Vaticano

«Peregrinos de la esperanza»: comienza la preparación del Jubileo de 2025

En camino hacia un nuevo Año Santo de la Iglesia universal, el Jubileo de 2025, el Papa Francisco quiere dar comienzo a su preparación, y para ello han dado a conocer el lema del Jubileo: "Peregrinos de esperanza". Los últimos 25 años han representado para la Iglesia y para la sociedad un "cambio de época", como ha subrayado repetidamente el Santo Padre.

Giovanni Tridente·14 de enero de 2022·Tiempo de lectura: 2 minutos
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Foto: En esta foto de archivo de 2015, el Papa Francisco abre la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro para inaugurar el Año Jubilar de la Misericordia en el Vaticano. Los preparativos para el Año Santo 2025 ya han comenzado. ©2021 CNS.

«Peregrinos de la esperanza» es el lema elegido por el Papa Francisco para el próximo Año Santo de la Iglesia universal, el Jubileo de 2025. Fue el arzobispo Rino Fisichella, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, quien lo anunció en las últimas horas, relatando los resultados de la reciente audiencia privada que tuvo con el Santo Padre a principios de enero.

La noticia de que sería el departamento vaticano dirigido por monseñor Fisichella quien coordinaría la preparación del próximo Jubileo en nombre de la Santa Sede, en contacto con las autoridades civiles italianas, se anunció el día después de Navidad, pero ya se habían mantenido estrechas conversaciones con los organismos interesados desde hacía varios meses.

El Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, que según el próximo texto de reforma de la organización de la Curia Romana -Praedicate evangelium- debería fusionarse con la Congregación de Propaganda Fide, ya gestionó el anterior «Jubileo de la Misericordia» (8 de diciembre de 2015 – 20 de noviembre de 2016). Es cierto que entonces fue un acontecimiento que no sólo se produjo por sorpresa a instancias del Papa Francisco, sino que se pretendió que fuera «difusivo» respecto a la sola ciudad de Roma, con la apertura de las «Puertas Santas» en todas las diócesis del mundo. La primera Puerta Santa que se abrió, como se recordará, no fue la de la Basílica de San Pedro, sino la de la Catedral periférica de Banguì, en la República Centroafricana.

El camino de la preparación

Volviendo a la próxima cita de 2025, además del aspecto logístico tendrá lugar sin duda el camino de la preparación espiritual. Basta recordar que para el Gran Jubileo del Año 2000, el camino de preparación comenzó seis años antes, en 1994, cuando Juan Pablo II entregó a toda la Iglesia la Carta Apostólica Tertio Millenio Adveniente. En ese documento anticipó las tres fases que llevarían a la plenitud esa celebración; una «antepreparatoria» y tres años estrictamente preparatorios, de 1997 a 1999.

Ciertamente no estamos en la inminencia de un cambio de milenio que requiera una reflexión ponderada sobre dos milenios de historia, pero ciertamente los últimos 25 años han representado para la Iglesia y para la sociedad un «cambio de época», como ha subrayado repetidamente el Papa Francisco.

Un razonamiento que también hizo el Papa en 2019 a la Curia Romana, cuando reiteró que precisamente en este contexto epocal, donde entre otras cosas, dijo, «no estamos en la cristiandad, ya no», la verdadera urgencia de los testigos de Cristo no es «ocupar espacios» sino «iniciar procesos».

Ciertamente, el tema de la esperanza también vino a la mente del Papa tras los acontecimientos de los dos últimos años, caracterizados por la pandemia, que además de tanto sufrimiento ha sembrado en el mundo la desesperación y la desilusión hacia un futuro que parece incierto, en el que también se ha perdido la capacidad de soñar.

El Jubileo será, pues, una oportunidad para retomar el camino de la confianza y mirar con ojos renovados el futuro que nos espera, haciendo cada uno su parte: peregrinos de la esperanza.

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