El Santo Padre ha recibido el viernes en el Vaticano a los miembros del “Centro Internacional de Estudios Papa León XIV”, una organización de investigación y producción cultural nacida en octubre de 2025, por iniciativa de la Orden de San Agustín, para promover la figura y el magisterio de León XIV, y la formación en la vida pública para el bien común.
Les estoy particularmente agradecido por ello, ha dicho el Pontífice agustino en su Discurso, dada la importancia de la reflexión y el pensamiento crítico en la construcción de una civilización del amor, a la cual la Doctrina Social de la Iglesia tiene mucho que aportar.
Diálogo amplio y relaciones de colaboración: “caminar siempre juntos”
Desde el principio, he valorado la disposición del Centro a entablar “un diálogo amplio”, ha subrayado el Papa, con universidades, instituciones académicas, organismos públicos, sociedad civil, instituciones eclesiales y redes asociativas, fomentando relaciones de colaboración e intercambios a nivel nacional e internacional.
Este compromiso se evidencia en la colaboración con la Facultad de Teología de Italia Central y el Instituto Pontificio Patrístico Augustinianum, también mencionados en el acta fundacional del Centro. “El secreto reside en caminar siempre juntos, sin excluir los encuentros incluso con aquellos que son diferentes y parecen pensar, hablar o actuar de manera distinta”, ha manifestado el Santo Padre”.

Trabajo de laicos, religiosos y religiosas en la Doctrina Social de la Iglesia
«La contribución de la Doctrina Social de la Iglesia también tiene esta raíz popular que no debemos olvidar”, ha proseguido el Papa. “Su reinterpretación de la Revelación cristiana en las circunstancias sociales, laborales, económicas y culturales modernas sería inimaginable sin los laicos que se enfrentaban a los retos de su tiempo. Junto a ellos trabajaban religiosos y religiosas, testigos de una Iglesia que se alejaba de los caminos ya transitados”
El cambio de época que afrontamos hoy, ha añadido el Papa León XIV, “hace aún más necesaria la interacción continua entre los bautizados y el Magisterio, entre ciudadanos y expertos, entre el pueblo y las instituciones (Exhortación Apostólica Dilexi te , 82). Que vuestro Centro de Estudios fomente este ejercicio, que requiere pioneros y facilitadores, especialmente cuando la desconfianza y la resignación corren el riesgo de imponerse”.
Construir relaciones basadas en la solidaridad, la justicia y la paz
“A riesgo de nadar contra la corriente”, ha continuado el Sucesor de Pedro, “su misión de esperanza consiste en promover, en Italia y en todo el mundo, una educación en la vida pública y política entendida como servicio al bien común, responsabilidad hacia la comunidad y construcción de relaciones basadas en la solidaridad, la justicia y la paz. ¡Por lo tanto, lo opuesto a la resignación!”.
Además, como enfatizó el Papa Francisco al hablar en Florencia, “no hay humanismo auténtico que no contemple el amor como vínculo entre los seres humanos, ya sea interpersonal, íntimo, social, político o intelectual” (Discurso a la Quinta Convención Nacional de la Iglesia Italiana, 10 de noviembre de 2015).
El amor compromete para construir
La reflexión agustiniana que subyace a su iniciativa tiene mucho que ofrecer en este sentido en el contexto internacional actual, ha manifestado el Papa, “para una comprensión del amor como principio de renovación en la vida personal, económica y política. El amor une para liberar, une para generar, compromete para construir”.
Si miramos la historia a la luz del Crucificado y Resucitado […], ha continuado, “no interpretamos el presente como un destino cerrado, sino como un campo abierto a la conversión personal y colectiva”, y “creemos en el poder del Reino, que brota de la pequeñez de una semilla de mostaza” (Magnifica humanitas, 210).
“Expertos en la novedad de Dios”
“Seamos expertos en la novedad de Dios: no en la que deslumbra con su rapidez y eficacia, sino en la que Él obra silenciosamente, liberando al viejo mundo de sus callejones sin salida y abriendo caminos por los que podemos avanzar juntos hacia su ciudad”, ha concluido León XIV sus palabras, haciendo alusión a la conocida obra de San Agustín ‘La Ciudad de Dios”.





