Vaticano

El Papa Francisco ordenará a nueve nuevos sacerdotes

El Papa Francisco ordena a nueve sacerdotes de la diócesis de Roma en la basílica de san Pedro el 25 de abril, después de que el año pasado no fuera posible.

David Fernández Alonso·19 de abril de 2021·Tiempo de lectura: 4 minutos
Ordenación papa francisco
Foto: ©2021 Catholic News Service / U.S. Conference of Catholic Bishops.

El domingo 25 de abril, a las 9 de la mañana, será la celebración de ordenación sacerdotal en la Basílica de San Pedro. Los diáconos ordenandos se han formado en los institutos de la propia diócesis de Roma: seis estudiaron en el Pontificio Seminario Mayor Romano, dos en el Colegio diocesano Redemptoris Mater y uno en el Seminario de Nuestra Señora del Divino Amor.

El obispo de Roma

El Papa Francisco, como obispo de Roma, vuelve a ordenar sacerdotes para su diócesis. El año pasado las ordenaciones presbiterales fueron aplazadas y celebradas por el cardenal vicario Angelo de Donatis en San Juan de Letrán a causa de la pandemia; pero el domingo 25 de abril, a las 9 horas, el Santo Padre volverá a presidir el rito en la basílica de San Pedro y en el domingo del Buen Pastor.

Son nueve los jóvenes que serán consagrados -en este momento están en un retiro espiritual de preparación en un monasterio- y que se formaron en los distintos seminarios diocesanos. Como ya hemos adelantado, seis de ellos estudiaron en el Pontificio Seminario Mayor Romano: son Georg Marius Bogdan, Salvadore Marco Montone, Manuel Secci, Diego Armando Barrera Parra, Salvatore Lucchesi y Giorgio di Iuri. Dos se formaron en el Colegio diocesano Redemptoris Mater -Riccardo Cendamo y Samuel Piermarini- y uno en el Seminario de Nuestra Señora del Divino Amor, Mateus Henrique Ataide da Cruz.

La celebración será transmitida en directo por Vatican Media, Telepace, Tv2000 y en la página de Facebook de la diócesis de Roma.

El ejemplo de don Bosco

Georg Marius Bogdan, originario de Rumania, asistió primero al Seminario Menor Pontificio y luego al Mayor. “Mi deseo de ser sacerdote -cuenta- nació de niño, ya que tenía nueve años y estaba leyendo un libro titulado ‘Vida de San Juan Bosco’. Soñaba con ser como él”.

El ejemplo de Don Bosco también fue importante para Salvadore Marco Montone, un calabrés de treinta y dos años que se trasladó a la Ciudad Eterna para realizar sus estudios universitarios. “Nací el Viernes Santo de 1989 -cuenta- y el día de mi bautismo, unos meses después, se habían acabado las túnicas blancas para los niños, así que el cura me cubrió con una estola. No tengo recuerdos, por supuesto, pero mis padres siempre me hablan de eso….”.

Salvatore pasó su infancia en el oratorio salesiano de Spezzano Albanese, y cuando llegó a Roma encontró alojamiento en la residencia universitaria salesiana de la parroquia de San Giovanni Bosco. “Aquí, una noche”, recuerda, “durante la adoración eucarística en la iglesia, la llamada del Señor se hizo evidente”. Para el futuro sacerdote fueron especialmente importantes las experiencias de servicio con la Cáritas diocesana, durante los años pasados en el instituto de formación de la plaza San Giovanni: “Experimenté realmente esa “iglesia hospitalaria de campaña” de la que nos habla el Papa Francisco -reflexiona- y de alguna manera fui las manos de la Iglesia de Roma que se acercan a los más pobres. Nunca lo he vivido como un sacrificio, sino como una parte integral de mi ser sacerdote”.

Deseo de ayudar y servir

Palabras similares a las de Diego Armando Barrera Parra, colombiano de veintisiete años: “Una vez que terminé el bachillerato, en Colombia -dice- hice trabajos voluntarios en la cárcel de menores y en una fundación para drogadictos. Allí nació mi deseo de poder ayudar y servir a los demás para siempre”. El más joven de los nueve diáconos es Manuel Secci, romano de 26 años, que creció en Torre Ángela, en la parroquia de los Santos Simón y Judas Tadeo, “donde el sentido de la comunidad y las bellas experiencias -dice- alimentaron mi vocación”.

Salvatore Lucchesi, siciliano de 43 años, también estudió en el Seminario Mayor. La suya es una vocación madura: “Doy gracias a Dios con mi vida por toda la misericordia que me ha mostrado. Giorgio di Iuri, de 29 años, llegó a Roma desde Brindisi para estudiar medicina y dice: “El deseo de una vocación nació en mí cuando tenía unos 15 años, pero lo había dejado de lado durante un tiempo. Luego se reavivó en los primeros años que viví aquí en Roma como estudiante fuera de casa, gracias a la acogida que recibí en la parroquia de Santa Galla”. En la oración, continúa, “tuve la experiencia directa de que el Señor estaba allí y no me pedía nada. Esta es la gracia, el amor gratuito del Señor”.

Mateus Enrique, 29 años, nació en Brasil, en Afogados da Ingazeiras, y se trasladó a Roma hace siete años, para asistir al Seminario de Nuestra Señora del Divino Amor. “Cuando tenía 15 años empecé a trabajar para un señor mayor, le ayudaba con el ordenador -cuenta-. En el contrato de trabajo estaba claramente escrito que todos los días tenía que rezar con él y rezar el Rosario. Lo que al principio veía como una imposición se convirtió en una necesidad para mí.

Con ser director de cine

Riccardo, del Redemptoris Mater, de cuarenta años, soñaba en cambio con ser director de cine, y durante algunos años incluso lo hizo. Pero entonces se dio cuenta de que ese no era su camino. “Si miro ahora hacia atrás me doy cuenta de que la llamada a la vocación sacerdotal siempre había estado ahí, ese amor tenía que madurar”.

Samuel Piermarini, de 28 años y gran apasionado del fútbol, es el menor de cuatro hermanos. “Estaba jugando a un gran nivel, la Roma me llamó para una prueba”, recuerda con una sonrisa. Al final del entrenamiento, Stramaccioni me llamó y me dijo: “Así que Piermarini, ¡puedes firmar con nosotros! Pero le contesté que no tenía ganas. Luego, la entrada a la Redemptoris Mater y, el domingo, la ordenación presbiteral: “¡No puedo esperar!”.

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