Cultura

Las grandes parroquias americanas y lo que quizá podemos aprender de ellas

El reciente libro de William E. Simon traducido al español presenta la experiencia de cuatro prácticas pastorales que pueden ayudar a revitalizar las parroquias para que pasen de parroquias de “mantenimiento” a parroquias verdaderamente evangelizadoras.

Jaime Nubiola·6 de junio de 2019·Tiempo de lectura: 4 minutos
parroquia

—Texto Manuel García de Quesada y Jaime Nubiola

Acaba de ver la luz hace unos pocos meses en coedición de la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia y la Biblioteca de Autores Cristianos una excelente traducción española del libro de William E. Simon Jr. Great Catholic Parishes: A Living Mosaic. How Four Essential Practices Make Them Thrive (2016). El libro lleva el título Grandes parroquias católicas. Cuatro prácticas pastorales que las revitalizan, ha sido traducido por Félix Menéndez Díaz e incluye una excelente Presentación de la edición española a cargo de José Santiago Pons, profesor de filosofía en la Facultad valenciana, que permite hacerse cargo con cierta precisión del alcance y los límites de este volumen.

El libro va precedido de un Prólogo del cardenal Timothy M. Dolan, y consta de un Prefacio de William E. Simon, una introducción (¿Por qué la parroquia? ¿Por qué estas parroquias?) y cuatro partes sobre las cuatro prácticas pastorales que lo vertebran y que son: 1. Liderazgo compartido; 2. Madurez espiritual y discipulado; 3. Celebración del domingo; y 4. Evangelización. “A partir de estas cuatro prácticas” -explica Pons (pp. xv-xvi)- “se estructura el libro en ocho capítulos, dedicando dos capítulos a cada una. El primero describe la práctica correspondiente y muestra diversas posibilidades de llevarla a cabo exponiendo una gran riqueza de iniciativas y variedad de las parroquias. En el segundo se pone de manifiesto los problemas que pueden surgir, las dificultades y los desafíos que hay que afrontar en el desarrollo de cada práctica”. Pons añade con finura: “Esta doble mirada otorga al libro un gran sentido de realidad porque no oculta los problemas que supone llevar adelante una transformación de calado en una parroquia, al tiempo que muestra la gran variedad de posibilidades que se abren según la singularidad de cada parroquia” (p. xvi).

El libro nace de una sugerencia de Bob Buford, un empresario tejano protestante que vendió su empresa para dedicarse a “trabajar por el Reino” y creó en 1984 una organización llamada Leadership Network para revitalizar las parroquias protestantes. En un encuentro con William Simon le propuso hacer algo similar para parroquias católicas. Así nació Parish Catalyst (www.parishcatalyst.org). Se trataba de ayudar a la renovación de las parroquias y para ello lo primero era ponerse en contacto con las más destacadas y estudiar las causas de su “éxito”. Prepararon una encuesta que dirigieron a 244 párrocos. Los capítulos del libro se basan en el análisis de los resultados obtenidos.

La Introducción (pp. 3-21) es interesantísima. En ella se relata brevemente la historia del catolicismo en Estados Unidos y también el porqué de la gran influencia social de las 17.000 parroquias católicas. “Ahora mismo millones de estadounidenses son miembros de parroquias católicas, pero esto no va a ser siempre así. La tendencia actual indica que en las próximas décadas se van a marchar en cifras moderadas pero continuas. Solo se quedarán si se les da una razón para ello, si hay algo vibrante y vivificante en su parroquia, algo que centre su atención en Cristo vivo, con un poder tal que no puedan apartar de Él su mirada” (pp. 3-4).

Cuatro prácticas pastorales:

Liderazgo compartido (pp. 25-73): es la capacidad de los párrocos para liderar el conjunto de la parroquia y para ello es decisivo contar con los laicos: ahí empieza una estructura organizativa y de distribución de funciones en cada área parroquial. Todo esto requiere una competencia especial de esos laicos y unos sueldos acordes. También tiene sus dificultades: es esencial la armonía del equipo.

Madurez espiritual y planificación del discipulado (pp. 77-128): Se trata del “proceso mediante el cual las personas o las parroquias profundizan en su fe, se acercan a Jesús y le acercan a otras personas, conforme madura su propia fe”. Requiere también personal especializado para dar catequesis, promocionar actividades, que atiendan a la gente, etc. Se pone el acento en la oración, en la adoración eucarística y en la unidad de la comunidad.

-Celebración dominical (pp. 131-177): El centro ha de ser la misa. Se aspira a que sea el momento decisivo de la semana, de hospitalidad y que fidelice tanto a los parroquianos como a los de paso:“Hay que tener en cuenta que en Los Ángeles puede uno encontrar misas en 42 lenguas y dialectos diferentes”. También la sensibilidad moral y social forma parte de la acogida para que quepan todos.Otro elemento importante es la atención de los niños en sus diferentes edades. El canto es fundamental. Muchas parroquias cuentan con coros casi profesionales. Ha de haber también sistemas de megafonía adecuados. Hay que invertir mucho tiempo, equipamiento y dinero para ofrecer una buena música litúrgica.De la homilía se dicen cosas interesantes: “Cada minuto de homilía lleva una hora de preparación” (p. 150).

-Evangelización (pp. 179-227): Apoyados en las palabras del Papa Francisco de “salir a las periferias”, se constata que los católicos no están acostumbrados a evangelizar: “Ya no podemos limitarnos a dejar las luces encendidas para la gente, tenemos que llevarles la luz”. Se invita a pasar del mantenimiento a la misión. Hay que cambiar de actitud. Se trata de implicar a todos en esa tarea. Hay que aprovechar todos los momentos para evangelizar: celebraciones de sacramentos, eventos y servicios sociales.

Esta apretada síntesis no hace, por supuesto, justicia a este volumen que, aun siendo muy norteamericano y muy propio de su mentalidad, puede hacer pensar a todas las personas del mundo hispanoparlante conscientes de la necesidad de una nueva evangelización y persuadidas de que, con la ayuda de Dios, las parroquias son uno de los lugares clave para llevarla a cabo.

Para seguir leyendo:

Grandes parroquias católicas. Un mosaico viviente. Cuatro prácticas pastorales que las revitalizan

William E. Simon, Jr.

242 páginas

BAC – Facultad de Teología San Vicente Ferrer, 2018

Una renovación divina. De una parroquia de mantenimiento a una parroquia misionera

James Mallon

367 páginas

BAC, 2017

¿Nueva evangelización desde las parroquias?

Vidal-Ruiz-Pons, eds.

447 páginas

Facultad de Teología San Vicente Ferrer, Valencia 2018

Foto: Akira Hojo/ Unsplash

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