Cultura

Nuestra Señora del Pilar: firmeza en la fe

La devoción a Nuestra Señora del Pilar forma parte del acervo cristiano de España desde los comienzos de la evangelización de la península, y cruza el océano hasta las naciones de Hispanoamérica, representadas en la basílica del Pilar.

José Antonio Calvo·12 de octubre de 2023·Tiempo de lectura: 9 minutos

Aparición de la Virgen al apóstol Santiago en Zaragoza

La memoria de generaciones y generaciones nos lleva a los comienzos de la predicación apostólica. En Zaragoza, la Caesaraugusta romana, se encuentran el Apóstol Santiago el Mayor cansado y agobiado, orando junto con unos pocos convertidos, y la Virgen María que “viene” a consolarlo y a recordarle la misión encomendada por Jesucristo y la promesa: “Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos”. Esta no es una aparición, sino una venida: una venida “en carne mortal”, porque la Virgen aún no había terminado sus días en esta tierra, no había sido asumpta al cielo, sino que se encontraba en Jerusalén, en la Iglesia madre.

El pilar de la Virgen

Las distintas narraciones de este hecho prodigioso hablan de una “venida gloriosa”, de una “noche que se hace luz”, de “cortes de ángeles”… y, sobre todo, de una “columna”. Esta “columna” es el “Pilar”. La Virgen, en su encuentro con el apóstol Santiago, señaló una columna pétrea de jaspe rosado de 170 centímetros de altura y 24 centímetros de diámetro. Este pilar, que no se ha movido del mismo lugar donde se produjo la Venida, representa la firmeza y seguridad de la fe cristiana en España y la comunidad de pueblos hispánicos que tienen en María un signo de esperanza.

La Virgen también recordó al Apóstol que debía construir la Iglesia: la Iglesia y un templo donde dar culto a Dios y conservar la memoria de su presencia maternal. El Pilar puesto por la Virgen es el signo en torno al cual edificar el que es conocido como primer templo mariano; y, sobre todo, la imagen de la Iglesia que, de la mano de María y de Santiago, comienza a extenderse. ¿Cuándo sucedió esto? Las tradiciones jacobea y pilarista nos llevan a un momento previo al martirio de Santiago y de la Asunción de María. En el siglo XVII, será una monja concepcionista franciscana, la venerable madre María Jesús de Ágreda (1602-1665), quien en su libro «La Mística Ciudad de Dios» sitúe la Venida en el día dos de enero del año 40 de nuestra era cristiana.

Los “templos” del Pilar

Quien conoce la catedral basílica del Pilar sabe que es un templo barroco. Entonces, ¿qué pasó entre el año 40 y 1680, cuando se comienza a edificar el edificio actual? La tradición afirma que el mismo apóstol Santiago edificó una iglesia. Sin embargo, la historia documentada del templo data del siglo IX, cuando un monje de nombre Aimoino atestigua la existencia de una iglesia mozárabe en la Saraqusta musulmana.

Esta iglesia dedicada a Santa María ocupaba el mismo lugar en el que actualmente se encuentra la basílica barroca y se encontraba en mal estado de conservación, ya que aunque los musulmanes toleraban el culto cristiano, no permitían reformas ni construcciones de nuevos templos. Tras la conquista de Zaragoza por el rey Alfonso I de Aragón en 1118, el templo se reedifica construyendo una iglesia románica cuyas obras no finalizaron hasta el siglo XI-XII, de cuyo aspecto da idea un tímpano que se conserva integrado en la fachada actual. Sin embargo, un incendio en 1434 lleva a iniciar la construcción de un nuevo edificio, en estilo gótico-mudéjar.

Poco duró este templo: el Milagro de Calanda conllevó un nuevo auge de las peregrinaciones y el edificio se quedaba pequeño. Muy pronto se empezaría a construir el actual templo barroco, que no se llegó a concluir hasta el año 1961, con la última de sus cuatro torres

El Milagro de Calanda

La historia nos lleva a finales de julio de 1637. Miguel Juan Pellicer, natural de Calanda (Teruel) tiene un accidente durante su trabajo. Cayó al suelo y le pasó por encima de la pierna derecha una de las ruedas del carro de su tío. Se la rompió más o menos a la altura del tobillo. Le llevaron al hospital de Valencia y, al ver que cada vez empeoraba más, lo trasladaron a Zaragoza donde llegó a primeros de octubre, con mucha fiebre y la pierna totalmente gangrenada. Antes de ingresar en el hospital fue a la iglesia del Pilar, donde se confesó y comulgó. Ya en el hospital, viendo los médicos que la pierna no tenía curación, decidieron cortarla cuatro dedos por debajo de la rodilla, sin más anestesia que una bebida bien cargada de alcohol mientras él se encomendaba a la Virgen del Pilar.

Después de la operación, dos médicos enterraron la pierna en el cementerio del hospital. Cuando se repuso de la operación, pasó dos años y medio pidiendo limosna en la puerta del Pilar, untándose el muñón con el aceite de la lámpara de la iglesia del Pilar y durmiendo en una posada o en los bancos del hospital. Regresó a Calanda y el día 29 de marzo de 1640, cansado por el trabajo, se acostó pronto y en la misma habitación de sus padres. Poco después, al entrar estos en el dormitorio, notaron una extraña fragancia; la madre se aproximó con el candil a su hijo y vio que le salían de entre las sábanas no una sino las dos piernas. Era su misma pierna amputada: con antiguas cicatrices de niño y la lesión cerca de tobillo que le hizo el carro cuando le pasó por encima.

La gran fiesta del día del Pilar

El calendario tiene varias fechas señaladas en torno a la devoción a la Virgen del Pilar. Evidentemente, la más conocida y, probablemente, multitudinaria es la del 12 de octubre: fiesta de Nuestra Señora del Pilar, patrona de Zaragoza y de Aragón. Hay que apuntar que fue el Papa Inocencio XIII quien, en el siglo XVIII, fijó la fecha del 12 de octubre como día de la Virgen del Pilar, ya que fue un 12 de octubre cuando se celebró la primera Misa tras la recuperación de la ciudad de Zaragoza. ¿Cómo se celebra el 12 de octubre? La fiesta grande de la Virgen del Pilar viene precedida y acompañada de numerosas tradiciones que hacen única esta celebración de fe mariana.

—Víspera del Pilar: Vibrante. Un día de espera que centra su mirada en la procesión que, en torno a las 20:30 horas del once de octubre, parte del altar mayor, hasta la Santa Capilla del Pilar, para cantar la Salve. Esta procesión, conocida como “Claustro Magno”, está presidida, tradicionalmente, por los infanticos de último curso y el arzobispo de la archidiócesis zaragozana.

—Misa de Infantes: Familiar. La más entrañable celebración de esta jornada dedicada a la santísima Virgen. Es el Día del Pilar, son las 4:15 horas. Es plena madrugada y los niños son los primeros en cantar el Bendita y alabada a la Virgen en el día de su fiesta. La Santa Capilla está llena, y no se oye murmullo alguno. Un silencio orante se extiende por toda la basílica en la que se reunen cientos de devotos, algunos de lo cuales han venido caminando kilómetros. Después de esta celebración, es habitual encontrar a familias y a los propios infanticos degustando un chocolate en los alrededores de la basílica mariana.

—Rosario de la Aurora: Sacrificado. Terminada la esperada Misa de Infantes, sobre las 5:45 horas, llega al Pilar, procedente de la parroquia de San Pablo, la del Gancho. Este singular artefacto abre paso, sin herir, a la aurora que viene para presentar respeto a su Reina de la mañana. Manto de flores hecho con las ofrendas del día 12 de octubre.

—Misa estacional: Solemne. Doce de octubre, a las 12:00 horas. Es la misa, por excelencia, que celebra el pastor diocesano acompañado de todo el pueblo de Dios. Una Eucaristía magna que se interpreta con coro, rondalla, orquesta y órgano. Es la Misa Aragonesa del maestro Berdejo-Marín. Son miles las personas que se dan cita en la casa de la Virgen, su plaza y alrededores para honrarla y venerarla en su fiesta mayor.

—Ofrendas a la Virgen: Extensas e intensas. La primera de estas ofrendas es la de flores. Cientos de personas se acercan a la imagen de la Virgen del Pilar colocada en la plaza, desde las 7:30 horas, durante todo el día doce de octubre llevando ramos, centros y arreglos de flores con los que se teje un inmenso y colorido manto. La segunda ofrenda es la de frutos y se celebra el día trece, a las 12:00 horas. También se ofrecerá música para tejer un manto sonoro a la Virgen del Pilar.

—Rosario de Cristal: Cada 13 de octubre, Zaragoza acoge el Rosario de Cristal. Esta singular y bellísima costumbre data de 1889, a partir de la fundación de la Cofradía del Santísimo Rosario de la Virgen del Pilar. El día de después de la fiesta grande de la Virgen, a las 18:30 horas, desde la plaza de San Pedro Nolasco, parte una procesión muy especial compuesta por 30 carrozas de cristal, iluminadas desde el interior, que hacen alusión a los Misterios del Rosario (Dolorosos, Gozosos y Gloriosos).

Esta luminosa procesion jalona las calles y las oraciones de miles de personas como una Vía Láctea que ha bajado del cielo a la tierra y una sinfonía de luz y de color, de arte y de magnificencia incomparable. Con la incorporación de los misterios de Luz, por parte de san Juan Pablo al Rosario, se incorporó a este cortejo una carroza moderna nueva que representa estos misterios

Infanticos y “medidas”

Alrededor de la Virgen del Pilar encontramos, además, una serie de instituciones, tradiciones y curiosidades. De entre ellas, dos de las más conocidas son los Infanticos del Pilar y las “medidas” de la Virgen del Pilar que decenas de miles de personas llevan en sus coches, mochilas o anudadas en la mano.

—Los infanticos: Los Infantes del Pilar, conocidos popularmente como “Infanticos del Pilar” es una de las escolanías que todavía hoy perduran en España. La institución formalmente instituida data desde el siglo XVII, aunque ya encontramos datos de su existencia desde el siglo XIII. En la actualidad, hay quince infanticos entre los seis y los doce años que cantan diariamente a la misa capitular, por la mañana, y los Gozos y la Salve, por la tarde.

—Las “Medidas” de la Virgen: Uno de los recuerdos más típicos y pedidos del Pilar son las “medidas”. La “Medida”es una cinta que tiene concretamente 36,5 centímetros, lo que mide la talla de Nuestra Señora del Pilar, como reza la leyenda impresa en el textil. Las cintas hacen referencia a los mantos que cubren la Sagrada Columna y por eso tienen distintos colores: verde, morado, azul celeste o con las banderas de España o Aragón. Estas “Medidas” están pasadas por el Pilar y son un signo de devoción y de protección mariana. ¡Cuántos coches, maletas, muñecas o cunas de bebé portan una de estas célebres “Medidas” como señal de filial devoción mariana!

Una devoción universal

Uno de los elementos más llamativos que se custodian en el interior de la basílica-catedral de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, y en la sala situada encima del Museo Pilarista es la colección de banderas de distintos países, comunidades o destacamentos militares, ofrecidas a la Virgen en distintas épocas de nuestra historia contemporánea. Como destacan José Enrique Pasamar y Leonardo Blanco Lalinde, “las banderas más antiguas están relacionadas con los hechos ocurridos en los Sitios de Zaragoza. El resto de banderas está relacionada generalmente con la Hispanidad, ya que la Virgen del Pilar fue proclamada Reina y Patrona de la Hispanidad”. Las banderas más antiguas llegaron en 1908, cuando tuvo lugar la ofrenda a la Virgen de 19 banderas americanas: República Dominicana, Cuba, Paraguay, Uruguay, Chile, Haití, El Salvador, Costa Rica, Perú, Méjico, Ecuador, Panamá, Venezuela, Colombia, Argentina, Bolivia, Honduras, Guatemala, Nicaragua; y la bandera de Filipinas.

Las banderas habían llegado a España después de ser bendecidas en Roma por san Pío X. La bandera española fue la siguiente en llegar y lo hizo en 1909. Pasaría bastante tiempo antes de que una nueva bandera se sumara a las ofrecidas a la Virgen: el 17 de mayo de 1953 la bandera de Puerto Rico unió a la colección de países iberoamericanos presentes en la basílica de la patrona de la Hispanidad. También en 1953 llegaron las banderas de la Santa Sede, de Portugal y de Brasil.

El deterioro de muchas de estas banderas llevó, en 1958, en el 50 aniversario de la ofrenda de las banderas americanas, a una renovación de las enseñas promovida por el Instituto Cultural Hispánico de Aragón 10 años más tarde, en 1968, Florida ofrece su bandera. La última bandera ofrecida es la los Estados Unidos de América, que se sumó a las americanas el 14 de septiembre de 2000.

El 22 de enero del 2005, con motivo del Año Jubilar, y dentro de los actos del Centenario de la Coronación canónica de la imagen de la Virgen del Pilar, Filipinas y Haití renovaron sus banderas. En palabras de Pasamar y Lalinde, “hoy, todavía, las banderas del Pilar quieren seguir siendo mensajeras de unidad, de paz, de fervor y sobre todo de cooperación entre los países”.

La devoción a Nuestra Señora del Pilar es fuerte también en las naciones hispanoamericanas, donde se encuentran no pocos templos dedicados a esta maternal advocación. Muestra de ellos son, por citar alguos ejemplos, la catedral basílica de Nuestra Señora del Pilar, en São João del Rei (Brasil), la basílica Nuestra Señora del Pilar de Buenos Aires (Argentina) o las fiestas en honor a la Virgen del Pilar en el Municipio Maneiro, del Estado Nueva Esparta en Venezuela, se venera a la Virgen del Pilar como patrona del pueblo.

Patronazgos de la Virgen del Pilar

Nuestra Señora del Pilar tiene la característica de unir, como Patrona de la Hispanidad en su devoción, a todos los pueblos hispanos.

La celebración del 12 de octubre como Día de la Hispanidad recuerda el tesoro cultural que supone la unión de los países de habla hispana, así como reivindicar el valor de los pueblos indígenas, la hermandad y la fraternidad. Además, la Virgen del Pilar ostenta el patronazgo, quizás menos conocidos, de otras instituciones. El primero de los patronazgos de la Virgen del Pilar es la Guardia Civil española. Un patronazgo que debe su ser a la devoción del capellán castrense, Miguel Moreno Moreno quien, en el Colegio de la Guardia Civil de Valdemoro, donde fue destinado en 1864, puso la imagen de la Virgen del Pilar e introdujo a los jóvenes alumnos en la devoción y amor a la Virgen.

La devoción al Pilar tomó cuerpo en la Guardia Civil y el 8 de febrero de 1913 por Real Orden, la Virgen del Pilar fue proclamada patrona de la Guardia Civil. Además de éste, la Virgen del Pilar es patrona del cuerpo de submarinistas de la Armada española desde 1946, ya que, mucho antes, una imagen de Nuestra Señora del Pilar se llevó a bordo en la primera inmersión del submarino torpedero de Isaac Peral. Otro patronazgo, menos conocido, es el del servicio de Correos español. En 1935 se constituyó la Hermandad del Pilar de Funcionarios de Correos y se nombró a Nuestra Señora del Pilar patrona del Cuerpo de Correos, mientras que el apóstol Santiago lo es del Cuerpo de Telégrafos.

El autorJosé Antonio Calvo

Delegado de Medios de Comunicación, arzobispado de Zaragoza y canónigo de las catedrales de Zaragoza.

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