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Roma frena la propuesta de un Consejo sinodal alemán

Una carta del cardenal secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, junto a los cardenales Ladaria y Ouellet y respaldada por el Papa Francisco afirma que “nadie tiene derecho a constituir un Consejo Sinodal ni a nivel nacional ni diocesano o parroquial”.

José M. García Pelegrín·24 de enero de 2023·Tiempo de lectura: 3 minutos
camino sinodal alemán

Una nueva carta del Secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin, firmada asimismo por los cardenales Luis Ladaria, prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe, y Marc Ouellet, prefecto del Dicasterio para los Obispos, fechada el 16 de enero y enviada con la aprobación expresa del Papa Francisco, afirma que “nadie tiene derecho a constituir un Consejo Sinodal ni a nivel nacional ni diocesano o parroquial”. 

Los cardenales enviaron este escrito en respuesta a la consulta que les habían enviado cinco obispos diocesanos alemanes –el cardenal Rainer Maria Woelki, arzobispo de Colonia, así como los obispos Gregor Maria Hanke OSB (Eichstätt), Bertram Meier (Augsburgo), Rudolf Voderholzer (Ratisbona) y Stefan Oster SDB (Passau)– tras la visita ad limina de los obispos alemanes

Concretamente preguntaban si los obispos alemanes estaban obligados a participar en la “Comisión sinodal” preparatoria del Consejo Sinodal permanente, con el que se pretende perpetuar el Camino Sinodal.

Con ocasión de la cuarta Asamblea de este, en septiembre de 2022, se llegó a una fórmula de compromiso –“hoy no tomamos ninguna decisión definitiva”– para sortear la nota de la Santa Sede del pasado mes de julio, que recordaba que el camino sinodal “no está facultado para obligar a los obispos y a los fieles a adoptar nuevas formas de gobierno”.

Sin embargo, en la asamblea del Comité Central de los católicos alemanes ZdK celebrada en diciembre de 2022, su vicepresidente Thomas Söding dejó claro que para ellos, la Comisión sinodal solo era una fase preparatoria: “estamos creando ahora el Consejo Sinodal a nivel federal, con su preludio, la Comisión sinodal”.

Tampoco dejaba ninguna duda de la función de dicho Consejo, enfrentándose así a la citada nota de la Santa Sede: en dicho organismo “se decidirán cuestiones importantes para el futuro de la Iglesia”.

Ya no se trata de un organismo consultivo, sino de “una acción conjunta” del ZdK y la Conferencia Episcopal Alemana. Y concluía su intervención: “Solo espero que la Conferencia Episcopal comprenda la seriedad con la que el ZdK quiere reformar la Iglesia”.

Al contestar que ningún obispo puede ser obligado a participar en la “Comisión sinodal”, los cardenales exponen por qué un Consejo de esas características no puede llevarse a la práctica: “El «Consejo sinodal» constituiría una nueva estructura de gobierno de la Iglesia en Alemania, que —según el texto de acción publicado en la página web «Fortalecer la sinodalidad a largo plazo: un Consejo Sinodal para la Iglesia católica en Alemania»– parece situarse por encima de la autoridad de la Conferencia Episcopal Alemana y, de hecho, sustituirla”. 

La principal preocupación doctrinal se refiere a la misión de obispo, “tal y como se recoge en el nº 21 de la Constitución dogmática Lumen Gentium”.

En un comunicado de prensa, el Presidente de la Conferencia Episcopal Alemana DBK afirma que el Consejo Sinodal previsto no tiene más competencias que la Asamblea del Camino Sinodal y que se encontraría dentro del Derecho Canónico. Añadía que la gran mayoría del Consejo Permanente –los obispos diocesanos de la DBK– ha reafirmado la voluntad de aplicar la resolución de la Asamblea Sinodal sobre el Comité Sinodal.

También la Presidenta del Comité Central de los católicos alemanes ZdK, Irme Stetter-Karp, se ha pronunciado al respecto: considera “absolutamente correcto” que Mons Bätzing se niegue a aceptar la acusación de Roma.

Thomas Söding, vicepresidente del ZdK, añadió: “el Consejo Sinodal llegará. Y espero de verdad que consiga ganar para ello a todos los obispos alemanes”.

Sin embargo, a pesar de esta reacción desafiante, no parece que el Consejo Sinodal tenga mucho recorrido ya, pues el documento del 16 de enero no es la directiva de una autoridad vaticana que pueda ser impugnada. 

El veto que allí expresan los tres cardenales al Consejo Sinodal cuenta con la plena autoridad del Papa, según la fórmula literal que emplean: “el Santo Padre ha aprobado esta carta in forma specifica y ha ordenado que se trasmita”.

A esta conclusión llega por ejemplo Norbert Lüdecke, catedrático de Derecho Canónico en la Facultad de Teología Católica de la Universidad de Bonn, en una entrevista con la agencia católica de noticias KNA: “En mi opinión este escrito supone el final del Consejo Sinodal previsto”.

Si ahora el Presidente de la DBK, Mons. Bätzing, afirma que este estaría dentro del marco del Derecho canónico, Lüdecke se pregunta: “¿Por qué han hablado hasta ahora de que tendría capacidad de decisión y fuerza vinculante? Aquí es precisamente donde entra la carta de la Secretaría de Estado, que no acepta que ningún organismo tenga poder de decisión sobre los obispos”. 

Que el Papa la haya aprobado in forma specifica quiere decir que “ya no es un acto oficial de la Curia, sino del Papa. Las decisiones de la Curia se pueden apelar al Papa; pero contra el Papa no se puede hacer nada”.

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