Cultura

Compasión y admiración. Nuevas formas compositivas de la misericordia

Las obras de misericordia eran muy apreciadas en la pintura flamenca y holandesa de los siglos XVI y XVII. A primera vista los cuadros de los pintores Brueghel y del grabador Philipp Galle son escenas de género. Pero una mirada más atenta revela que no son una simple representación de la vida diaria para divertir los espectadores, sino que implican también aspectos didácticos. Esta intención moralizante se manifiesta por medio de ejemplos cercanos al público.

Ralf van Bühren·13 de abril de 2016·Tiempo de lectura: 4 minutos

El tema de las “obras de misericordia” se representó del siglo XII al XVI en forma de un ciclo de medallones o cuadros rectangulares en miniatura. En cambio, los artistas del renacimiento tardío reunieron las obras de misericordia en un único cuadro. Entre 1550 y 1560 desarrollaron este nuevo tipo de composición los artistas del arte impreso en los Países Bajos.

El interés en la representación simultánea aparece también en el dibujo Caritas y las siete obras de misericordia de Pieter Bruegel el Viejo (hacia 1525-1569). En la parte inferior izquierda la hoja está firmada y fechada: “BRVEGEL 1559” (Rotterdam, Museo Boymans-van Beuningen).

Pieter Bruegel representó el tema en una escena de intensa actividad y llena de figuras, en la plaza de un pueblo. La escena es muy vivaz, y transmite la impresión de que toda la localidad está ejercitando la misericordia al mismo tiempo. Y sin embargo, cada una de las obras de misericordia está espacialmente agrupada. La mayor parte de las acciones se sitúa en el amplio espacio del primer plano. Algunas obras suceden al fondo, delante de casas o en edificios (de izquierda a derecha, vestir al desnudo, dar de comer al hambriento, visitar a los enfermos, dar posada al peregrino, dar de beber al sediento, redimir al cautivo y enterrar a los muertos).

Interpretación en perspectiva cristiana

En un primer momento, la historia narrada por la imagen produce la impresión de una simple actividad social. Parece faltar el significado sobrenatural, ya que, a diferencia de lo que se hacía en la Edad Media, Bruegel representó el tema sin el Juicio Final. Aún así, en el centro de la acción hay una figura femenina. Está señalada con la inscripción “CAYRITAS”, y sugiere una interpretación en perspectiva cristiana. Como personificación tradicional de la caridad cristiana, que es una virtud teologal, esta figura retórica representa el tema fundamental de todas las obras: son actos exteriores de la caridad o benevolencia cristiana. La Caritas sostiene en la mano un corazón ardiente, pues los misericordiosos sienten en el corazón la necesidad material de sus prójimos. Como metáfora del amor solícito de la Caritas se acercan a ella dos niños. Sobre su cabeza, el pelícano se abre el pecho, un símbolo tomado de las historias alégoricas del “Physiologus” del amor misericordioso de Cristo, que entrega su Cuerpo por los hombres en la cruz y en la Eucaristía.

La representación simultánea de todas las obras en una plaza de pueblo, como hace Bruegel, era una nueva forma compositiva sin precedentes. En su dibujo Obras de Misericordia (1571, Copenhague) Maerten van Heemskerck desarrolló la innovadora composición de Bruegel con una calle compuesta en diagonal y dirigida hacia la profundidad del espacio pictórico. Los pintores flamencos y holandeses del siglo XVII apreciaban mucho esta composición simultánea en una plaza o calle. Coleccionistas burgueses e instituciones públicas de caridad encargaron numerosas pinturas según este modelo a artistas de Amberes (Frans I Francken, Frans II Francken y Hieronymus III Francken) y Utrecht (Joost Cornelisz. Droochsloot). Algunos cuadros se crearon también para el mercado artístico libre. 

Motivación retórica del público

La amplia recepción del dibujo de Pieter Bruegel el Viejo (1559) hizo posible el grabado publicado ese mismo año en la editorial Aux quatres vents de Amberes, a cargo de Hieronymus Cock. El artista era Philipp Galle (1537–1612), que durante los años cincuenta trabajaba para Cock como grabador. Philipp Galle elaboró en 1558-1560 en una serie sobre las siete virtudes y vicios (según modelo de Bruegel), de la que su grabado era la tercera hoja. 

Pieter Brueghel el Joven (1564–1638), hijo de Pieter Bruegel el Viejo, es conocido en especial por sus copias de cuadros de su padre. En Amberes pintó el tema en varias ocasiones. No obstante, en las Obras de Misericordia, de los años en torno a 1616 (Ulm, Museo de la Cultura del Pan), Pieter Brueghel renunció a la personificación de la Caritas, y lo mismo hizo en otras pinturas (Amberes, Koninklijk Museum voor Schone Kunsten; Bruselas, colección privada). Al mismo tiempo, redujo la desnudez de las figuras que aparecen en primer término y acentuó la diversidad individual de los rostros y el aspecto harapiento de los vestidos. Esta retóricavisual tenía por función conducir al observador a sentir compasión con los pobres. 

Como principio estilístico retórico el cuadro del joven Pieter muestra una narración expresiva, de manera similar al dibujo (1559) de su padre. De todos modos, este dibujo lleva una titulación moralizante en el borde inferior, que falta en el cuadro: “Speres tibi accidere qvod alteri accidit, ita demvm excitaberis ad opem ferendam. Si svmpseris eivs animvm qvi opem tvnc in malis constitvtvs implorat”. El texto, por tanto, habla directamente al observador, que ha de percibir la miseria de los pobres potencialmente como su propio destino (“Espera que te suceda lo mismo que les ocurre a otros, pues así te sentirás animado a ofrecer tu ayuda, al situarte a menudo en la situación de quien implora ayuda, que vive en la miseria, y compartir sus dificultades“). 

Para que esa compasión pueda suscitarse, Pieter Bruegel el Viejo hubo de representar en el propio cuadro los afectos que quería despertar en el observador. Lo consiguió. Como bienhechores misericordiosos aparecen representantes del campesinado y de la burguesía urbana, en medio de mendigos y lisiados, que adoptan una actitud drástica; obsérvese el pueblo que grita y muerde el pan junto al canasto, los sedientos sorben con ansia, la oprimente miseria de la enfermería. Imagen y texto quieren generar en el observador compasión hacia los miserables y admiración hacia los bienhechores. El arte de inspiración cristiana recuerda, en fin, que la virtud sólo encuentra su plenitud en las buenas acciones.

El autor

Ralf van Bühren

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