De la mano de María, con la mirada en Lisboa

El camino de la Virgen María a Aim-Karim para ayudar a su prima Isabel es el trasfondo de la próxima Jornada de la Juventud de Lisboa 2023. De esta propuesta podemos sacar algunos ítems que puedan servirnos a la hora de diseñar un proyecto pastoral y educativo para este curso.

9 de septiembre de 2022·Tiempo de lectura: 3 minutos
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Este curso académico estará, sin duda, marcado eclesialmente por la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud convocada por el papa Francisco en Lisboa. El lema elegido por el sucesor de Pedro en esta ocasión es “María se levantó y partió sin demora” (Lc 1, 39). Con ello Francisco nos propone a los jóvenes la actitud de la Virgen María como un modelo a seguir cuando, al enterarse de que su prima Isabel estaba embarazada, sale aprisa a la montaña para ayudarla.

Este acontecimiento eclesial que viviremos del 1 al 6 de agoto del año 2023 hemos de prepararlo lo mejor posible si queremos que dé el máximo fruto. Tenemos un curso entero para hacerlo. Y el Papa nos marca un camino a recorrer para todos los educadores que acompañemos a los jóvenes en esta peregrinación a la capital lusa: proponer el modelo de María joven en su viaje a Ain-Karim, el pueblo en el que vivía su pariente.

Varios son los hitos que podemos tener en cuenta a la hora de plantear un recorrido educativo que prepare el corazón de los jóvenes para la gran experiencia del verano. El modelo de esa muchacha que acaba de recibir la noticia de que sería la madre de Dios y sus actitudes vitales serán, sin duda, el mejor referente que podemos proponer y cultivar entre nuestros jóvenes. Me gustaría señalar algunos ítems que puedan servirnos a la hora de diseñar un proyecto pastoral y educativo para este curso.

Olvido de uno mismo

María recibe el anuncio del ángel de que era la mujer elegida para ser la madre del mesías, pero no se queda ensimismada, sino que se olvida de ella misma y está atenta a lo que necesita su prima. Este olvido de uno mismo es una gran propuesta, claramente contracorriente, audazmente revolucionaria. Será como la música de fondo de todo el año. Olvidarnos de nosotros mismos, dejarnos de mirar el ombligo, levantar la mirada y descubrir las necesidades de los demás. 

Salió aprisa

Sin demora, María se dirige a ayudar a su prima. No se queda en planteamientos abstractos, en compromisos etéreos o sentimentales, sino que se pone manos a la obra. Hemos de alentar a los jóvenes a saltar del sillón, a despegarse de la pantalla, a comprometernos en serio con la realidad. Y hacerlo venciendo la pereza que nos arrastra siempre a lo más cómodo. El camino hacia Lisboa debe estar concretado en acciones de ayuda a los demás que nos saquen de nuestra comodidad y pereza. Visita a enfermos, residencias de ancianos, echar una mano a compañeros que se les dé mal alguna asignatura… Debemos ayudar a nuestros jóvenes a concretar y poner en marcha sus deseos de entrega a los demás. 

La revolución de la alegría

En cuanto María entró en casa de Isabel el niño que llevaba en sus entrañas saltó de alegría. Isabel entona una alabanza a María, cuya visita inesperada llena de gozo y alegría toda la casa. Y la propia María rompe a cantar entonando el Magníficat. María lleva allí donde va la revolución de la alegría. Nuestro itinerario hasta Lisboa debe estar marcado por esa alegría que nace de la entrega a los demás. Y materializarse en una cultura que lleve la sonrisa a nuestros labios, que destierre la queja de nuestro corazón, que se haga acogida y ternura. La alegría debe ser un distintivo del cristiano, como nos pide el papa Francisco desde el principio de su pontificado.

Con Jesús en las entrañas

Y un último hito de este camino es el de actualizar la presencia de Jesús en nuestra vida. María lo llevó en sus entrañas en todo este tiempo. Ese es el motor de su vida, esa es la causa de la alegría que se desborda. Con ella, por los caminos de Palestina, se realiza la primera procesión del Corpus. Vivir desde Cristo, especialmente en el sacramento de la eucaristía, y llevarlo a los demás, son también dos hitos que podemos marcarnos en nuestro camino hacia la JMJ. Cuidar nuestras celebraciones eucarísticas y realizar en grupo alguna acción evangelizadora que ayude a los demás a encontrarse con Jesús nos harán entrar en la escuela de María.

Ojalá preparemos bien este acontecimiento trascendental y aprovechemos esta ocasión tan propicia para la evangelización para que nos ofrece el papa Francisco. Y que, dicho sea de paso, a nosotros nos pilla tan cerquita esta vez. ¡Todo un regalazo!

El autorJavier Segura

Delegado de enseñanzas en la Diócesis de Getafe desde el curso 2010-2011, ha ejercido con anterioridad este servicio en el Arzobispado de Pamplona y Tudela, durante siete años (2003-2009). En la actualidad compagina esta labor con su dedicación a la pastoral juvenil dirigiendo la Asociación Pública de Fieles ‘Milicia de Santa María’ y la asociación educativa ‘VEN Y VERÁS. EDUCACIÓN’, de la que es Presidente.

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