El Papa León XIV ha invitado en la Audiencia de esta mañana a pedir al Señor “que nos dé una mirada sobrenatural de la realidad, para que, arraigados en la fe y con firme esperanza, sepamos vivir orientados hacia el Reino de Dios, sin dejarnos absorber por lo pasajero ni por las dificultades del camino”.
Que el Espíritu Santo nos conceda reconocer su presencia en la historia, servir con amor a los demás y ser signos vivos de su salvación en medio del mundo, ha concluido al final, antes de dar la Bendición.
La Iglesia, orientada hacia la patria celestial
En el marco de la catequesis sobre los documentos del Concilio Vaticano II, en concreto, sobre la Constitución dogmática Lumen gentium, sobre la Iglesia, el Santo Padre ha meditado sobre la dimensión escatológica de la Iglesia.
“Ella camina en la historia orientada hacia la patria celestial, un aspecto esencial que a menudo se omite”, ha señalado. Es el Pueblo de Dios en camino, cuyo fin es el Reino de Dios anunciado por Cristo, y vive al servicio de su llegada “mediante la Palabra, los sacramentos —especialmente la Eucaristía— y las relaciones de amor y servicio”.
Comunión de los Santos: una sola Iglesia que une a vivos y difuntos
En la misma línea, se ha referido a que la Iglesia es “sacramento universal de salvación”, signo e instrumento de la plenitud prometida, aunque no se identifica totalmente con el Reino, cuyo cumplimiento tendrá lugar al final.
Los creyentes viven así entre el “ya” y el “todavía no”, sostenidos por la esperanza y llamados a rechazar lo que destruye la vida y a sostener a quienes sufren, ha dicho. “Signo del Reino, la Iglesia no se anuncia a sí misma, sino a Cristo. Además, vive la comunión de los santos: una sola Iglesia que une a vivos y difuntos, especialmente en la liturgia, alabando a Dios y caminando hacia la plenitud final”. “Nuestra patria definitiva es el cielo”, ha dicho a los peregrinos en lengua portuguesa.
Mensajes a los de lengua alemana, polacos, árabes….
En sus alocuciones a los peregrinos de otras lenguas, el Sucesor de Pedro ha invitado, en este mes de mayo, a encomendar a la Virgen María todas nuestras intenciones (lengua alemana), y a rezar el Santo Rosario, “meditando junto a María sobre la vida de Cristo” (lengua árabe).
Su aliento a los de lengua alemana ha sido el siguiente: “Queridos hermanos y hermanas de lengua alemana, en este mes dedicado a la Santísima Virgen María, ‘signo de esperanza segura y de consuelo’ (LG 68), confiémosle todas nuestras intenciones personales y los grandes retos de nuestro tiempo”.
Unidad y respeto por los valores cristianos
A los polacos les ha recordado “la protección especial de la Santísima Virgen María, Reina de Polonia, y de san Estanislao, obispo y mártir, considerado el patrón del orden moral de vuestra patria. Por su intercesión, suplicad el don de la unidad y del respeto por los valores cristianos en vuestro pueblo”.
También ha saludado, entre otros grupos, a los sacerdotes recién ordenados de los Legionarios de Cristo, a sus familias y comunidades que los acompañan (lengua española).
San Domingo Savio, escuela de Don Bosco
Antes de dar la Bendición, ha recordado que la Iglesia conmemora hoy la memoria de san Domingo Savio, “uno de los primeros frutos de santidad forjados por la gracia divina en la escuela de Don Bosco. Que su ejemplo de fidelidad al Señor en toda circunstancia os ayude a cada uno de vosotros a responder generosamente a los deseos de bien que el Espíritu Santo os inspira”.





