Familia

Bebés nacidos con malformaciones ganan los Relatos de vida

La historia de una mujer que decide no entrar en la élite del deporte mundial para tener un hijo, Borja, que nace sin piernas y sin un brazo; la de Guadalupe Táuler, última de 10 hermanos, que nació con un bulto en el cráneo, y la de unos muchachos en torno a la vallisoletana Plaza de San Miguel, son los ganadores del II Concurso de Relatos de vida.

Rafael Miner·14 de abril de 2022·Tiempo de lectura: 5 minutos
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Foto: Salida de la Carrera por la Vida en Madrid el 27 de marzo de 2022

No está bien visto hacer ‘spoiler’, es decir, adelantar cómo son las historias, y menos su final, pero éstas conmueven. Los embarazos de Borja y Guadalupe, cada uno en su respectiva familia, y la vida de unos chicos de Valladolid en la plaza de San Miguel, han resultado premiados este año en el II Concurso de Relatos breves sobre ‘El don de la vida y el deporte’, convocado por la Asociación Deportistas por la Vida y la Familia que preside Javier Jáuregui, en el que ha colaborado Omnes.

El Jurado ha estado compuesto por Francisco Gil Sánchez, Manuel Ruiz-Tomás Parajón, José María López-Ferrera y Joaquín Albadalejo Giménez, que han debido decidir sobre unos cuantos relatos que publicará íntegros en un libro electrónico esta web de Omnes, como hizo hace unas semanas con los relatos galardonados en 2021.

Los chicos vallisoletanos son los que chocaron en el río Pisuerga, “mientras nadábamos, con otro cuerpo diminuto, desnudo, flotante, indefenso y algo hinchado. Arrojado al río vivo o muerto, quizás por un ser anónimo, sin esperanzas y desesperado”. “Allí, en la margen izquierda del Pisuerga, un día de verano, se elevó un lamento colectivo. Desde aquel día nadie de nosotros volvió a nadar en el río”, narra Fernando Barcenilla, uno de los ganadores.

Nuestro pequeño gladiador”

Mercedes Lucena, alumna del Colegio de Fomento de Córdoba El Encinar, vencedora en la categoría de menores de 19 años, con ‘La línea de una batalla’, cuenta la historia de Jorge, “nuestro pequeño gladiador”, y unos padres que, a pesar de la malformación en las piernas y el brazo derecho de su hijo, y a los comentarios de que “sería un estorbo para nosotros y que lo mejor sería quitárselo de encima”, siguieron adelante con su gladiador. No surtió efecto aquello de que “Borja no servía para nada”. “Lo siento de verdad porque jamás conocerán a la palabra resiliencia en persona”, escribe Mercedes Lucena, alentada por la profesora Ana Isabel Serrano.

“Para mí”, retrata Mercedes Lucena, “sus piernas metálicas volaban. Pronto, y para sorpresa de todos, adelantó a sus compañeros, y la meta se acercaba más y más. Antes de llegar se tropezó y cayó al suelo. Sin embargo, apretando los dientes se levantó y siguió corriendo, y gracias a la ventaja que tenía cruzó la línea blanca. Por unos instantes, levantándome del asiento y gritando, ese trozo de pintura me pareció la línea de una gran batalla”.

Una chispa de esperanza”

Blanca Táuler, alumna del colegio Senara, de Madrid, en la categoría libre, con su relato ‘Los ojos de nuestra hermanita’ (Guadalupe), “en los que vemos la vida, una chispa de esperanza”, ha sido galardonada en la categoría libre. “En la semana 12 del embarazo, en la clínica, le detectaron al bebé una malformación que días más tarde se confirmó; nuestra hermanita tenía meningocele; un defecto que se presenta como una pequeña bolsa cerca de la columna vertebral. Esa bolsa, llamada cariñosamente ‘bultito’, nos dio miedo a todos”.

Blanca Táuler, primera por la derecha, en la Carrera por la Vida

“Mis padres veían en los ojos de los médicos la dificultad, una chispa de riesgo; y se decidió el traslado al hospital Gregorio Marañón en el que el personal sanitario, neurocirujanos, ecógrafo, ginecóloga…, estaban especializados en embarazos de alto riesgo”, añade Blanca Táuler. “Con paz, mis padres estaban dispuestos a seguir adelante; en ese momento de afirmación todos estaban dispuestos a luchar, los médicos apoyaron, acogieron y acompañaron con sus conocimientos y su técnica, defendiendo la vida de nuestra hermanita. Otra reunión en la cena familiar con la noticia del ‘bultito’”, escribe la alumna del colegio Senara.

“Cada 15 días, mamá y papá iban a las revisiones, el bebé se desarrollaba a su ritmo y todo parecía mantenerse. Solo rezábamos para que el encéfalo no se desplazara, y para que al extirparlo no afectase a las funciones cerebrales. Yo hice caso a papá, en los momentos de estrés salía a dar una vuelta, de vez en cuando me iba sola y otras veces veía en los ojos de mi hermano el agobio, una chispa de intranquilidad; y le decía: ‘Juan, ¿salimos un rato?’. Se ataba las zapatillas y subíamos al Retiro, para sentir que no estábamos solos. Me di cuenta que cuanto más agobio tenía más fuerte pisaba y más rápido quería ir”. El resto lo dejamos para la publicación del relato íntegro.

Miro y no te encuentro”

En tercer lugar, ‘last but not the least’, Fernando Barcenilla, docente de Educación Física en el INEF de Madrid durante años, y ex gestor deportivo, entre otras actividades, ha sido el ganador en la categoría deportistas, con su relato ‘Farola de la Plaza de San Miguel, “una plaza donde jugaba de pequeño Francisco Umbral” en Valladolid, ha comentado a Omnes.

“Miro y no te encuentro. ¿Por qué has desaparecido, farola de la Plaza de San Miguel? ¿Quién decidió por todos nosotros? ¿Qué incontrolado funcionario se atrevió a mover la piedra escultural que sostenía las lámparas maravillosas que alumbraron los incipientes y profundos pensamientos?”. Así comienza un relato, el de Fernando Barcenilla, que termina hablando hasta de la Virgen del Henar, y la de las Angustias.

Meses de sufrimiento y esperanza”

“En mi relato cuento la historia de mi hermana, que nació este verano con un bulto en el cráneo, y explico un poco cómo lo vivimos nosotros, y cómo defendimos la vida de nuestra madre. Y también lo relaciono con el deporte que hacíamos para desfogar el estrés que llevábamos. Somos, con ella, diez, ella es la décima. Yo soy la tercera, explica Blanca Táuler, alumna de Senara, y me refiero a “esos meses de sufrimiento y a la vez de esperanza en la vida”.

Sobre la causa de la Vida, Blanca señala que “hay que defender a todas las mujeres que tienen incertidumbre con la vida, porque es una maravilla”, y posa en la fotografía con otras chicas que han venido a la Milla Urbana organizada por Deportistas por la Vida, como prólogo, el pasado 27 de marzo, de la Marcha Sí a la Vida que convocó a miles de manifestantes en Madrid. Entre ellas, Ana, vecina de Blanca, que estudia en el colegio Pureza de María, y ha venido también a la Carrera.

Los ganadores del concurso de relatos breves del año pasado sobre El don de la vida y el deporte fueron María José Gámez Collantes de Terán, estudiante de Primero de Bachillerato del colegio Adharaz Altasierra (Espartinas, Sevilla), del grupo Attendis, con un relato titulado ¡Corre!; María Moreno Guillén, de Badajoz, estudiante también de Primero de Bachillerato del colegio Puerta Palma-El Tomillar de Badajoz, del mismo grupo educativo, con el relato titulado La felicidad de mi vida; y Lorena Villalba Heredia, natural de Gijón, con el relato titulado Nyala, tras la superación, el triunfo.

Los relatos

‘La línea de una batalla’, de Mercedes Lucena

‘Los ojos de nuestra hermanita’, de Blanca Táuler

Farola de la Plaza de San Miguel‘, de Fernando Barcenilla

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