España

Treinta nuevos hijos para la Iglesia de Getafe

Treinta personas recibieron los Sacramentos de Iniciación Cristiana en la diócesis de Getafe.

Paloma Fernández·6 de abril de 2021·Tiempo de lectura: 5 minutos
bautizo niña Getafe
Momento del bautizo de una de los catecúmenos

En la noche del Sábado Santo, treinta “elegidos” de la Diócesis de Getafe recibieron los Sacramentos de Iniciación Cristiana en la Vigilia Pascual. Por razones de aforo, las celebraciones tuvieron lugar en la catedral Santa María Magdalena, presidida por el obispo de Getafe, D. Ginés García Beltrán, y en la basílica del Sagrado Corazón, en el Cerro de los Ángeles, por el obispo auxiliar D. José Rico Pavés.  

Llegados desde diferentes países -España (más de la mitad), Perú, Colombia, Honduras, Cuba, Guinea Ecuatorial, Angola o Gana- y de diferentes edades –5 años la más pequeña y 54 el mayor- el Señor ha renovado sus historias y les ha otorgado la Gracia de la vida eterna, acogiéndoles como Hijos.

Renacer a una vida nueva

“En mi juventud hice muchas cosas de las que me arrepiento profundamente pero el Señor me ha permitido renacer a una vida nueva, ha sido un regalo maravilloso”: así cuenta, entre lágrimas, Leidy Camacho, lo que ha sentido al recibir los Sacramentos de la Iniciación Cristiana el pasado sábado 3 de abril, en la Vigilia Pascual que se celebró en la Basílica del Cerro.

Camacho nació en Cali, conflictivo territorio colombiano, hace 30 años. Educada en la Iglesia Adventista del Séptimo Día, esta neófita vivió una convulsa adolescencia que la llevó a dejar su casa a los 15 años y a un embarazo no deseado a los 20. 

“Dejé mi casa, me fui a Ecuador con mi novio, luego nos separamos y viajé por medio mundo, hasta que en el año 2017 aterricé en España y llegué a Arroyomolinos”. recuerda con cierto dolor. “Quería que mi hija hiciera la Comunión y la apunté en la Parroquia Santa Ángela de la Cruz, en Arroyomolinos, y fue allí, en ese lugar de la Diócesis de Getafe, donde el Señor se encontró conmigo, a través de una religiosa”. 

A partir de ese momento, la vida de Leidy Camacho cambió por completo, conoció a sus catequistas, y comenzó el proceso de formación en la fe que culminó con su Bautismo junto al Sagrado Corazón. Leidy relata que “en la Vigilia Pascual se unieron en su mente y en su corazón muchos recuerdos y muchos sentimientos; era como si alguien a quien quieres muchísimo y has esperado durante largo tiempo, llegara hasta ti y te abrazara fuertemente contra su pecho, así me sentí”.

foto grupo bautizados cerro

“La Iglesia es mi familia”

Algo parecido sintió Felicia Fátima en su Bautismo en el Cerro de los Ángeles: “Como si me limpiarán el alma. Sentí algo que nunca antes había experimentado”.

Llegada desde Ángola hace tres años y medio, esta neófita que perdió a sus padres en la infancia y recuerda su vida pasada con mucho sufrimiento se encontró con Cristo a través de las Oblatas de Ciempozuelos y de los sacerdotes de la Parroquia Santa María Magdalena que la ayudaron desde el principio: “Ellos me propusieron un camino de formación cuando apunté a mi hija a las catequesis de Primera Comunión”.

“Ahora tengo esperanza. Aunque estoy sola con mis tres hijas y no tengo trabajo sé que Dios está conmigo, y la Iglesia es mi familia y me ayuda”, subraya contenta.

Desde Cuba llegó hace diez años a la Diócesis de Getafe Mailín Serrano, que vivió en primera persona el deterioro progresivo de su país bajo la dictadura de Fidel Castro, experimentando, en medio de su vida, cómo Dios la llamaba para algo diferente. 

“Cuando tenía veinte y pocos años, caminaba por una avenida de La Habana y algo dirigió mis pasos hacía un templo: el templo de Santa Rita de Casia.  Ese fue el día y el lugar en que sentí, a través de Santa Rita, la presencia de Dios”.

Su camino de crecimiento en la fe y el conocimiento del Señor fue paralelo a su integración social en España: “Hace casi diez años dejé mi país, mi casa, mi madre, mi familia, mis amigos. Uno se siente sin tierra bajo los pies. Pero allí estaba Dios dándome casa, comida, cariño, dignidad, fuerza y esperanza”. 

Un intenso proceso de formación

Después de un intenso proceso de formación y acompañada de padrinos y sacerdotes, dejaba atrás el hombre viejo para resucitar junto a Cristo al hombre nuevo y destaca que: “Dios ha puesto en mi vida a personas que son regalos divinos. Me trajo a Móstoles, a la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción, donde conocí al párroco Pablo de Haro que recuerda siempre mi difícil nombre y me mira a los ojos. Dios en Móstoles me ha dado un gran amigo y a su familia cristiana, que han robustecido mi fe”. Ese camino culminaba en la Vigilia Pascual en la catedral, donde acompañada del obispo de la Diócesis de Getafe, D. Ginés García Beltrán, Mailín sentía que empezaba una nueva vida junto a Cristo.  

“Por primera vez vais a llamar a Dios, Padre. Habéis comenzado una historia de amor que os transforma y os salva. Ahora sois de Cristo. Ser cristiano es ser de Cristo y ser de Cristo es una Gracia”, les dijo el prelado antes de ser bautizados.

Bautizados junto con su hija

Unas palabras que conmovieron profundamente a Amanda Moreno y a Cristian Astillero, una pareja de jóvenes novios veinteañeros unidos por el amor y por una hija, Samara, de cinco años que, junto a ellos, recibió también el Sacramento del Bautismo.

Amanda y Cristian han iniciado juntos el camino de formación en la fe que les conducirá a un próximo matrimonio por la Iglesia. Los padres de Amanda no la bautizaron porque querían que ella eligiera de mayor lo que quería en su vida, así que el Señor salió a su encuentro en la Parroquia Nuestra Señora de Butarque, en Leganés, a través de un noviazgo y una hija. 

“Aunque no estaba bautizada siempre me he sentido cerca de la Iglesia y quería casarme en esta parroquia. Pero para eso teníamos que recibir antes el Bautismo y formarnos, para emprender los tres juntos este camino”, explica emocionada Amanda. Su futuro marido, Cristian, también está feliz y agradecido: “Gracias a Dios que puso en mi camino a buenos maestros pude reconducir mi vida, ellos me han ayudado mucho a recobrar la paz. También estoy muy agradecido por mi pareja y por mi preciosa hija que han recibido conmigo el Bautismo”.

La ayuda de los amigos y de la parroquia

Aunque sus padres no lo bautizaron, Jorge Ugaz recibió formación cristiana en el colegio. En un momento de vacío cuando era ya estudiante universitario decidió entrar en una iglesia; se celebraba la Misa, y cuando la señora que estaba a su lado le dio el signo de la paz, percibió una paz verdadera, no sólo humana. Decidió seguir asistiendo todos los domingos y continuó dando pasos hacia la fe.

Sobre todo, le ha ayudado el apoyo de los amigos y la dedicación de su catequista en la parroquia de San Josemaría, en Alcorcón. En la Vigilia Pascual, le conmovió sobre todo recibir la Eucaristía, y sentir que, como hijo de Dios, ahora la Iglesia es para él una familia.

  En el camino de todos los neófitos ha tenido un papel fundamental el Catecumenado de Adultos de la Diócesis de Getafe, a cuyo frente está el sacerdote Óscar Martínez y los catequistas, sacerdotes y padrinos que les acompañan en este proceso, como representantes de toda la Iglesia. 

El autor

Paloma Fernández

Directora del Gabinete de Prensa de la diócesis de Getafe.

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