Vaticano

Papa Francisco: «¿Estamos felices de decir que Jesús nos ama?»

El Papa Francisco rezó el Ángelus en este cuarto domingo de Cuaresma, conocido como el domingo de la alegría.

Paloma López Campos·19 de marzo de 2023·Tiempo de lectura: 2 minutos
Papa Francisco

El Papa Francisco durante el rezo del Ángelus el cuarto domingo de Cuaresma (Vatican News Español)

En el cuarto domingo de Cuaresma, el domingo de la alegría, el Papa Francisco rezó el Ángelus y pronunció una meditación acerca del pasaje del Evangelio sobre el ciego de nacimiento, un prodigio que “no es bien recibido por varias personas y grupos”.

Francisco comenzó fijándose en los discípulos, que están buscando un culpable y se preguntan si la culpa es de los padres o del propio ciego. El Papa señaló que “es cómodo buscar un culpable, en lugar de plantearse preguntas más exigentes, como, por ejemplo: ¿qué significa para nosotros la presencia de este hombre?, ¿qué nos pide a nosotros?”.

Tras la curación y esa primera pregunta, vienen las reacciones. Algunos son escépticos, otros consideran ilícito curar en sábado y, por último, hay reacciones temerosas. “En todas estas reacciones, emergen corazones cerrados frente al signo de Jesús, por varios motivos: porque buscan un culpable, porque no saben sorprenderse, porque no quieren cambiar, porque están bloqueados por el miedo”.

La alegría en la sencillez

Sin embargo, hay una persona cuya reacción es bien distinta. Como apuntó el Papa, “el único que reacciona bien es el ciego: feliz de ver, testimonia lo que le ha sucedido de la forma más sencilla: «Era ciego y ahora veo»”. El ciego “no tiene miedo de lo que dirán los otros: el sabor amargo de la marginación ya lo ha conocido durante toda la vida, ya ha sentido sobre él la indiferencia y el desprecio de los transeúntes, de quien lo consideraba como un descarte de la sociedad, útil a lo sumo para la piedad de alguna limosna”.

Todo esto nos debe llevar a preguntarnos “¿qué hubiéramos dicho entonces? Y, sobre todo, ¿qué hacemos hoy? Como el ciego, ¿sabemos ver el bien y ser agradecidos por los dones que recibimos? ¿Testimoniamos a Jesús o difundimos críticas y sospechas? ¿Somos libres frente a los prejuicios o nos asociamos a los que difunden negatividad y chismes? ¿Estamos felices de decir que Jesús nos ama y nos salva o, como los padres del ciego de nacimiento, nos dejamos enjaular por temor a lo que pensará la gente? Y también, ¿cómo acogemos las dificultades y los sufrimientos de los demás, como maldiciones o como ocasiones para hacernos cercanos a ellos con amor?”

Para finalizar, el Papa pidió la intercesión de la Virgen María y de san José, “hombre justo y fiel”.

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