Valores para una sociedad democrática

La reflexión de Joseph Weiler en el Foro Omnes acerca de la identidad y el futuro de Europa se enmarca en una línea de pensamiento defendida, entre otros, por el Papa Benedicto XVI.

11 de noviembre de 2022·Tiempo de lectura: 2 minutos

El profesor norteamericano Joseph Weiler ha intervenido en un Foro Omnes, exponiendo su visión sobre la crisis espiritual de Europa. Nuevamente nuestro medio ha tenido la oportunidad de convocar a un pensador distinguido con el Premio Ratzinger, que concede cada año la Fundación que lleva el nombre del Papa emérito: en este caso el de 2022, que el Santo Padre le entregará en el mes de diciembre.

Se recordará que san Juan Pablo II había señalado la conveniencia de no ver Europa como una unidad geográfica, sino como “un concepto predominantemente cultural e histórico, que caracteriza una realidad nacida como Continente gracias también a la fuerza aglutinante del cristianismo” (Ecclesia in Europa, 108). Y que Benedicto XVI, en 2004, constataba que Europa, “justo en esta hora de su máximo éxito” por haber exportado su modelo político, su sistema económico y su estilo de vida a muchos lugares, “parece haberse vaciado por dentro, paralizada en cierto sentido por una crisis de su sistema circulatorio, una crisis que pone en riesgo su vida, dependiendo por así decirlo, de trasplantes, que sin embargo no pueden eliminar su identidad”

El Foro Omnes no requería un tratamiento detallado del tema, y el profesor Weiler solamente apuntó los rasgos principales de esta crisis de forma sintética. Observó que siguen siendo indispensables los principios políticos basados en la democracia, el Estado de Derecho y los derechos humanos, pero necesitan recuperar un contenido del que se han vaciado, en un proceso simultáneo al olvido o la negación de su raíz cristiana.

Joseph Weiler ha denunciado tres expresiones concretas de ese vaciamiento: en primer término, la privatización de la fe, a la que se relega al ámbito de lo íntimo; en segundo lugar, una concepción de la neutralidad de las instituciones públicas falsa, porque deja sólo campo a la visión laicista; y, finalmente, una reducción individualista de los derechos.

Ya que el análisis se refiere a una crisis espiritual, y no sólo económica, política o geopolítica, la propuesta esbozada por el Premio Ratzinger 2022 no piensa primero en un proyecto de reforma de las leyes o las instituciones. Weiler defendió la vigencia de valores que están más allá de la ley, como son: la responsabilidad personal; la capacidad para buscar la paz también a partir del perdón y la reconciliación (como hicieron los países europeos tras la segunda guerra mundial, cuando dieron inicio al proceso de integración europea); la caridad (en la que el horizonte cristiano es aún más visible), la generosidad, la iniciativa personal, etc.

Es fácil trasladar estas consideraciones más allá del ámbito europeo, pensando en cualquier sociedad democrática desarrollada; o a aspectos no mencionados explícitamente por Weiler: por ejemplo, la diversidad cultural y religiosa, hoy objeto de atención especial, en la que se centraba Silvio Ferrari en una reciente entrevista en www.omnesmag.com, un elemento enriquecedor si no añade un simple principio vacío más o una disculpa para dejar al margen a una parte de los ciudadanos.

El autorOmnes

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