Señales para la Iglesia en Alemania

Artículos y declaraciones parecen encaminadas a reconducir el Camino sinodal” de la Iglesia en Alemania.

21 de junio de 2022·Tiempo de lectura: 4 minutos
sínodo aleman

El objetivo de varias declaraciones producidas en los últimos meses parece ser ayudar a encauzar, a orientar de manera diversa o a reformular los objetivos y los métodos del llamado “Camino sinodal” de la Iglesia en Alemania.

Hace pocos días el cardenal de Viena Christoph Schönborn, que una figura muy respetada y con gran peso en la Iglesia en Centroeuropa, ha concedido una entrevista a la revista Communio en la que, desde los fundamentos teológicos, se confronta con las bases teóricas que inspiran ese proceso. Entre otras cosas, subraya la “dimensión diacrónica” de la Iglesia, que no se reinventa en cada tiempo, porque está inserta en un largo proceso histórico, en el que en cierto sentido depende de lo que ha recibido, al mismo tiempo que lo propone en su propia época y para el futuro. Schönborn afirma que “la Iglesia es un organismo vivo en el tiempo (8…).  Es la Iglesia de los que han creído antes de nosotros y de aquellos que creerán después de nosotros. Y no tenemos la libertad de hacer como si no existiera la historia de fe de la Iglesia, la historia de la santidad y naturalmente también de la pecaminosidad de los miembros de la Iglesia en la consideración diacrónica”. También alude a un elemento definitorio de la unidad de la Iglesia: su fidelidad al depósito de fe en el que ella misma tiene su origen.

Pocos antes de esa entrevista, el teólogo italiano Marco Vanzini había escrito en Omnes también sobre esa dimensión. Para él, precisamente por su carácter sinodal la Iglesia realiza un recorrido en el que avanza mediante la escucha: en primer término, de la herencia que ha sido depositada en ella; y, en segundo lugar, ejercitando la renovación necesaria en cada tiempo. Si no escuchara esas voces que la preceden, y al mismo tiempo las actualizara, la Iglesia correría el riesgo de anquilosarse o de abandonar “la vía que es Cristo, para seguir direcciones falaces”. Para Vanzini, “la escucha y el diálogo con la tradición y en la tradición” son garantía de que ofrece al mundo no una solución de sabiduría humana, sino encarnación de la palabra divina. En ese sentido, la sinodalidad de la Iglesia es ante todo histórica: los cristianos de hoy caminan con los de ayer y preparan el camino para los de mañana. “Confiando en la asistencia del Espíritu de la verdad, la Iglesia sabe que la Tradición es el lugar donde Dios sigue hablándole, permitiéndole ofrecer al mundo una doctrina siempre viva y pertinente”.

En la asamblea plenaria del 3 al 5 de febrero, el Camino Sinodal alemán aprobó por vez primera una serie de propuestas que reclaman cambios en el celibato sacerdotal, la ordenación de mujeres, la formulación de la moral sexual de la Iglesia o la concepción en ella fundamento de la potestad. Desde la perspectiva teológica mencionada, su aprobación introduciría una quiebra en la escucha de lo recibido, y en la transmisión fiel del depósito a las generaciones sucesivas; esto, con independencia de la motivación que inspira a los proponentes, que es el deseo de poner solución a las causas de los abusos sexuales, pero también, para muchos observadores como el propio cardenal Schönborn, también la “instrumentalización” de los abusos para introducir reformas que pertenecen a una agenda independiente. Schönborn ofrece un ejemplo: “Cuando en la tercera asamblea sinodal de Alemania se votó sobre la cuestión de si se debía discutir sobre la necesidad misma del ministerio ordenado en el futuro, y esta moción recibió 95 votos a favor y 94 en contra, aquí ha fallado algo. Lisa y llanamente. Porque una cuestión así no se puede negociar sinodalmente (…). Esta cuestión no es negociable. (…) Imagínese un camino sinodal sin el depositum fidei. Eso ya no es sinodalidad, es otro camino, pero ciertamente no sinodalidad en el sentido de la Iglesia”. Sobre la naturaleza verdadera de la sinodalidad, que inspira el proceso del Sínodo de los obispos de la Iglesia universal, puede leerse aquí la completa explicación de Luis Marín, uno de sus Subsecretarios.

Desde la asamblea plenaria en febrero, se han sucedido las señales dirigidas hacia Alemania, llamando a los impulsores del Camino Sinodal a reconsiderar su planteamiento. De la Conferencia de los Obispos del norte de Europa provino una carta equilibrada y fraterna, pero también inequívoca. Asimismo el presidente de la Conferencia Episcopal de Polonia se dirigió al presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, Georg Bätzing, exponiendo las razones por las que el método y los objetivos del Camino Sinodal le parecen inaceptables. Lo mismo han hecho obispos franceses o americanos y de otros lugares, individual o colectivamente. Ahora ha sido Schönborn, perteneciente al mundo lingüístico y cultural germánico, quien ha hecho pública su disconformidad.

Casi en las mismas fechas de publicación de la entrevista con el cardenal austríaco, el 14 de junio, La civiltà cattolica ha publicado una entrevista concedida por el Papa a las revistas jesuitas de Europa. Cuando le preguntan sobre la situación en Alemania, Francisco recuerda que hizo este comentario al presidente de los obispos alemanes: “En Alemania hay una Iglesia evangélica muy buena. No hacen falta dos”. En esta expresión y en la Carta del Papa a los católicos alemanes de junio de 2019 está dicho casi todo.

Dentro de Alemania eran conocidas las posiciones de diversos obispos, reticentes o críticas en relación con el Camino Sinodal, como el cardenal Rainer Woelki, de Colonia, y otros varios. Monseñor Rudolf Voderholzer, obispo de Ratisbona, promueve una página web con reflexiones y textos alternativos a los utilizados por el Camino Sinodal. También el respetado teólogo y cardenal Walter Kasper ha declarado su escepticismo. Y diversos grupos de fieles, sobre todo laicos, se han organizado para reconducir el proceso. Un ejemplo es la iniciativa “Neuer Anfang”, que promueve un manifiesto con propuestas alternativas de reforma. Estos movimientos no actúan de la manera de quien busca el enfrentamiento o la ruptura, sino el encuentro y el diálogo sobre bases teológicas serias. Ese es el esfuerzo de personas como la filósofa y premio Ratzinger 2021 Hannah-Barbara Gerl-Falkovitz, que intervino en Madrid en una convocatoria de nuestro Foro Omnes.

Es difícil saber cómo se desarrollarán las cosas, pero no parece que ahora pueda prescindirse de las referencias que marcan estas señales hacia Alemania: quizá indican las pistas para la reconducción del Camino Sinodal.

El autorAlfonso Riobó

Director de Omnes.

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