Cuaresma, tiempo de milagros

Cuaresma empieza hoy, y hoy es tiempo de creer, de esperar contra toda esperanza, de que aparezca el prodigio de la fe y de ponerla a prueba… Cuaresma es solo tiempo, tiempo de milagros.

2 de marzo de 2022·Tiempo de lectura: 2 minutos
Milagros, Juanma y capellan

40 días y 40 noches: ese es el tiempo que los evangelios sinópticos coinciden en señalar que estuvo Jesús en el desierto orando, ayunando y siendo tentado por Satanás. 40 días sin comer ni beber en el desierto no lo aguanta, perdónenme la expresión, ni Dios en su humanidad. Como la intención de los evangelistas no era la de narrar una epopeya de un héroe llamado Jesús, sino la de reflejar fielmente la historia de salvación de Dios-con-nosotros, deducimos que esos 40 días significan algo que solo podemos comprender con las claves de interpretación de los lectores de la época.

Benedicto XVI nos lo explicaba en la Cuaresma de 2012: «40 es el número simbólico con el que tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento representan los momentos más destacados de la experiencia de la fe del pueblo de Dios (…). Este número no constituye un tiempo cronológico exacto, resultado de la suma de los días. Indica más bien una paciente perseverancia, una larga prueba, un período suficiente para ver las obras de Dios, un tiempo dentro del cual es preciso decidirse y asumir las propias responsabilidades sin más dilaciones. Es el tiempo de las decisiones maduras».

40 días duró el diluvio, 40 días estuvo Moisés en el Sinaí, 40 años caminó el pueblo de Israel por el desierto y durante 40 días también nosotros caminaremos hacia la Pascua en este tiempo de conversión que comienza el Miércoles de Ceniza y que llamamos Cuaresma. Pero ¿será suficiente esta cuaresma para convertirme o cuántas cuaresmas necesitaré? ¿Cuánto durará ese tiempo no cronológico en el que Dios probará mi perseverancia? ¿Cuántas horas, días, meses o años necesitaré para ver las obras de Dios y que se dé en mí el milagro de orientar toda mi vida hacia Él?

Mientras reflexionaba sobre ello, llegó a mí la historia de Juan Manuel Igualada, conocido como “el último recluta de la mili”, que murió de forma inesperada hace unas semanas, casi tres décadas después del fatídico accidente que le causó graves lesiones cerebrales mientras hacía el servicio militar. Tenía entonces 19 años y, hasta su muerte, 28 años después, este soldado de reemplazo ha permanecido en estado vegetativo, postrado en una cama del Hospital Central de la Defensa Gómez Hulla. A su lado, Milagros Durán, su madre, que no dudó en dejar su casa y su trabajo en Cuenca para trasladarse a Madrid y poder cuidar así a su hijo.

¿Cuánto duran 28 años? Son más de 10.000 días, al pie de una cama, lavándolo, afeitándolo, conversando con él a diario para obtener como respuesta apenas algunos movimientos involuntarios o gemidos sin más sentido que el que una madre es capaz de interpretar anteponiendo el cariño y la esperanza a la lógica. 10.000 días de privaciones, de mucha oración (la habitación de Juanma parecía un santuario lleno de estampas e imágenes de la Virgen), de pensar en los demás por encima de uno mismo… Ayuno, oración, limosna… ¡Qué Cuaresma más larga la de Milagros y qué ejemplo el suyo para el mundo! ¿A cuántas tentaciones habrá tenido que hacer frente en este, su tiempo?

Cuaresma empieza hoy, y hoy es tiempo de creer, de esperar contra toda esperanza, de que aparezca el prodigio de la fe y de ponerla a prueba… Cuaresma es solo tiempo, tiempo de milagros.

El autorAntonio Moreno

Periodista. Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Bachiller en Ciencias Religiosas. Trabaja en la Delegación diocesana de Medios de Comunicación de Málaga. Sus numerosos «hilos» en Twitter sobre la fe y la vida cotidiana tienen una gran popularidad.

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