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El Papa invita a no «jubilarse» del «celo apostólico»

El Papa llegó ayer, 2 de agosto, a Lisboa para celebrar la JMJ con los jóvenes. El primer día cerró su agenda con el rezo de vísperas en el Monasterio de los Jerónimos y hoy se encontrará con jóvenes universitarios en la Universidad Católica Portuguesa. Por la tarde, tendrá lugar el primer gran encuentro con jóvenes de todo el mundo en el Parque Eduardo VII, situado en el centro de Lisboa.

Loreto Rios·3 de agosto de 2023·Tiempo de lectura: 3 minutos

El Papa preside la oración de vísperas en el Monasterio de los Jerónimos, 2 de agosto de 2023 ©Nuno Moreira / JMJ 2023 Lisboa

El Papa continúa su participación en la Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa. Ayer, después de reunirse por la tarde con el presidente de Portugal, Augusto Ernesto dos Santos Silva, y el primer ministro, António Costa, se desplazó al Monasterio de los Jerónimos para rezar vísperas acompañado de obispos, sacerdotes, diáconos, consagrados, seminaristas y agentes de pastoral.

Llegó al monasterio a las 18.30 h (hora local de Lisboa) y fue recibido en la entrada principal por el cardenal Manuel Clemente, el presidente de la Conferencia Episcopal portuguesa y obispo de Leiria-Fátima, monseñor José Ornelas Carvalho, y por el párroco.

A continuación, el Papa presidió la oración de vísperas. En la homilía, pronunciada en español, indicó que se siente “feliz de estar entre ustedes para vivir junto a tantos jóvenes la Jornada Mundial de la Juventud, pero también para compartir vuestro camino eclesial, vuestros cansancios y esperanzas”.

No «jubilarse» del «celo apostólico»

Reflexionando sobre los primeros encuentros de Jesús con los apóstoles, el Papa indicó que a veces podemos experimentar cansancio “cuando nos parece que entre las manos sólo tenemos redes vacías. Es un sentimiento bastante difundido en los países de antigua tradición cristiana, afectados por muchos cambios sociales y culturales, y cada vez más marcados por el secularismo, por la indiferencia hacia Dios y por un creciente distanciamiento de la práctica de la fe. Y aquí está el peligro, que entra la mundanidad.

Y esto a menudo se acentúa por la desilusión o la rabia que algunos alimentan en relación a la Iglesia, en algunos casos por nuestro mal testimonio y por los escándalos que han desfigurado su rostro, y que llaman a una purificación humilde, constante, partiendo del grito de dolor de las víctimas, que siempre han de ser acogidas y escuchadas. (…) En cambio, confiemos en que Jesús continúa tendiendo la mano, sosteniendo a su amada Esposa. Llevemos al Señor nuestras fatigas y nuestras lágrimas, para poder afrontar las situaciones pastorales y espirituales, dialogando entre nosotros con apertura de corazón para experimentar nuevos caminos a seguir. Cuando estamos desanimados, conscientes o no del todo conscientes, nos ‘jubilamos’, nos ‘jubilamos’ del celo apostólico (…)”.

Sin embargo, el Papa ha indicado que, en ese momento de desánimo, es cuando Jesús se sube a la barca y les pide a los apóstoles que echen de nuevo las redes. “Él viene a buscarnos en nuestras soledades, en nuestras crisis, para ayudarnos a recomenzar. La espiritualidad del recomienzo. No le tengan miedo. Así es la vida: caer y recomenzar, aburrirse y recibir de nuevo la alegría”.

Echar la «red del Evangelio»

El Pontífice también hizo un llamamiento a la esperanza en medio de este mundo secularizado: “Hay muchos abismos en la sociedad de hoy, también aquí en Portugal, en todas partes. Tenemos la sensación de que falta el entusiasmo, la valentía de soñar, la fuerza de afrontar los desafíos, la confianza en el futuro; y, mientras tanto, navegamos en la incertidumbre, en la precariedad, sobre todo económica, en la pobreza de amistad social, en la falta de esperanza. A nosotros, como Iglesia, se nos ha confiado la tarea de sumergirnos en las aguas de este mar echando la red del Evangelio, sin señalar con el dedo, sin acusar, sino llevando a las personas de nuestro tiempo una propuesta de vida, la de Jesús (…)”.

Francisco finalizó la homilía pidiendo la intercesión de la Virgen de Fátima, el ángel de Portugal y san Antonio de Padua.

Encuentros con jóvenes

Una vez concluidas las vísperas, el Papa se dirigió en automóvil a la Nunciatura Apostólica de Lisboa, donde cenó en privado. También se reunió con víctimas de abusos del clero portugués. La reunión duró más de una hora y se desarrolló «en un clima de intensa escucha», según señala Vatican News.

Hoy, el Papa se encontrará con jóvenes universitarios en la Universidad Católica Portuguesa, donde bendecirá la primera piedra del Campus Veritatis. Sobre las 11:40 h (hora de Lisboa), se desplazará a Cascais para reunirse con los jóvenes que se encuentran en la sede de las Scholas Occurrentes.

Por la tarde, a las 16:45 h de Lisboa, tendrá lugar uno de los grandes eventos de esta JMJ: el primer gran encuentro con jóvenes de todo el mundo, en el Parque Eduardo VII, situado en el centro de Lisboa.

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