Vaticano

El Papa llama a salir de la pasividad e indiferencia ante lo que sucede

“No somos ‘profetas de calamidades’, dijo san Juan XXIII, ni nos mueve un ‘optimismo ingenuo’”, ha señalado León XIV al iniciar un ciclo de catequesis sobre la Constitución pastoral Gaudium et spes (Alegría y esperanza) sobre la Iglesia en el mundo actual. El Papa urge a salir de la pasividad ante los acontecimientos.

Francisco Otamendi·2 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos
Papa León XIV.

El Papa León XIV reza su intención de oración de septiembre de 2026 “por el cuidado del agua”, mientras los cristianos celebran el Tiempo de la Creación, que comenzó el 1 de septiembre (OSV News/Red Mundial de Oración del Papa).

La Constitución ‘Gaudium et Spes’ del Concilio Vaticano II, sobre la que el Papa León XIV ha comenzado este miércoles un nuevo ciclo de catequesis, comienza declarando que la Iglesia siente como propios “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren” (GS 1).

“Es una entrega que nos llama a salir de toda pasividad e indiferencia ante los acontecimientos que se producen, ante la historia y la vida de las personas, sobre todo ante el cambio rápido y profundo que experimentamos hoy”, ha subrayado el Pontífice en una Plaza de San Pedro con miles de fieles, más de quince mil, que han asistido a la Audiencia general.

“Dejarse interpelar, involucrarse”

No es posible permanecer como “espectadores desinteresados”, es necesario, en cambio, “escuchar con el corazón, dejarse interpelar, involucrarse”, ha añadido.

“Con Cristo y sostenidos por la fuerza de su Espíritu, los creyentes están  llamados a hacerse cargo de las dificultades de los hermanos, sobre todo de aquellos que se ven oprimidos por la injusticia, por la discriminación, por la violencia”.

La Iglesia y los creyentes han de caminar con la humanidad

“Ese hecho de compartir con la humanidad es el camino que Cristo pide a la Iglesia”, que no puede permanecer pasiva ni indiferente a lo que ocurre en el mundo, sino que “está llamada a caminar con la humanidad, sobre todo teniendo en cuenta los cambios rápidos y profundos que se experimentan”, ha reflexionado el Papa.

Por lo tanto, “los creyentes, unidos a Cristo y sostenidos por su Espíritu, deben comprometerse a escuchar con el corazón y a dejarse interpelar, acompañando y ayudando a las personas en dificultad, sobre todo a los pobres y a los que sufren a causa de la injusticia, la discriminación y la violencia”.

Ni profetas de calamidades, ni optimismo ingenuo

El Sucesor de Pedro ha recordado al comienzo de la Audiencia que San Juan XXIII, en el discurso de inauguración del 11 de octubre de 1962, “quiso mostrar su desacuerdo con los ‘profetas de calamidades’, que “aun en su celo ardiente […] van diciendo que nuestra época, comparada con las pasadas, ha ido empeorando; y se comportan como si nada hubieran aprendido de la historia” (Discurso Gaudet Mater Ecclesia, 11 de octubre de 1962, 4.2). 

“No se trata de optimismo ingenuo”, ha expresado el Santo Padre, “sino de una renovada fidelidad al Misterio de Cristo que, encarnándose, elige compartir nuestra vida: Él «tenía que parecerse en todo a sus hermanos» (Heb 2,17; cf. 4,15) y se cargó de las consecuencias del pecado, muriendo «en rescate por todos» (1Tm 2,6)”.

Doble apelación del Papa

Finalmente, el Papa ha efectuado a la Iglesia y a los creyentes una doble apelación. 

Por un lado, ha llamado a la Iglesia a “un compromiso de conversión (como ha hecho en el Mensaje para la Jornada de Oración del Cuidado de la Creación), para dar testimonio de que no se mueve por ‘ambición terrena alguna’, sino que «sólo desea una cosa: continuar, bajo la guía del Espíritu, la obra misma de Cristo, quien vino al mundo para dar testimonio de la verdad, para salvar y no para juzgar, para servir y no para ser servido» (GS 3)”.

Por otro, el servicio y la opción por los pobres. “El Papa Francisco nos recordó que para la Iglesia ‘la opción por los pobres es una categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica […] Estamos llamados a descubrir a Cristo en ellos, a prestarles nuestra voz en sus causas, pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos» (Exhort. Ap. Evangelii gaudium, 198)”.

Desenmascarar las contradicciones del mundo contemporáneo

La entrega cristiana, ha remarcado el Pontífice al concluir, “nos compromete a asumir la realidad y también a desenmascarar las contradicciones que caracterizan la vida personal y social del mundo contemporáneo: por ejemplo, un progreso científico y tecnológico, que ofrece siempre nuevas posibilidades, pero solo a algunos y que no siempre el ser humano es capaz de poner ‘a su servicio’. 

O un conocimiento más claro de las ‘leyes de la vida social’, pero acompañado de incertidumbres “sobre la dirección que hay que imprimirle”. O aún, una mayor disponibilidad de “riquezas, tantas posibilidades, tanto poder económico”, y desafortunadamente, hoy como en los tiempos del Concilio, «una gran parte de la humanidad sufre hambre y miseria» (GS 4) (…)”.

“La Iglesia está llamada a servir al ser humano, escuchando y acogiendo los interrogantes más profundos de su corazón y los anhelos que lo habitan, señalando en Cristo ‘la clave, el centro y el fin de toda la historia humana’ (GS 10)”, ha concluido el Papa.

Peregrinos de Senegal, Inglaterra, Escocia, Malta, Canadá, Estados Unidos, y cercanía con la Plataforma para el diálogo en el mundo árabe

En sus palabras a los peregrinos de diversas lenguas, León XIV ha dado la bienvenida de modo especial, entre otros a los procedentes de Senegal, Inglaterra, Escocia, Malta, Canadá, Estados Unidos de América, entre otros.

También ha saludado a la delegación de la Plataforma Interreligiosa para el Diálogo y la Cooperación en el Mundo Árabe. Y ha expresado su profundo agradecimiento, oraciones y cercanía espiritual por la labor del Centro Internacional Rey Abdullah bin Abdulaziz para el Diálogo Interreligioso e Intercultural.

Mañana, San Gregorio Magno

Mañana celebraremos la memoria del Papa San Gregorio Magno, cuyo cuerpo descansa en la basílica de San Pedro, ha recordado León XIV. Se le conoce como “el Grande” por su excepcional labor como pastor en tiempos muy difíciles para la sociedad y la Iglesia: una “grandeza” que obtenía fuerza y vigor de la fe viva en Cristo. Que su ejemplo suscite en cada uno de vosotros una confianza renovada e intensa en Dios, fuente de gracia y de esperanza para el mundo entero, ha alentado el Papa.

La conclusión ha sido con la Virgen María, como hace habitualmente el Pontífice, para pedirle que “interceda por toda la Iglesia, para que anuncie el Evangelio con alegría y esperanza, cercana a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, y sepa guiar a todos hacia Cristo, «la clave, el centro y el fin de toda la historia humana» (GS 10)”.

El autorFrancisco Otamendi

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