Vaticano

El Papa ensalza la música sacra, símbolo de la comunión eclesial

En la Audiencia de este miércoles, el Papa León XIV ha manifestado que la tradición musical de la Iglesia universal constituye un tesoro de valor inestimable. La música forma parte de la acción litúrgica y no es un mero adorno, y el canto favorece la comunión eclesial, ha realzado.

Francisco Otamendi·19 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos
León XIV, Angelus Castel Gandolfo

El Papa León XIV saluda a los fieles y peregrinos durante la oración del Ángelus en la Piazza della Liberta en Castel Gandolfo, cerca de Roma, Italia, el 16 de agosto de 2026. (Foto de OSV News/Mario Tomassetti, Vatican Media).

La música forma parte de la acción litúrgica, y no es un mero adorno de la celebración. La tradición musical de la Iglesia universal constituye un tesoro de valor inestimable que favorece la comunión, ha subrayado el Santo Padre en la catequesis de este miércoles de agosto en la Basílica de San Pedro, con la presencia de cinco mil fieles y peregrinos.

Entre ellos, han saludado con especial alegría al Papa los procedentes del Líbano, al mencionar el Pontífice su país en el mensaje a los peregrinos de lengua árabe, los polacos, como suele ser habitual, y los de lengua inglesa y española, también habitualmente más ruidosos.

La música sacra, íntimamente ligada a la acción litúrgica, no es un adorno

León XIV ha continuado este miércoles en la Audiencia su catequesis en torno a la Constitución Sacrosanctum Concilium (SC) del Concilio Vaticano II, y en concreto sobre el capítulo sexto, dedicado a la música sagrada. 

Sus palabras han comenzado por la referencia al núm. 112 del documento. “La tradición musical de la Iglesia universal constituye un tesoro de valor inestimable, que sobresale entre las demás expresiones artísticas, principalmente porque el canto sagrado, unido a las palabras, constituye una parte necesaria o integral de la Liturgia solemne”.

Y ha continuado: “La música sacra, por consiguiente, será tanto más santa cuanto más íntimamente esté unida a la acción litúrgica, ya sea expresando con mayor delicadeza la oración o fomentando la unanimidad, ya sea enriqueciendo la mayor solemnidad de los ritos sagrados” (ibid.). 

Aquí encontramos el núcleo de la enseñanza conciliar, que confirma y profundiza en la función ministerial de la música en la liturgia, ya resaltado por San Pio X en el Motu Proprio Inter sollicitudines (22 de noviembre de 1903). “De hecho, la música forma parte de la acción litúrgica, y no es un mero adorno de la celebración”, ha subrayado el Papa.

San Agustin: “Cantar es propio de quien ama”

En la liturgia, cantar y tocar significa rezar, sintonizando el propio corazón con el de las hermanas y los hermanos y con Dios, en la participación activa en el misterio celebrado, ha continuado el Papa su reflexión.

Precisamente la música expresa la dimensión afectiva de la oración, como afirma San Agustín: ‘Cantare amantis est’, es decir ‘cantar es propio de quien ama’ (Sermo 336,1). “Esto es muy importante, porque ayuda a abrir el corazón a la acción de Dios en la gracia y a dejarse moldear por ella”.

“El canto, además, favorece la comunión. Por medio de la sinfonía, las voces contribuyen a unir los ánimos, superando las diferencias entre las personas y reuniendo todos en la alabanza a Dios. Así se convierte en una epifanía de la Iglesia, manifestación tangible de la comunión que pertenece a su naturaleza”, ha resaltado León XIV.

Algunas exigencias del canto sacro

El Papa ha mencionado también algunos requisitos, que provienen de la profunda relevancia teológica del canto sacro, como parte integrante de la acción litúrgica.

La primera es que, más allá de las modas o de las sensibilidades particulares de los autores, debe responder en todos los niveles a lo que resulta más adecuado para el momento de la celebración. 

Además, ha dicho el Pontífice, “la forma, especialmente en su aspecto melódico, debe ser a la vez noble y sencilla, de alta calidad musical y fácil de ejecutar, sobre todo cuando está destinada a ser cantada por toda la asamblea (cf. SC, 121)”. 

Por la misma razón, “el Concilio recomienda que los textos también sean adecuados, profundos y, al mismo tiempo, simples de comprender, inspirados principalmente en la Sagrada Escritura, en los libros litúrgicos y en la Tradición espiritual de la Iglesia”.

Participación activa de los fieles

El Papa ha resaltado un texto de Benedicto XVI de su exhortación Sacramentum caritatis, al analizar al amplio espacio que dedica Sacrosanctum Concilium a la participación activa de los fieles (cf. n. 114). 

Ésta “se ha de comprender […] partiendo de una mayor toma de conciencia del misterio que se celebra y de su relación con la vida cotidiana” (Benedicto XVI, Exhort. ap. Sacramentum caritatis, 52) en un ‘espíritu de conversión continua que ha de caracterizar la vida de cada fiel’ (ibid. 55). 

Modos concretos

El Santo Padre ha recordado asimismo la manera concreta con la que esta participación de los fieles se puede realizar por medio del rol específico de la música sagrada, según SC:

“Se fomentarán las aclamaciones del pueblo, las respuestas, la salmodia, las antífonas, los cantos” y “un silencio sagrado” (SC, 30), con una exhortación “a cada uno, ministro o simple fiel, a desempeñar ‘todo y sólo aquello que le corresponde por la naturaleza de la acción y las normas litúrgicas’ (SC, 28) en en el equilibrio armonioso entre los distintos ministerios, las diversas intervenciones y los momentos de silencio. 

Canto gregoriano, sin excluir otros géneros

El Concilio concede además gran importancia al canto gregoriano, sin excluir de la celebración otros géneros de música sagrada, ha recordado el Papa.

En cuanto a la inculturación, también en el ámbito de la música sacra, el Papa ha sintetizado lo que dispone SC: se subraya, en particular, “en relación con las tradiciones musicales de las diferentes culturas, la importancia de tenerlas muy en cuenta, como parte de la vida religiosa y social de las personas. Por ello, se recomienda, por un lado, poner en práctica en todos una adecuada “educación del sentido religioso” (SC, 119) y, por el otro, “dentro de lo posible […] puedan promover la música tradicional de su pueblo, tanto en las escuelas como en las acciones sagradas” (ibid.). 

Formación y práctica en seminarios, noviciados y casas de estudio

Finalmente, en una catequesis algo más amplia que otros miércoles, el Papa ha manifestado que el compositor de música sacra debe conocer y preservar el patrimonio musical de la Iglesia, citando a San Juan Pablo II, Quirógrafo sobre la música sagrada, 22 de noviembre de 2003, 3). 

También ha reiterado la recomendación de los Padres conciliares de “fomentar la formación y la práctica de la música sacra ‘en los seminarios, en los noviciados de religiosos de ambos sexos y en las casas de estudios, así como también en los demás institutos y escuelas católicas’ (SC, 115) y garantizar a los músicos y cantantes una sólida formación litúrgica (cf. ibid.). 

El autorFrancisco Otamendi

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