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Pentecostalismo en África. ¿Ha llegado para quedarse?

El pentecostalismo se ha asentado en el continente africano con un énfasis pronunciado en las experiencias externas, cumpliendo algunas de las mismas funciones sociales que las iglesias mayoritarias. Sin embargo, ¿no el creyente anhelará algo más profundo y duradero?

Martyn Drakard·7 de junio de 2021·Tiempo de lectura: 8 minutos
Personas africanas rezando.

Si un visitante de fuera de África volviera ahora, después de una ausencia de -digamos- 30 años, se sorprendería de los grandes cambios ocurridos en el “paisaje” religioso. En su primera visita habría conocido una imagen tradicional de misiones católicas e iglesias protestantes convencionales. Ahora se encontraría con iglesias y capillas carismáticas y evangélicas en casi todas las esquinas. 

Tanto amigos como enemigos admiten que este tipo de cristianismo se está extendiendo en África más rápidamente que cualquier otro, y el África centro-oriental de habla inglesa y los Grandes Lagos (Kenia, Ruanda, Tanzania y Uganda) no son una excepción. Por ejemplo, en la manzana en la que vivo en Nairobi, antes de la llegada del covid competían cuatro iglesias de este tipo tanto en número de feligreses como en ruido. A las afueras de la manzana se encuentran también dos iglesias católicas (una bastante nueva) y una anglicana (también bastante nueva).

¿Cómo ha surgido todo esto? ¿Cómo se han hecho notar tanto estas iglesias, y cuál es su atractivo?

Orígenes del pentecostalismo

Para empezar, el pentecostalismo no es nuevo en África. El primer misionero pentecostal que llegó a Kenia vino de Finlandia en 1912, cuando lo que hoy es Kenia formaba parte de un protectorado británico. Ese mismo año surgió un movimiento carismático, denominado Roho (“espíritu” en swahili), entre algunos conversos anglicanos de la zona. En 1918, misioneros norteamericanos establecieron una misión que posteriormente se afilió a la Asamblea Pentecostal de Canadá. En 1965, poco después de que Kenia se convirtiera en un país independiente, también sus iglesias se independizaron y pasaron a llamarse Asambleas Pentecostales de Dios. En 2002 África Oriental contaba con 5.000 iglesias de este tipo. Otras separaciones de grupos disidentes habían tenido lugar antes, en la década de 1930, cuando los misioneros expresaron su oposición a la circuncisión femenina y surgieron muchas iglesias indígenas, entre las que se encontraba la Iglesia Pentecostal Independiente Africana.

Mientras tanto, el Renacimiento de África Oriental (un movimiento dentro de la Iglesia Anglicana de África Oriental), que había comenzado en Ruanda en 1933, llegó a Kenia en 1937, atrayendo a muchos protestantes al cristianismo evangélico y carismático.

Un paréntesis explicativo sobre este Renacimiento: un inglés, John Church, médico misionero de la Church Missionary Society o Sociedad Misionera de la Iglesia, al ver la pobre situación espiritual de la Iglesia Anglicana de Uganda tuvo una “conversión” y comenzó el Renacimiento en la vecina Ruanda, y lo extendió a Uganda, debido a una asociación que tenía con algunos evangelistas ugandeses. Este movimiento se extendió a las iglesias presbiterianas y metodistas de Kenia y a la iglesia luterana de Tanganica (actual Tanzania). 

Finales del s. XX

Avancemos rápidamente hasta las décadas de 1970 y 1980. Entre 1972 y 1986, según un estudio, el número de iglesias pentecostales se había duplicado en Nairobi, más deprisa que cualquier otra denominación cristiana. En 2006, el conocido predicador tele-evangelista estadounidense T.D. Jakes consiguió atraer a casi un tercio de la población de Nairobi a una cruzada. Una encuesta del Foro realizada ese mismo año sugería que los “renovadores” (pentecostales y carismáticos) representaban más de la mitad de la población keniana. En aquella época era habitual que un joven te preguntara: “¿Has nacido de nuevo?”, o que te dijeran: “Estoy salvado”. Los “salvados” y “renacidos” ejercían cierto poder, por ejemplo debido a su significativa oposición a la introducción del aborto o al establecimiento de tribunales kadhi (islámicos) en un referéndum de 2005 para un proyecto de constitución nacional.

Forma inculturada del cristianismo

Según un informe titulado Iglesias pentecostales carismáticas en Kenia: crecimiento, cultura, estas iglesias resultaron ser una amenaza para las iglesias mayoritarias, entre otras razones porque las mujeres y los grupos marginados encontraban un “hogar” en estas iglesias. Esta forma “inculturada” de cristianismo hizo que una mayoría de kenianos se sintieran atendidos espiritualmente, ya que ofrecían un encuentro “personal” con Dios por medio del poder del espíritu. Respondían a una necesidad existencial: proporcionar la curación de la enfermedad y la liberación de todo tipo de males, todo ello de acuerdo con una cosmovisión africana.

Otro estudio sugirió que esta rama del cristianismo se ha extendido rápidamente en África debido a que su énfasis teológico y ritual en el combate espiritual proporciona un poderoso vínculo con las cosmologías existentes, al tiempo que preserva el significado de la religión tradicional. A menudo se representa a Jesús como una figura de poder masculina, como alguien cariñoso y afectuoso, en lugar de un padre que juzga, punitivo y autoritario. Como para subrayar esto en la práctica, los predicadores pentecostales / carismáticos visten bien, hablan con confianza y así contrarrestan cualquier impresión o acusación de que un hombre de Dios es alguien blando. Su éxito se debe también a su agresivo evangelismo, a la movilización de los laicos y a su carácter festivo, con música y bailes animados y pegadizos.

Y para apoyar esto aún más, en Nairobi se está llevando a cabo actualmente un programa para hombres muy popular, de diez semanas, titulado Man Enough, “Lo bastante hombre”, instituido por un pastor pentecostal que está atrayendo a protestantes y católicos por igual, sobre cómo ser un buen padre y marido, honesto, fiel, serio, etc.

Apertura a la modernidad

Un cebo más sutil, pero muy real, es su apertura a la modernidad, un deseo apremiante de parecer exitoso, de reflejar una visión moderna y de dar una imagen de internet. Todo esto es especialmente atractivo para la juventud africana en ascenso: un liderazgo orientado a los laicos, una responsabilidad eclesiástica basado en las cualidades carismáticas de una persona; además, el uso innovador de las tecnologías modernas de comunicación y un código de moda relajado. La juventud tiene el privilegio de acceder a estas formas de modernidad debido a su nivel de alfabetización; los jóvenes de “élite”, los jóvenes profesionales y los graduados frustrados entienden que estas iglesias responden a sus necesidades de una manera que otras instituciones no lo hacen o son incapaces de hacer, reforzadas y animadas por la evangelización puerta a puerta, reuniones en los hogares, predicación en público y las cruzadas en tiendas de campaña, todo lo cual interpela a la personalidad y el estilo de vida africanos: la vida al aire libre en lugar de en la privacidad del hogar.

El informe Pentecostalización y fe en el sur global lo resume en tres características principales: “Transformación”, “Empoderamiento” y “Sanación y liberación”. 

La “transformación” se refiere a la disponibilidad de un encuentro directo y particularmente intenso con Dios que provoca cambios profundos en la vida y las circunstancias de la persona. Se produce un sentimiento de transformación a nivel personal y comunitario, que incluye un nuevo dinamismo en el culto, inspirado por el Espíritu Santo. El énfasis teológico principal es la transformación producida por el encuentro con Dios: es decir, la renuncia al recurso a la religión tradicional y el creer sólo en Dios.

El “empoderamiento” es el efecto del Evangelio de Jesucristo. Se confía en que la religión africana se ocupará de los efectos del mal causados por los espíritus malignos y la brujería, que son responsables de la enfermedad, el fracaso, la falta de hijos, etc. Las iglesias pentecostales africanas proporcionan el contexto ritual para la oración y el exorcismo para “liberar a los afligidos”.

“Sanación y liberación”. Cuando las cosas no van bien, se explica por el trabajo de los demonios y las brujas. Para el creyente pentecostal, el Evangelio consiste en restauración para que la transformación de la personalidad se manifieste en la salud y el bienestar; en otras palabras, la salvación incluye la abundancia espiritual y física, la liberación de la enfermedad, la pobreza, la desgracia, así como la liberación del pecado y del mal.

La experiencia en Uganda

La experiencia en Uganda es similar, aunque no idéntica. Aquí también se hace hincapié en la prosperidad material y financiera, la abundancia y la salud física: el Evangelio de la Prosperidad (un movimiento de finales del siglo XIX en los Estados Unidos que predicaba el “evangelio” del éxito, la fe en uno mismo, etc.), en el que los congregantes dan el diezmo a la Iglesia con “la promesa y la expectativa de recibir a cambio grandes regalos de Dios”. La riqueza abundante se considera un derecho; el razonamiento es el siguiente: Jesús superó el sufrimiento de este mundo, incluida la pobreza; por tanto, la riqueza es una bendición. Recuerdo que una vez seguí a un coche con una pegatina en la ventanilla trasera que decía: “Lo vi. He rezado. Lo conseguí”.

 Un informe Pew en 2006 decía que el pentecostalismo lo seguían entonces el veinte por ciento de la población ugandesa. De hecho, en la última década las iglesias mayoritarias han perdido un número considerable de fieles. Por ejemplo, los censos nacionales muestran que los anglicanos han pasado del 37 % de la población en 2002 al 32 % en 2014; y la Iglesia católica también ha perdido fieles en favor del pentecostalismo, aunque menos.

Como en otros lugares, pero de forma especial y muy integrada en la cultura y la forma de ser de los ugandeses, los pentecostales de Uganda hace mucho uso de la radio, la televisión y el cine, y tienen varias emisoras de radio. Los ugandeses no tienen reparos en exteriorizar su cultura, y si son pentecostales, cuanto más llamativo y ruidoso sea, mejor. Además de la radio y la televisión, son populares los servicios de culto a la hora del almuerzo en días laborables, por sus supuestos poderes curativos. En Kampala están construyendo su “catedral”, el Tabernáculo Alpha, con capacidad para 6.000 personas.

Mientras que en Uganda, la Iglesia establecida era extraoficialmente la anglicana desde que al principio la Sociedad Misionera de la Iglesia (mayoritariamente anglicana) prácticamente invitó a los británicos a Uganda, y el obispo anglicano era el tercero en orden de precedencia (después del gobernador y del rey de Buganda, el Kabaka) en los actos oficiales, el anglicanismo no llegó a Ruanda hasta la Primera Guerra Mundial, desde Uganda. Menos del 10 % de los ruandeses son anglicanos y, debido a la influencia de la Iglesia de Juan, había sido una iglesia de los balokole (los salvados), como se ha mencionado anteriormente en este artículo.

En Ruanda, la más católica

Ruanda era conocida como la nación posiblemente más católica de África, con cerca de dos tercios de la población bautizada como católicos. La fe llegó al país a finales de la década de 1880, cuando estaba bajo el dominio alemán y luego belga. Sin embargo, el prestigio de la Iglesia sufrió un duro golpe durante el genocidio de 1994, cuando los líderes católicos no condenaron la violencia y algunos clérigos la secundaron. En 2006, el porcentaje de católicos era del 56 % de la población. Además, muchos tutsis que habían huido antes o durante el genocidio y habían regresado, habían estado expuestos al protestantismo en otros países de África oriental o en el mundo occidental y habían abandonado la práctica católica, aportando en su lugar una forma de culto que podía atraer a una población traumatizada. Sin embargo, los domingos las iglesias católicas están llenas a rebosar, con muchísimos fieles varones; incluso las misas de los días laborables están muy concurridas. En las ciudades y pueblos ruandeses, los domingos se caracterizan por la alegría de los asistentes a la misa; por contraste, otras iglesias, incluidas las pentecostales, son de perfil más bajo.

Al sur de Kenia, Tanzania

En Tanzania, el pentecostalismo creció sustancialmente en la década de 1980 y pronto surgieron grupos carismáticos en las iglesias católica y luterana, aunque ya estaba presente desde principios de 1900. Tanzania tiene una población musulmana bastante numerosa, aproximadamente un tercio del total, de casi 60 millones de personas; los cristianos forman el resto, y los católicos son alrededor del 25 % del total de la población nacional.En un estudio realizado durante 18 años en Iringa, una región típica del centro del país, Martin Lindhart, de la Universidad del Sur de Dinamarca, llegó a la conclusión de que la principal preocupación de las congregaciones pentecostales era la liberación de los malos espíritus y de los ataques de las brujas, una concepción de la enfermedad y la curación como un espacio crucial de comunicación entre los seres humanos y los espirituales, ya que, en las sociedades y comunidades tradicionales, la enfermedad se considera efecto de una maldición. Los principales rivales de los pentecostales son los curanderos tradicionales, que confunden a los creyentes sobre los poderes de Dios y los “poderes” de Satanás. Un conflicto similar es muy común entre los creyentes menos educados de otras partes de esta región.

Entre los fieles pentecostales de las ciudades, rigen las mismas expectativas que en los entornos más sofisticados de otros países de África Oriental. El pentecostalismo atrae porque los laicos se implican más directamente; las mujeres se sienten capacitadas para buscar hombres con valores familiares modernos y los llevan a la iglesia; los hombres se convierten porque ven en el pentecostalismo una oportunidad de pasar página y combatir las inclinaciones pecaminosas, causadas, según razonan, por influencias demoníacas, y ejercer el autocontrol, y poner orden y mayor satisfacción en sus vidas.

 Puede que el pentecostalismo sea deficiente en materia de doctrina, pero, a pesar de ello, o tal vez debido a ello, su solución “rápida” parece llenar un vacío en muchos niveles de la sociedad.

Las iglesias llamadas mayoritarias de estos países de los Grandes Lagos -la católica, la anglicana y la luterana- se enfrentan a un serio desafío. En muchos lugares, están asumiendo el reto y haciendo un uso más eficaz de la tecnología moderna. Pero sigue existiendo la tentación de diluir las enseñanzas, la liturgia y las prácticas cristianas esenciales para atraer a un mayor número de fieles. 

 ¿Ha llegado el pentecostalismo a África para quedarse? Al fin y al cabo, cumple las funciones sociales que las iglesias mayoritarias ayudaron a introducir en estas regiones: educación, asistencia sanitaria, trato digno a los grupos marginados, etc., y además tiene un “toque y sabor modernos”. ¿O el creyente o converso más serio dejará de sentirse atraído por su énfasis en lo “externo” y anhelará en cambio algo más profundo y duradero?

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