En la víspera de la solemnidad de san José, al que el Papa ha confiado “los propósitos y las aspiraciones de cada uno”, León XIV ha manifestado a los fieles de lengua árabe, en particular a los procedentes de Oriente Medio, que “el cristiano está llamado a ser instrumento de paz, amor y reconciliación”.
Además, al reflexionar sobre la Constitución dogmática «Lumen gentium», ha animado a “la misión común que une a los ministros ordenados y a los fieles laicos” para difundir y defender la fe, como verdaderos testigos de Cristo”.
“Cada persona bautizada, un sujeto activo de evangelización”
Ante cerca de veinte mil personas en la Plaza de San Pedro, el Pontífice ha subrayado en la catequesis que “cada persona bautizada es un sujeto activo de evangelización, llamado a dar un testimonio coherente de Cristo según el don profético que el Señor infunde en toda su Iglesia”.
Los Padres conciliares enseñan, ha dicho el Papa, que el Señor Jesús ha instituido mediante la nueva y eterna Alianza un reino de sacerdotes, constituyendo a sus discípulos en un ‘sacerdocio real’.
“Este sacerdocio común de los fieles es donado con el Bautismo, que nos habilita para rendir culto a Dios en espíritu y en verdad y a ‘confesar delante de los hombres la fe que recibieron de Dios mediante la Iglesia’ (LG, 11).
Además, “a través del sacramento de la Confirmación, todos los bautizados «se vinculan más estrechamente a la Iglesia, se enriquecen con una fuerza especial del Espíritu Santo. Y con ello quedan obligados más estrictamente a difundir y defender la fe, como verdaderos testigos de Cristo, por la palabra juntamente con las obras” (ibid.).
“Todos ingresamos a la Iglesia como laicos”
“Esta consagración está en la raíz de la misión común que une a los ministros ordenados y a los fieles laicos”, ha señalado. A este propósito, ha recordado que el Papa Francisco observaba así. “Mirar al Pueblo de Dios, es recordar que todos ingresamos a la Iglesia como laicos. El primer sacramento, el que sella para siempre nuestra identidad y del que tendríamos que estar siempre orgullosos es el del bautismo (…)”.
“Por él y con la unción del Espíritu Santo, (los fieles) “quedan consagrados como casa espiritual y sacerdocio santo” (LG 10), entonces todos formamos el Santo Pueblo fiel de Dios” (Carta al Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, 19 de marzo 2016)”.
A los de lengua inglesa y alemana: participación en la Eucaristía, la Santa Misa
El ejercicio del sacerdocio real tiene lugar de muchas maneras, todas ellas encaminadas a nuestra santificación, sobre todo participando en la ofrenda de la Eucaristía, ha proseguido el Papa.
Quizá por ello, en sus palabras a los peregrinos en diversas lenguas, se ha referido a la Eucarístía, a la Santa Misa. Por ejemplo, a los saludar los fieles de lengua inglesa: “A través del sacramento del bautismo, cada uno de nosotros está llamado a participar en el sacerdocio real de Cristo (1 Pe 2, 9) y a adorarlo en espíritu y en verdad, especialmente mediante nuestra participación en la Eucaristía”.
Y más adelante, a los de lengua alemana: “Queridos hermanos y hermanas de lengua alemana, vivamos el sacerdocio común de los bautizados a través de las obras de penitencia, de la caridad hacia los hermanos y de la participación fiel y asidua en la Santa Misa”.
Lengua española: testimonio de Cristo, según los carismas y la vocación recibida
En sus palabras a los fieles y peregrinos de lengua española, el Sucesor de Pedro ha destacado la unidad en la misión de la Iglesia, y que “cada bautizado da testimonio de Cristo, según los carismas y la vocación que haya recibido”.
“Demos gracias a Dios por los dones y carismas con los que enriquece, edifica y embellece a su Pueblo, y pidámosle que no cese de acompañarlo y guiarlo por sendas de paz. Que el Señor los bendiga”, ha añadido.
Vida consagrada, y formas asociativas eclesiales
Antes, en su catequesis, el Papa se había referido al Espíritu Santo, que dispensa sus dones entre los fieles. Y ha puesto dos ejemplos de esta actuación:
“La vitalidad carismática” de la vida consagrada, que continuamente brota y florece por obra de la gracia. Y “también las formas asociativas eclesiales son ejemplo luminoso de la variedad y de la fecundidad de los frutos espirituales para la edificación del Pueblo de Dios”.
Los polacos: “la imaginación de la caridad”
A los de lengua portuguesa, el Papa les ha pedido “sed siempre testigos coherentes del Evangelio”.
A los polacos les ha indicado que “el tiempo de Cuaresma nos anima a expresar el sentido de la fe también a través de la ‘imaginación de la caridad’. Que las obras de beneficencia, promovidas en las parroquias por las asociaciones caritativas y por Cáritas Polonia, sean una ocasión para practicar la limosna y las obras de misericordia espirituales y corporales. ¡Os bendigo a todos!”.
Al concluir, el Papa ha pedido que “despertemos en nosotros la conciencia y la gratitud de haber recibido el don de formar parte del pueblo de Dios; y también la responsabilidad que esto conlleva”.



