternativas”. “Y lo del IVE que te comentaba antes, yo le llamo Intervención Violenta del Embarazo, y eso para mí son las siglas IVE. Yo siempre me refiero a eso con esos términos”.

“A mí, ni me mostraron que efectivamente lo que llevaba en mi vientre era la vida de mi hijo que ya tenía su corazoncito y su “de todo”, mucho menos me dijeron por lo que iba a pasar yo porque cuanto te sometes a una acción violenta que es el caso, entra el trauma. Es imposible que la violencia no tenga consecuencias traumáticas y tercero, no me dieron ninguna otra alternativa. Entonces con la idea de que yo si seguía con eso, iba a tener problemas mentales, me negaban que haciéndolo no iban a producirse. Es una trampa increíble”, asegura.

Yo al IVE lo llamo Intervención Violenta del Embarazo.

Leire

Aborto en 2009: absoluta soledad

“Mi caso de aborto fue como uno de los más típicos”, evoca Leire. “Es que te quedas embarazada y dices ‘no me viene bien’: porque no estaba en mis planes, porque todavía tengo una idea de desarrollo profesional que todavía no se ha materializado, y en alguna ocasión porque en la pareja no estamos bien. A mí esto me pasó estando en Macao, que es una isla al lado de Hong Kong”, relata la joven a Omnes. “Estábamos viviendo mi pareja y yo en Australia, y habíamos decidido venirnos a vivir a España, para lo cual nos casamos allí en Australia, pero en eso le salió a él un trabajo, yo le acompañé, pero estábamos en una crisis tremenda, y el error fue tener relaciones dentro de una crisis, pero así sucedió y fruto de eso vino mi primer embarazo”.

“Yo no estaba para nada preparada, en medio estado de shock, y sobre todo, y esto es muy relevante, con una sensación absoluta de soledad frente al problema. Entonces, ¿qué hice? Yo estaba en Macao, que es cuna de la perversión, de la ludopatía y como un mundo muy sórdido. Un mundo muy enfermo. Es como una mini isla china, reproducción calcada de lo que son Las Vegas, y ahí es donde se juntan todos los ludópatas que vienen del continente a gastarse sus ahorros, a arruinar a las familias, fumar y beber todo lo que puedan y luego volver a casa hechos un desastre. La situación es que me quedé embarazada, lo viví como un marrón y sabiendo que para eso estaba yo sola, tenía la sensación de que ni contaba ni con mi marido, ni con mi familia, ni nada”, reconoce abiertamente la joven.

“Entonces, ¿qué hago con eso? Pues casualmente llamo a una amiga de Donosti que está muy estrechamente relacionada con un hombre que yo también conocía y que tiene una clínica abortiva. Bueno, es una clínica de ginecología, pero yo sabía que practicaban abortos. Por aquel entonces, yo podría haber ido a una manifestación pro-abortista perfectamente bajo el lema éste de “Nosotras parimos, nosotras decidimos”. Y como lo que tenemos dentro pues parece que no es más que un amasijo de células, que no tiene ningún otro valor, te lo pueden extirpar como quien se quita un quiste o una verruga”.

“Asumí eso como la solución viable para resolver mi situación, y además con la idea de que eso iba a ser inocuo y de que eso me iba a volver a la situación previa a estar embarazada, sin ningún tipo de consecuencias ni más historias”, revela Leire. “Me volví a Donosti, se lo cuento a mis padres. Era 2009. Mi madre me acompaña, me paga la intervención, yo firmo que lo hago, porque eso supuestamente me va a producir problemas psicológicos, y allí como quien va a hacerse una depilación, me dejé intervenir violentamente mi embarazo”.

Embarazo en 2010: “ponte a construir”

Leire llevaba desde la Universidad teniendo vértigos, y ya en Madrid, decidió ir a un terapeuta que le recomiendan. Lo primero que entiende es que “me siento más sola que la una, que de hecho es el origen de los vértigos, y que tratado eso, desaparecieron”. A la segunda sesión con él, “ya estaba otra vez embarazada en 2010, y de alguna forma lo volví a vivir como una noticia no deseada, digamos una mala noticia. Lo que sí que sabía era que no podía volver a pasar por lo mismo”, revela, “pero no porque fuera consciente por lo que había pasado, pero sí por una idea que tenía yo de que, si volvía a pasar por eso, mi aparato reproductivo se iba a destrozar y de alguna forma, no iba a poder volver a ser madre”.

Vi que tenía una alternativa que era la de construir, y siendo consciente de que lo que estaba dentro era la vida de mi hija o hijo.

Leire

“Yo sí que tenía ilusión por ser madre, entonces vi que eso no era posible. Pero a la vez me quedaba sin salida, sin opciones. Y entonces, llamé al terapeuta que me dijo: ‘no te preocupes, vente aquí, no hagas nada’. Fuimos mi pareja y yo, y sólo recuerdo una frase que fue la que obró magia. Me dijo: ‘Leire, deja de destruir y ponte a construir’.

Con esa frase, pude entender la deriva de destrucción que llevaba en mi vida, porque consumía de todo: drogas, sexo, relaciones… y cuando no hacía daño, me dejaba que me hicieran daño a mí y así una dinámica constante. Pero vi que tenía una alternativa que era la de construir, y siendo consciente de que lo que estaba dentro era la vida de mi hija o hijo, de repente se me conectó toda la ilusión por lo que iba a suceder: me encantaba la idea de poder leer cuentos bonitos para luego poder contárselos a él, aprender canciones…

De repente, se me abrió un halo de luz y de esperanza y la vida era maravillosa. Yo tenía un montón de alegría y de ilusión por vivir. Ya las malas condiciones de trabajo en las que estaba pues me parecían más irrelevantes, dispuesta a hacer lo que fuese porque mi hijo tuviera de todo. Recuerdo la primera ecografía, oír su corazón, lloraba de emoción, todo muy bonito y muy emocionante salvo que en una revisión a los 3 meses, el ginecólogo me dijo que el corazón ya no latía y que mi hijo ya no vivía”.

“Todo volvió a ser un palo muy duro”, revela la joven donostiarra. Fría como una piedra, me dije: “fue bonito mientras duró”, no derramé ni una lágrima y de esto tampoco se volvió a hablar ni en mi pareja, ni en mi familia, ni en todo el mundo que sabía que estaba embarazada, esta pérdida otra vez se difuminó, se borró del mapa de la faz de la tierra y a seguir para delante”.

“El dolor, una catarsis terrible”

Así siguió un par de años más, prosigue. “Yo había pasado por la IVE, había pasado por este aborto espontáneo y de alguna forma, siguiendo hacia delante sin ningún tipo de duelo y consciencia de pérdida. Y a todo esto, la pareja se rompió, pero yo seguí por un camino de desarrollo personal, gracias al terapeuta, donde me iba conociendo más e iba desmontando capas, hasta que llegué a esa capa donde salió todo el inmenso dolor que yo llevaba dentro y además fue muy gráfico, porque es que el dolor me salía del vientre y no podía parar de llorar y llorar, como una catarsis terrible.

Pero fue muy bonito, porque digamos que salió el amor que yo sentía por esos niños, por mis hijos. Entonces pude reestablecer mi relación de amor con ellos, pude ver que después de todo ese dolor, estaba el amor que yo tengo como madre y se abría también como una nueva puerta. Yo me sentía super culpable porque ya era muy consciente de lo que había pasado, era muy consciente de que yo había perdido a mis hijos y me sentía muy culpable por ello”.

Me he ofrecido como testimonio para desmontar todas esas mentiras y para tratar de evitar que otras mujeres cometan el mismo error.

Leire

“Segunda oportunidad: consigo perdonarme”

“Entonces viene la culpa, no te puedes perdonar, crees que eres lo peor, que eres una mujer desalmada, cruel, que no te mereces nada y de alguna forma, iba buscando el castigo. Y empezaba a tener relaciones con hombres, que básicamente era para que ya me terminaran de destruir completamente. Pero bueno, gracias a que yo sigo en ese entorno terapéutico, voy manteniendo un poco la conciencia de que ése es un muy mal camino, y también gracias a mi actual pareja que me anima y alienta a darme una segunda oportunidad”.

“Fue cuando yo ya definitivamente consigo perdonarme, también gracias a entender, que me costó mucho aceptarlo, gracias a asumir que yo había sido una víctima de un sistema que promueve la violencia de una forma tan oculta y sibilina. Porque a priori [el aborto] es un derecho y una solución, y muy lejos de eso, básicamente te destroza y tiene el potencial de acabar con tu vida; pues yo ahí ya me indigno un poco con esa idea de cómo la mujer tiene que acabar pasando por algo así por falta de apoyo social, y por culpa de un engaño tan insocial que yo me había creído pues eso, porque era feminista, proabortista y todo; y luego, cuando ya lo practicas ves que eso te destruye, aparte de que no puedes recuperar ya la vida de tus hijos perdidos”.

“Y llegó Lander”

“Pero llegó Lander”, comentamos. “Sí, es el final feliz. Cuando yo me doy una nueva oportunidad de volver a la vida, volver al amor, pues no solo me enamoro de mi pareja sino que él me regala a Lander, que es la cosa más maravillosa del mundo. La maternidad es el mayor regalo del mundo o si no diría que el que más, porque lo que yo vivo con Lander es que casi me cuesta hasta explicarlo”.

“Lander nació en diciembre de 2017”, precisa Leire. “Estuve en la manifestación del 8-M de 2018, con Lander ya bebé de unos pocos meses en su mochilita pegado a mí, y claro, cuando veo que las reivindicaciones muchas se basan en promover el aborto, yo me indigné tanto, que me niego. Y ahí empecé a alzar la voz: me he ofrecido como testimonio para desmontar todas esas mentiras y para tratar de evitar que otras mujeres cometan el mismo error que yo, porque las mujeres que están abanderando esos carteles promoviendo el aborto libre, gratuito y super accesible, no son conscientes de lo que destruye eso a la mujer”.

“De hecho, desde que mi testimonio llega a muchas mujeres, son otras muchas las que me contactan, porque por fin entienden que alguien las va a entender, saben que yo les puedo entender, que yo he pasado por lo mismo, que es posible volver a la vida. Muchas han tenido varios intentos de suicidio, y las que no ha sido porque tenían ya hijos vivos, pero vamos sin ningún tipo de salida para lo que han hecho y muchos casos de mujeres que he acompañado que están fatal”.

Me ha pasado con mujeres que he acompañado y también ha llegado un momento que me han dicho: “hasta aquí”. Al final la clave es el amor.

Leire

“La maternidad, un montón de amor”

La última parte de la conversación versa sobre la maternidad. Es casi imposible parar a Leire. Sus argumentos salen a borbotones. “La maternidad lejos de destrozarte la vida, supone una oportunidad donde tú vas a recibir un montón de amor puro, porque los bebés son así, y vas a tener la oportunidad, gracias a esa inspiración, también de trascender cualquier tipo de problema, de dificultad, en el que pudieras estar incluso bloqueada durante toda tu vida. Entonces, por amor a ellos, una mujer es capaz de hacer cualquier cosa. Entonces, lejos de destrozártela y someterte o privarte de cualquier cosa, todo lo contrario”.

“A mí, la maternidad ya realizada digamos, porque yo soy madre desde el primero, pero cuando ya ha venido Lander, lo que puedo decir es que soy una mujer con muchísimos recursos, que me da un poder increíble de superarlo todo y de conseguirlo todo, y además una alegría y un amor que siento, y una ilusión por estar con él todos los días, que no tiene comparación con nada de lo que yo haya podido vivir en mi vida”.

Además, gracias a la consciencia de lo vulnerable y lo valiosa que es la vida, Lander es un niño super respetado, super amado, y todo lo que no se han podido llevar sus hermanos mayores, se lo está llevando él, es un niño feliz. Y a mí, pues traer niños felices al mundo, pues me parece un acto no sólo bonito sino, además, muy necesario tal y como está la sociedad.

“Me ha pasado con mujeres que he acompañado y también ha llegado un momento que me han dicho: “hasta aquí”. Al final la clave es el amor. La falta de amor destruye muchísimo y lo que salva es el amor”, concluye Leire.

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