Cultura

Cuatro grandes santuarios en la Polonia del siglo XXI

La arquitectura religiosa polaca de fines del siglo XX y principios del XXI ofrece cuatro grandes santuarios, representativos de la fe del pueblo y de la manera en que Polonia ha vivido el cambio de milenio.

Ignacy Soler·16 de octubre de 2017·Tiempo de lectura: 5 minutos
Santuario de San Juan Pablo II en Polonia.

Los santuarios más representativos son la basílica-santuario de la Dolorosa Madre de Dios y Reina de Polonia, en Licheń; el santuario de la Misericordia en Łagiewniki, en Cracovia; el santuario de san Juan Pablo II, también en Łagiewniki; y el templo de la Providencia Divina, en Varsovia.

Santuario de Licheń

Quien visita Polonia descubre enseguida una gran devoción a la Madre de Dios. Se dice que el corazón de Polonia se encuentra en Jasna Góra, junto a la Virgen Negra de Częstochowa. Pero late también en Licheń, en el santuario construido con ocasión del Gran Jubileo del Nacimiento de Cristo y dedicado a la Virgen Dolorosa, Madre de Dios y Reina de Polonia.

La historia de esta advocación se remonta a mayo de 1.850, cuando la Santísima Virgen se apareció en varias ocasiones al pastor, Nicolás Sikatka para encargarle el rezo del rosario y la oración de desagravio y de petición, además de pedirle un lugar digno para su imagen, que data de finales del siglo XVIII. En cumplimiento de este deseo, comenzó lentamente la construcción de un santuario.

Alrededor de su manto, la Virgen Dolorosa tiene los atributos de la Pasión del Señor y la leyenda: “Con las armas de la Pasión de Cristo se armó María cuando se preparaba a luchar contra el diablo”. En el centro del manto destaca la imagen de un águila blanca coronada (que figura en el escudo de Polonia), a la que dirige la mirada la Virgen, como Cristo en la cruz al discípulo amado, y se leen las palabras: “Mujer, he ahí a tu hijo – He ahí a tu Madre”. La Reina de Polonia mira a su pueblo y hace de los dolores de la nación polaca sus propios dolores.

El actual templo se construyó entre 1.994 y 2.004. Es el templo más grande de Polonia; caben 3.000 personas sentadas y 7.000 de pie. Los arquitectos y decoradores han conseguido armonizar lo majestuoso con lo funcional y popular, y favorecer la oración. Aunque puedan tener algo de razón los que consideran de poco gusto una parte de las capillas o imágenes situadas en los más de cien años de historia anterior del recinto, no puede decirse lo mismo del nuevo templo, con su gran cúpula dorada que desde lo lejos se confunde con los campos de trigo, ni con su elegante fachada de mármol clásico. En la explanada se llegan a reunir 250.000 peregrinos; allí familias de toda Polonia rezan, descansan o visitan los comercios de artículos religiosos. 

Este es un lugar de encuentro con Cristo y con su Madre, de renovación espiritual, de descanso físico y emocional, de encuentro con la cultura y la historia.

Santuario de la Misericordia

La presencia del Papa Francisco en el santuario de la Misericordia de Łagiewniki, precisamente durante la JMJ de Cracovia en 2016 y en el Año de la Misericordia, contribuyó a extender la fama de este lugar y del mensaje y la figura de santa Faustina Kowalska (1905-1938), que vivió y murió aquí.

La construcción de un convento de la Congregación de la Madre de Dios de la Misericordia data de 1891, pero la fama del lugar está ligada al crecimiento del número de peregrinos a la tumba de Sor Faustina, a la devoción a la imagen de Jesús Misericordioso y a las peregrinaciones de san Juan Pablo II en 1997 y 2002. 

La basílica se levantó entre 1999 y 2002. Cuando Juan Pablo II la consagró el 17 de agosto de 2002, dijo: “Oro para que esta iglesia sea siempre un lugar de anuncio del mensaje sobre el amor misericordioso de Dios; un lugar de conversión y de penitencia; un lugar de celebración de la Eucaristía, fuente de la misericordia”

Tiene capacidad para 1.500 personas sentadas y 3.000 de pie. Es una construcción funcional, con una nave amplia y blanca, casi vacía, en forma de barca; no resulta bella, y se tiene sensación de que falta algo. Pero la Misericordia de Dios lo cumbre todo con una pátina de comprensión y, si uno mira el santuario con buenos ojos, acaba gustándole. Las masas de peregrinos, cada vez más numerosas, tienen un lugar digno y espacioso para celebrar la liturgia.

Santuario de san Juan Pablo II

El cardenal S. Dziwisz consagró el templo santuario de san Juan Pablo II el 16 de octubre de 2016. Puede albergar a 3.000 personas, 800 de ellas sentadas. Se encuentra en el terreno donde estaban las fábricas químicas de Solvay, en las que Karol Wojtyła trabajó en 1941 y 1942, a sólo un kilómetro del santuario de la Misericordia. El contraste entre el estilo de uno y otro santuario es grande. Ambos están comunicados por una gran explanada y un puente sobre la vaguada que separa los dos terrenos.

El templo está adornado con mosaicos del artista esloveno Marko Rupnik SJ. Su colorido, unido a la abundante luz, llena de alegría el recinto. Están llenos de detalles que los convierten en una catequesis visual de las principales enseñanzas de san Juan Pablo II.

Es de planta octogonal y es de mármol blanco. En la fachada principal figuran dos inscripciones en latín, muy queridas por el Papa polaco: Nolite timere – Aperite Portas Christo. Destacan las tres espléndidas puertas de bronce. La principal representa a san Juan Pablo II abriendo la puerta a muchos santos, y las otras dos contienen catorce bajorrelieves que representan la vida del Papa en relación con sus catorce encíclicas. 

En el interior, el techo de cristal deja ver el cielo, uniendo simbólicamente al Creador y la criatura. En la capilla de la Virgen de Fátima se encuentra la sotana que vestía el Papa el día de atentado en la plaza de san Pedro. En el techo de la cripta, una estrella de ocho puntos hace alusión a María, Stella Maris; sobre el altar hay una reliquia de la sangre de san Juan Pablo II. Decoran las paredes de la cripta pinturas de las visitas del Papa polaco a santuarios marianos, y hay en ella diversas capillas laterales.

El santuario forma parte del complejo de edificios del Centro Juan Pablo II ‚No tengáis miedo’, cuya finalidad es estudiar y promover las enseñanzas, vida e iniciativas sociales del Papa Wojtyła, reconocido como la figura más importante de esa nación. 

Templo de la Providencia

El nuevo templo parroquial de la Providencia Divina, en Varsovia, es majestuoso, moderno, bien armonizado con el entorno, aunque también discutido y no del gusto de todos. 

Su historia que se remonta a 1.791, cuando el parlamento de la República afirmó en un decreto el deseo de todos los estamentos de construir una iglesia dedicada a la Suprema Providencia, como perpetuo recuerdo de acción de gracias. Sin embargo, muy poco después Polonia era invadida por el ejército ruso y repartida entre Rusia, Prusia y el imperio austro-húngaro, y la iglesia no llegó a construirse. En 1.999 el parlamento hizo suya la promesa antigua y decidió erigir el templo. Las obras empezaron en 2.003, y la consagración tuvo lugar en 2016. Está integrado en el Centro de la Providencia que, además del templo y una cripta, comprende un panteón con tumbas de personalidades de la vida política, cultural y religiosa de Polonia, así como un museo de san Juan Pablo II y del siervo de Dios cardenal Stefan Wyszyński cuya apertura se prevé para 2018. 

La planta es de cruz griega, con cuatro puertas que simbolizan los cuatro caminos por los cuales los polacos han conseguido la libertad: Oración, Sufrimiento, Defensa y Cultura. Aquí se quiere, precisamente, agradecer a Dios la reconquista de la libertad y pedir por la Patria. La cúpula es abierta y su cuadrado de luz cae justamente encima del altar. En la nave central hay lugar para 1.500 personas sentadas, y otras tantas de pie en las naves laterales. El retablo es una gran pared vacía, como una gran pantalla que permite toda clase de proyecciones; de este modo, el lugar ofrece un gran recinto para conciertos de música sacra y espectáculos culturales, religiosos o patrióticos. 

San Juan Pablo II es una figura central en la historia de la Iglesia de finales del siglo XX y principios del XXI. Un aspecto principal de su humanidad son sus raíces polacas, de las que se sentía orgulloso y que siempre defendió y promovió (templo de la Providencia). Destacó también por su amor a la Virgen (santuario de Licheń). Fue el Papa de la familia, pero sobre todo el Papa de la Divina Misericordia (Łagiewniki). Y fue, por último, el Papa evangelizador, que proclamaba en todas partes a Cristo: “¡No tengáis miedo!” (Centro Juan Pablo II), fue el grito de su Misa de inauguración el 22 de octubre de 1978. Hoy se sigue escuchando: ¡no tengáis miedo a ser santos!

El autor

Ignacy Soler

Cracovia

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