Vaticano

Los viajes del Papa en 2023, en los 10 años de pontificado

El 13 de marzo de 2023, el Papa Francisco cumplirá 10 años de pontificado al frente de la Iglesia católica. El primer Papa americano de la historia cumplió 86 años en diciembre y ya piensa en su legado, pero no frena su actividad, a pesar de su rodilla; trabaja en el Sínodo de la Sinodalidad y en el Jubileo de 2025, y planifica algunos viajes, donde lanzar si cabe con mayor fuerza sus mensajes.

Francisco Otamendi·29 de diciembre de 2022·Tiempo de lectura: 5 minutos
El Papa en Panamá

El Papa subiendo al avión en Panamá tras la JMJ (CNS Photo / Henry Romero, Reuters)

El Papa lleva tiempo con las catequesis sobre el discernimiento. En la audiencia del miércoles día 21 de diciembre de 2022 el Santo Padre decía que discernir es muy complicado, pero “en realidad es la vida la que es complicada y, si no aprendemos a leerla, corremos el riesgo de malgastarla, llevándola adelante con trucos que terminan por desalentarnos”.

Su reflexión era global, pero bien podría aplicarse a sus viajes apostólicos, porque añadía que siempre estamos discerniendo, incluso en las cosas pequeñas del día, porque “la vida nos pone siempre frente a elecciones, y si no las realizamos de forma consciente, al final es la vida la que elige por nosotros, llevándonos donde no quisiéramos”.

En efecto, para el año 2023, y quizá teniendo en cuenta su edad y los problemas de movilidad en la rodilla, la Santa Sede sólo ha confirmado una visita apostólica, entre el 31 de enero y el 5 de febrero, a la República Democrática del Congo y a Sudán del Sur.

Aunque si no hay ‘stop’ médico, es bastante probable que se desplace también al Encuentro de obispos del Mediterráneo en Marsella (Francia), en febrero o marzo, al que suelen acudir también autoridades civiles. Y muy posiblemente, también le veremos en la Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa, del 1 al 6 de agosto. Pero vamos por partes.

Quinto viaje a África

La visita a tierras congoleñas es largamente esperada, porque estaba previsto para julio de 2022, y fue aplazada oficialmente por consejo de los médicos. Quizá influyera también la situación en el este del país congoleño, donde “decenas de milicias, con la complicidad de países vecinos y de políticos ansiosos de riqueza, se enfrentan ante la presencia de los cascos azules [ONU] en suelo congoleño desde que los conflictos empezaron”, explica Alberto García Marcos desde Kinshasa. También por este motivo, el lema de la visita papal a la República Democrática del Congo es “Todos reconciliados en Cristo”.

En esta quinta visita del Papa al continente africano  ̶las anteriores fueron a Kenia, República Centroafricana y Uganda (2015), Egipto (2017), Marruecos (2019), y Mozambique, Madagascar y República de Mauricio (2019) ̶ , Francisco viajará también a Sudán del Sur, junto a Justin Welby, arzobispo de Canterbury y líder de la Iglesia anglicana, y Jim Wallance, moderador de la Asamblea general de la Iglesia de Escocia. “Signo de unidad y de ejemplo al pueblo para dejar de lado las divisiones. El lema del viaje lo dice todo: ‘Ruego que todos sean uno’(Jn 17). Será un viaje de paz y al mismo tiempo de carácter ecuménico”, señala García Marcos.

“El Mediterráneo, un frío cementerio”

El Papa quiere ir a Marsella al Encuentro de obispos del Mediterráneo, porque se trata de uno de uno de los temas centrales de su pontificado: transformar la cultura del descarte, en este caso de los migrantes y refugiados, en cultura de la acogida, de la inclusión, del cuidado. El año pasado, el ‘meeting’ fue en Florencia, y el Papa visitó la capital de la Toscana en febrero.

Todavía hoy resuenan en los medios las palabras del Santo Padre en Atenas y en al campo de refugiados de Mitilene, en Lesbos (Grecia), a finales de 2021. Ante el Partenón y las autoridades griegas, manifestó: “La mirada, además de dirigirse hacia lo alto, se impulsa también hacia el otro. Nos lo recuerda el mar, al que Atenas se asoma y que orienta la vocación de esta tierra, situada en el corazón del Mediterráneo para ser puente entre las personas”. 

En Lesbos, cinco años después de su primera visita, añadió: “El Mediterráneo, que durante milenios ha unido a pueblos distintos y tierras distantes, se está convirtiendo en un frío cementerio sin lápidas. Este gran espacio de agua, cuna de muchas civilizaciones, parece ahora un espejo de muerte. No dejemos que el ‘mare nostrum’ se transforme en un desolador ‘mare mortuum’”.

La JMJ de Lisboa

El 27 de enero de 2019, en la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Panamá, el cardenal Kevin Farrell, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida de la Santa Sede, anunció que Lisboa sería la próxima ciudad en acoger el evento. Inicialmente prevista para el verano de 2022, la JMJ de Lisboa se aplazó un año debido a la pandemia.

El Papa Francisco ha asistido a las Jornadas Mundiales de la Juventud de Río de Janeiro (2013), Cracovia (2016) y Panamá (2019). El Vaticano no ha confirmado de momento la presencia del Romano Pontífice en Lisboa. Sin embargo, sería previsible que lo hiciera en los próximos meses. Es tradición la asistencia del Papa a las jornadas finales de estos encuentros multitudinarios con jóvenes, como sucedió con san Juan Pablo II tantas veces, y con Benedicto XVI en 2011 en Madrid, por ejemplo.

Pendientes: Papúa Nueva Guinea….

La visita del Papa Francisco a Papúa Nueva Guinea (Oceanía), y quizá a algún país a medio camino entre el sudeste asiático y Australia, como Indonesia, se aplazó en 2020 debido también a la pandemia, y no existen especiales novedades que confirmen este viaje del Papa, al menos próximamente, pero cualquier cosa puede pasar. Indonesia es un país insular, con más de doscientos millones de habitantes, y un 80 por ciento musulmanes, aunque también hay cristianos, en torno al 8 por ciento.

El destino originario del viaje en 2020 era Papúa Nueva Guinea, independizado en 1975 tras décadas de administración australiana y situado al norte de Australia, que ocupa la mitad oriental de la isla de Nueva Guinea. En Papúa Nueva Guinea existen numerosos grupos étnicos y población rural, y se hablan más de 800 idiomas nativos. Tras el Sínodo de la Amazonía de 2019, y el viaje apostólico a Canadá en 2022, el Papa podría viajar a Papúa Nueva Guinea, si los médicos lo permiten.

¿Australia?

Una visita a Oceanía tendría que prever, quizá, una escala en Australia, pero se desconoce este punto. San Juan Pablo II viajó en dos ocasiones a Australia, y el Papa emérito Benedicto XVI presidió en Sidney, en 2008, una Jornada Mundial de la Juventud, anterior a la celebrada en Madrid (2011).

Por otra parte, el pasado 1 de noviembre entró en vigor una ley en Australia Occidental, denominada’ Community and Family Services Amendment Bill 2021’, por la que se obliga a los sacerdotes a denunciar abusos sexuales a menores, incluso si se manifiestan bajo el sigilo sacramental de la confesión.

El arzobispo de Perth, capital de este Estado, Monseñor Timothy Costelloe SDB, que ha reconocido la “horrible historia” de los abusos sexuales a menores, ha argumentado su oposición a la reciente ley. Subraya, entre otras cosas, que “los pecados no se confiesan al sacerdote sino a Dios”, y que el sacerdote “no tiene derecho ni autoridad para revelar nada de lo que ocurre en este encuentro íntimo con Dios”.

Especulaciones en torno a Ucrania

En el vuelo de regreso a Roma desde Kazajstán, tras su participación en el VII Congreso de Líderes de Religiones y su visita al país kazajo, en septiembre, el Papa señaló, al responder a preguntas sobre la invasión rusa de Ucrania, que “es difícil hablar con quien ha comenzado una guerra, pero hay que hacerlo”.

La cuestión es dónde y cómo. Se especuló entonces con una visita a Ucrania del Romano Pontífice, pero de momento los que han viajado para llevar aliento, mantas y medicinas, son los cardenales Konrad Krajewski y Michael Czerny, prefectos de los dicasterios para los Servicios de la Caridad y del Desarrollo Humano Integral, respectivamente.

La diplomacia vaticana sigue trabajando en los intentos de mediación, mientras el Papa realiza llamamientos apremiantes para que callen las armas y retorne la paz. La guerra en Ucrania, “junto con los demás conflictos en todo el planeta, representa una derrota para la humanidad en su conjunto y no sólo para las partes directamente implicadas”, ha manifestado el Santo Padre en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del 1 de enero, que se refiere a” recomenzar desde el Covid, para trazar juntos caminos de paz”, porque “nadie puede salvarse solo”.

Su dolor por la guerra, por todas las guerras, le lleva a buscar y promover la fraternidad humana, como hizo en Irak, en Kazajstán o en Baréin, en la estela de Abu Dabi. Por ahí habrá que explorar, posiblemente, futuros viajes del Papa.

El autorFrancisco Otamendi

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