Cultura

San Wenceslao, príncipe mártir

El 28 de septiembre se celebra san Wenceslao, príncipe de Bohemia y mártir que vivió en el siglo X y es actualmente patrón de la República Checa.

Loreto Rios·28 de septiembre de 2023·Tiempo de lectura: 3 minutos

Estatua de san Wenceslao en Praga ©Šarūnas Burdulis

San Wenceslao (nacido alrededor del 907 y fallecido en 929), mártir, cuya festividad se celebra el 28 de septiembre, fue príncipe de Bohemia.

Su madre, la princesa Drahomira, era pagana, por lo que la abuela de Wenceslao, santa Ludmila, solicitó encargarse del niño para poder educarle en el catolicismo.

Sus enseñanzas parecían dar fruto y el niño progresaba en sus estudios en el colegio de Budecz, pero, cuando tenía solo trece años, su padre falleció, y, aunque Wenceslao heredó el trono, su madre se convirtió en regente. Por tanto, santa Ludmila tuvo que devolver el niño a su madre y, posteriormente, murió asesinada por orden de esta.

Drahomira no se detuvo en este asesinato, sino que inició una gran persecución contra los cristianos, prohibiendo el culto público, destruyendo iglesias y asesinando a numerosos católicos.

Cuando Wenceslao cumplió la mayoría de edad y accedió al trono, restauró la paz e hizo volver a los sacerdotes exiliados. Su reinado estuvo marcado por la generosidad y el servicio a Dios. Entre otras cosas, no se ejecutó ninguna pena de muerte en su época y, además, compraba a esclavos paganos para bautizarlos y concederles a continuación la libertad.

Sin embargo, a pesar de haber traído de nuevo el orden y la paz al reino, su hermano menor, Boleslao, apoyado por otros nobles, asesinó a Wenceslao en la puerta de una iglesia el 28 de septiembre de 929.

Por los milagros que se realizaban en su tumba, Boleslao, al parecer arrepentido, trasladó el cuerpo de su hermano a la iglesia de San Vito en Praga, que se convirtió en un lugar de peregrinación. Es patrón de la República Checa.

Benedicto XVI sobre Wenceslao

Durante su viaje apostólico en septiembre de 2009 a la República Checa, el Papa Benedicto XVI se refirió a san Wenceslao durante la homilía de la Misa de la festividad del santo: “Nos reúne esta mañana en torno al altar el recuerdo glorioso del mártir san Wenceslao, cuya reliquia he podido venerar antes de la Santa Misa en la basílica a él dedicada (…). Este gran santo, a quien os complace llamar ‘eterno’ príncipe de los checos, nos invita a seguir siempre y fielmente a Cristo, nos invita a ser santos. Él mismo es modelo de santidad para todos, especialmente para cuantos guían el destino de las comunidades y de los pueblos”.

Benedicto XVI también comentó que san Wenceslao “tuvo el valor de anteponer el reino de los cielos a la fascinación del poder terreno. (…) Como dócil discípulo del Señor, el joven soberano Wenceslao se mantuvo fiel a las enseñanzas evangélicas que le había impartido su santa abuela, la mártir Ludmila. Siguiéndolas, antes aún de comprometerse en la edificación de una convivencia pacífica dentro de la patria y con los países limítrofes, se esforzó por propagar la fe cristiana, llamando a sacerdotes y construyendo iglesias.

En la primera ‘narración’ paleoeslava se lee que ‘socorría a los ministros de Dios y embelleció también muchas iglesias’ y que ‘beneficiaba a los pobres, vestía a los desnudos, daba de comer a los hambrientos, acogía a los peregrinos, precisamente como quiere el Evangelio. No toleraba que se cometiera injusticia a las viudas, amaba a todos los hombres, fueran pobres o ricos’. Aprendió del Señor a ser ‘misericordioso y piadoso’ y animado por espíritu evangélico llegó a perdonar incluso a su hermano, que había atentado contra su vida.

Por lo tanto, con razón lo invocáis como ‘heredero’ de vuestra nación y, en un canto que os es bien conocido, le pedís que no permita que perezca. Wenceslao murió mártir por Cristo. Es interesante observar que su hermano Boleslao, al matarlo, consiguió apoderarse del trono de Praga, pero la corona que a continuación se imponían en la cabeza sus sucesores no llevaba su nombre. Lleva, en cambio, el nombre de Wenceslao (…). Este hecho se considera como una maravillosa intervención de Dios, que jamás abandona a sus fieles (…), y la sangre del mártir no llamó al odio y la venganza, sino al perdón y la paz”.

El canto al que se refería el Papa es el Svatý Václave (“San Wenceslao”), un antiquísimo poema checo, el primer texto que se conserva en que se usa este idioma con fines poéticos. Se documenta desde el siglo XIII, aunque seguramente es anterior. También hay villancicos que hablan sobre el santo, como Good King Wenceslaus, que narra la generosidad del rey con los pobres y su fe.

El Papa Francisco recuerda al santo

El Santo Padre Francisco también se refirió a san Wenceslao recientemente, en la audiencia general del miércoles 27 de septiembre de 2023, debido a los numerosos peregrinos checos que estaban presentes ese día: “Saludo cordialmente a los peregrinos de la República Checa, llegados a Roma con ocasión de la fiesta de san Wenceslao; en particular saludo al coro de niños Ondášek. El ejemplo del principal patrono de la nación checa, que fue un gran testigo de la fe, os ayude a valorar vuestra herencia espiritual y a transmitirla a vuestros hijos. Os bendigo a vosotros y a vuestras familias. ¡Alabado sea Jesucristo!”.

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