Al día siguiente de la solemnidad de la Epifanía del Señor –el Papa considera muy significativo que haya sido en esta fecha–, León XIV ha dado el pistoletazo de salida a su primer Consistorio extraordinario con los cardenales. En la sesión, ha sentado las bases de lo que son estos dos días de trabajo, y de lo que pretende: reforzar y amplificar la misión de la Iglesia descrita en la Constitución Lumen Gentium del Concilio Vaticano II.
“Leo íntegramente el primer párrafo”, ha introducido León XIV: “Cristo es la luz de los pueblos. Por ello este sacrosanto Sínodo, reunido en el Espíritu Santo, desea ardientemente iluminar a todos los hombres, anunciando el Evangelio a toda criatura (cf. Mc 16,15) con la claridad de Cristo, que resplandece sobre la faz de la Iglesia” (LG).
Urgente deber de la Iglesia
Esto, la evangelización, el anuncio del Evangelio a toda criatura, es deber de la Iglesia. Y el Papa lo ha dicho así. “Y porque la Iglesia es en Cristo como un sacramento, o sea signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano, ella se propone presentar a sus fieles y a todo el mundo con mayor precisión su naturaleza y su misión universal, abundando en la doctrina de los concilios precedentes”.
Las condiciones de nuestra época, ha señalado enseguida, “hacen más urgente este deber de la Iglesia, a saber, el que todos los hombres, que hoy están más íntimamente unidos por múltiples vínculos sociales técnicos y culturales, consigan también la plena unidad en Cristo” (Lumen gentium, 1).
La misión evangelizadora en los últimos Papas
Enseguida, León XIV ha detallado cómo “los pontificados de san Pablo VI y san Juan Pablo II pueden interpretarse globalmente desde esta perspectiva conciliar, que contempla el misterio de la Iglesia plenamente incluido en el de Cristo y comprende así la misión evangelizadora como irradiación de la energía inagotable que emana del acontecimiento central de la historia de la salvación”.
Benedicto XVI y Francisco: “atracción”
A continuación, ha sintetizado que “los Papas Benedicto XVI y Francisco resumieron esta visión en una sola palabra: atracción”. El Papa Benedicto señalaba que “la fuerza que preside este movimiento de atracción es el Ágape, es el Amor de Dios que se encarnó en Jesucristo y que en el Espíritu Santo se dona a la Iglesia y santifica todas sus acciones”, ha dicho León XIV.

Las invitaciones del Papa León: unidad y amor
En el desarrollo de su discurso, el Papa ha parecido requerir dos condiciones para la eficacia de la misión: la unidad, como viene reiterando desde su discurso recién elegido Papa en el balcón de la Basílica de San Pedro, y el mandamiento del amor.
“La unidad atrae, la división dispersa. Me parece que esto también se refleja en la física, tanto en el microcosmos como en el macrocosmos”, ha dicho.
Por lo tanto, “para ser una Iglesia verdaderamente misionera, es decir, capaz de dar testimonio de la fuerza atractiva de la caridad de Cristo, debemos ante todo poner en práctica su mandamiento, el único que nos dio después de lavar los pies a sus discípulos: “Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros”.
Y ha añadido las siguientes palabras de Jesús: “En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros” (Jn 13,34-35).
Cardenales, “crecer en nuestra comunión”
El Papa se ha referido a continuación a la variedad del colegio cardenalicio, y a la necesidad de crecer en comunión .“Somos un grupo muy variado, enriquecido por múltiples procedencias, culturas, tradiciones eclesiales y sociales, trayectorias formativas y académicas, experiencias pastorales y, naturalmente, caracteres y rasgos personales”.
“Estamos llamados, ante todo, a conocernos y a dialogar para poder trabajar juntos al servicio de la Iglesia. Espero que podamos crecer en nuestra comunión para ofrecer un modelo de colegialidad”, ha invitado.

4 temas: Misión de la Iglesia, Praedicate Evangelium, Sínodo y sinodalidad, y liturgia
En estos días tendremos la oportunidad de experimentar una reflexión comunitaria sobre cuatro temas, ha descrito el Papa León XIV, que se han ido divulgando estos días. Evangelii gaudium, o bien, la misión de la Iglesia en el mundo actual; Praedicate Evangelium, es decir, el servicio de la Santa Sede, especialmente a las Iglesias particulares; Sínodo y sinodalidad, instrumento y estilo de colaboración; y liturgia, fuente y culmen de la vida cristiana.
Sólo dos, de momento
Por razones de tiempo y para favorecer un análisis más profundo, sólo dos de ellos serán objeto de una exposición específica, ha precisado el Papa, que tendrá lugar este jueves día 8.
Los 21 grupos creados contribuirán a las decisiones que se tomen, pero los grupos que presentarán sus informes serán los 9 procedentes de las Iglesias locales. El resto serán consultados en Roma al trabajar en la Curia y vivir en Roma
“Estoy aquí para escuchar”
“Estoy aquí para escuchar”, ha añadido el Santo Padre. “Como aprendimos durante las dos Asambleas del Sínodo de los Obispos de 2023 y 2024, la dinámica sinodal implica por excelencia la escucha”, y precisamente “el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio» (Francisco, Discurso en el 50º aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos, 17 octubre 2015).
Esta jornada y media que pasaremos juntos será una prefiguración de nuestro camino futuro, ha señalado. “No debemos llegar a un texto, sino mantener una conversación que me ayude en mi servicio a la misión de toda la Iglesia”.
Una pregunta clave a los cardenales
Entonces, el Papa ha formulado una pregunta a los cardenales: “De frente al camino de los próximos uno o dos años, ¿qué aspectos y prioridades podrían orientar la acción del Santo Padre y de la Curia sobre esta cuestión?”.
Sobre esto les va a escuchar. “Escuchar la mente, el corazón y el espíritu de cada uno; escucharnos unos a otros; expresar sólo el punto principal y de manera muy breve, para que todos puedan hablar: ésta será nuestra forma de proceder. Los antiguos sabios romanos decían: Non multa sed multum”.
“Y en el futuro, esta forma de escucharnos unos a otros, buscando la guía del Espíritu Santo y caminando juntos, seguirá siendo de gran ayuda para el ministerio petrino que se me ha confiado”, ha manifestado.
La jornada del jueves 8 comienza con la Santa Misa a las 7,30 de la mañana en la Basílica de San Pedro.



