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Los viajes del Papa en 2022: cada vez más ‘constructor de puentes’

Como sucede con los consistorios de cardenales, o ahora con la reforma de la Curia romana, y por supuesto con ocasión de los cónclaves, la expectativa de los viajes del Santo Padre en 2022, trae consigo un punto de intriga, de misterio. Los viajes apostólicos del Papa Francisco suponen una siembra de fraternidad y unidad, y le muestran, cada vez más, como Pontifex.

Rafael Miner·9 de enero de 2022·Tiempo de lectura: 7 minutos
viaje papa francisco

Foto: Llegada del Papa a Grecia ©CNS photo/Paul Haring

La evolución de la pandemia está marcando las visitas del Papa a diversos lugares de Italia y del mundo. Por este motivo, la Santa Sede no puede programar estos viajes con la antelación que desearía. Sin embargo, Francisco ha ido deslizando algunos de sus deseos, y las audiencias ofrecen algunas pistas.

Al escribir estas líneas sobre posibles viajes del Papa en este año que comienza, con la ayuda de Giovanni Tridente, corresponsal de Omnes en Italia. pensaba en tres escenas de 2021. La primera, sus palabras en el avión de vuelta de su histórica visita a Irak, a primeros de marzo, que ahora veremos.

En segundo lugar, la consagración de la moderna iglesia de San Juan Bautista, novena en los Emiratos Árabes Unidos, en diciembre, a pocos días de la inauguración de la gran catedral de Nuestra Señora de Arabia en Bahréin, que el Papa ha agradecido al rey Hamad bin Isa Al Khalifa.

Y la tercera, el encuentro del Papa Francisco con el Metropolitano ortodoxo, presidente del Departamento de Relaciones Exteriores del Patriarcado de Moscú, Hilarión Alfeyev, que tuvo lugar el 22 de diciembre, en el estudio del Aula Pablo VI. Durante una hora, se reafirmó “el espíritu de fraternidad” y el compromiso común de “buscar respuestas humanas y espirituales concretas”, señaló la Oficina de Prensa del Vaticano.

Con el Patriarca ortodoxo Kirill

En el encuentro, el Metropolitano Hilarión transmitió al Papa sus mejores deseos, tanto personales como en nombre del Patriarca Kirill, por su 85 cumpleaños. El Pontífice acogió estos saludos “con gratitud”, expresando “sentimientos de afecto y cercanía a la Iglesia rusa” y al propio Kirill, que ha cumplido recientemente 75 años. El Santo Padre recordó “el camino de fraternidad que hemos recorrido juntos y la conversación que tuvimos en La Habana en 2016”.

En este clima, que continúa el mantenido por el Santo Padre con los máximos representantes de la Iglesia ortodoxa en Chipre y Grecia, uno de los posibles lugares que baraja la Secretaría de Estado vaticana para un encuentro entre el Papa Francisco y el Patriarca Kirill podría ser la abadía de Pannhonalma (Hungría), lugar de fuerte tradición ecuménica, quizá en septiembre, o incluso en la primera mitad de este año. Su abad es Ciril Tamas Horotobagyi, y ha estado en diciembre en Roma. Otros lugares posibles para ese encuentro serían Finlandia e incluso Kazajstán, aunque el país está envuelto ahora en una crisis. “Siempre estoy dispuesto, también estoy dispuesto a ir a Moscú. No hay protocolos para dialogar con un hermano”, ha manifestado el Papa recientemente, según recoge Rome Reports.

Rememorando Irak

“Viajé a Irak conociendo los riesgos, pero tras rezarlo mucho, tomé la decisión libremente. Ha sido como salir de la prisión”, señaló el Papa Francisco en el avión de vuelta de su visita a la tierra de Abraham, en marzo de 2021, tras quince meses recluido en el Vaticano, sin recibir a fieles en audiencias.

La estancia del Padre común de los católicos en tierras iraquíes nos dejó enseñanzas de calado, que sintetizamos en Omnes, y ofrecen también algunas claves para sus próximos viajes. Quizá la primera es ésta: pensar los otros, en el pueblo iraquí, viajar a pesar de que todo parecía en contra, ir a confortarles y consolarles. Una obra de misericordia.

La segunda fue la compasión, como Jesús poco antes de la multiplicación de los panes y los peces, tal como se ha leído en el evangelio de este sábado. Hace unos años, en octubre de 2015, poco antes de la convocatoria del Año Santo de la Misericordia, el Papa decía en Santa Marta: Dios “tiene compasión, siente compasión por cada uno de nosotros; tiene compasión por la humanidad y ha mandado a su Hijo para curarla”.

La compasión latió en el fondo de las oraciones del Papa Francisco, Pontifex, en las llanuras de Nínive o en las de Ur, por tantas personas, en especial cristianos, que han padecido “las trágicas consecuencia de la guerra y de la hostilidad”. Y en Mosul, donde el Papa habló de crueldad: “Es cruel que este país, cuna de la civilización, haya sido golpeado por una tempestad tan inhumana, con antiguos lugares de culto destruidos y miles y miles de personas (musulmanes, cristianos, yazidíes y otros), desalojadas por la fuerza y asesinadas”. Horas más tarde, en el vuelo de vuelta a Roma, diría a los periodistas: “no imaginaba las ruinas de Mosul, me quedé sin palabras”. Alguna foto, que pueden ver en esta misma web, es realmente impactante.

“Tenemos que perdonar”

Allí, en Hosh-al-Bieaaa, plaza de las cuatro iglesias (sirio-católica, armenia-ortodoxa, sirio-ortodoxa y caldea) de Mosul, destruidas entre los años 2014 y 2017 por atentados terroristas, Francisco afirmó con solemnidad que “la fraternidad es más fuerte que el fratricidio, la esperanza es más fuerte que la muerte, la paz es más fuerte que la guerra”“Esta convicción nunca podrá ser acallada en la sangre derramada por quienes profanan el nombre de Dios recorriendo caminos de destrucción”.

Last but non least (por último, pero no menos importante), decíamos, el perdón. “Dios omnipotente, abre nuestros corazones al perdón recíproco, haznos instrumentos de reconciliación”, rezó en la milenaria Ur de Abraham, junto a un centenar de representantes del islam, del judaísmo y del cristianismo, en un histórico Encuentro interreligioso.

Líbano, Kazajstán, India…

Tras los mensajes que el Papa nos ha dejado también en Chipre o junto a la Acrópolis ateniense, en Lesbos, y antes en Budapest y Eslovaquia, el Papa Francisco ha clamado en paralelo por la paz y la estabilidad en el país de los cedros, el Líbano. No es probable que se den todavía las condiciones para esa visita, al menos en el primer semestre. Pero Francisco quiere ir al país mediterráneo.

A primeros de agosto, un año después de la terrible explosión que devastó el puerto de Beirut, dejando casi 200 muertos y miles de heridos, el Papa renovó públicamente su compromiso de visitar el Líbano en un futuro próximo. “Queridos libaneses”, manifestó en el Aula Pablo VI, “mi deseo de ir a visitarlos es grande. No me canso de rezar por ustedes, pidiendo que Líbano vuelva a ser un mensaje de fraternidad, un mensaje de paz para todo Oriente Medio”.

En Kazajstán (Asia central) tendrá lugar el Séptimo Encuentro de los Líderes de las Religiones Tradicionales, los días 14 y 15 de septiembre, y hay que recordar que el presidente del Senado estuvo recientemente visitando al Papa en Roma. Sin embargo, las condiciones políticas actuales del país no parecen las idóneas para una visita papal, tal como se ha señalado. Sin embargo, nada es descartable.

Citemos también a India. A finales de octubre, el Papa recibió al primer ministro de la República hindú, Narendra Modi, quien saludó a continuación, al cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, y al arzobispo Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados: “En el transcurso de una breve conversación”, señaló el comunicado, “se refirieron a las cordiales relaciones existentes entre la Santa Sede y la India”. Sin embargo, no hay fecha concreta para una eventual visita.

Santiago de Compostela, Canadá

Dos viajes probables del Papa en el verano de este año son Santiago de Compostela y Canadá. En la amplia entrevista con Carlos Herrera, ‘Herrera en Cope’, a primeros de septiembre, el Papa señaló su deseo de viajar a Santiago en el verano de 2022 para dirigir un llamamiento a Europa. “Al presidente de la Xunta de Galicia le prometí pensar el asunto”, comentó el Pontífice. Para mí la unidad de Europa en este momento es un desafío. O Europa continúa perfeccionando y mejorando en la Unión Europea, o se desintegra”. El marco ideal podría ser el final de la Peregrinación Europea de Jóvenes, que concluye el 6 y 7 de agosto.

Francisco reiteró en la conversación que su objetivo es seguir dando prioridad a visitar los países pequeños de Europa. Por eso, “fui a Estrasburgo pero no fui a Francia. A Estrasburgo fui por la Unión Europea. Y si voy a Santiago, voy a Santiago, pero no a España, que quede claro”. Aunque no se descarta en algunos medios que el Papa, jesuita al fin y al cabo, acceda a visitar Manresa (o Loyola) en la conclusión del Año Ignaciano, que conmemora el 500 aniversario de la conversión de San Ignacio de Loyola, tal como ha contado Omnes.

Otra visita más que posible es el viaje del Papa a Canadá, en América del Norte, que tiene que ver con un asunto que ha conmocionado a la Iglesia estos años: los graves abusos a menores. La Conferencia Episcopal Canadiense ha invitado al Santo Padre a realizar una visita apostólica dentro del contexto del proceso pastoral de reconciliación que se está llevando a cabo con la población indígena, tras su maltrato por comunidades católicas en el siglo XIX, que incluyó el descubrimiento de más de mil tumbas sin nombre con restos de niños indígenas.

Ucrania, Montenegro, Malta, Sudán del Sur, Congo…

También se habla de un viaje a Ucrania, antes del verano. Francisco ha señalado en Navidad que no se permita “que se propaguen en Ucrania las metástasis de un conflicto gangrenoso”, por las tensiones entre Kiev y Moscú, que hacen temer una escalada militar. Y recordó también las tragedias “olvidadas” del conflicto en Yemen y Siria, que “ha provocado muchas víctimas y un número incalculable de refugiados”. Católicos ucranianos dan casi por hecho un viaje del Papa, con el fin de evitar un conflicto con Rusia.

Por otra parte, desde antes de la pandemia, estaban previstos viajes de Su Santidad a Montenegro, Malta, Indonesia, Timor Oriental, Papúa Nueva Guinea (Oceanía), y quizá aún con más insistencia, a la República del Congo y a Sudán del Sur, en el continente africano.

Florencia (región del Mediterráneo), y Roma

Un primer encuentro de este año será el que mantendrá el Papa en Florencia con obispos y alcaldes de la región del Mediterráneo, a finales de febrero, en el que participarán también refugiados y sus familias, de modo que esa zona vuelva a ser “un símbolo de unidad y no una frontera”.

El evento continúa la misión lanzada por el Episcopado Italiano en Bari en febrero de 2020, al borde de la pandemia, con el meeting “Mediterráneo, frontera de la paz” que, por primera vez en la historia, reunió a los obispos del Mare Nostrum, unidos por el deseo de derribar los muros que separan a las naciones, informa la agencia oficial vaticana.

Por otra parte, sin moverse de Roma, en junio de este año tendrá lugar el X Encuentro de las Familias, con el tema ‘El amor familiar: vocación y camino de santidad’. Un encuentro que se tuvo que aplazar en el año 2020 por la pandemia y que tendrá una modalidad multicéntrica y extendida, “favoreciendo la implicación de las comunidades diocesanas de todo el mundo”.

“Cuatro o cinco viajes fuera de Italia”

El Papa Francisco inicia este año, durante el que se cumplirán nueve años de su elección, con la preparación de “cuatro o cinco” viajes fuera de Italia, durante los que podría visitar Oceanía y Canadá por primera vez, entre otros destinos, ha informado la agencia de noticias Télam, aunque tiene en mente viajes “al Congo y Hungría”.

“Además, todavía tengo que pagar la cuenta atrasada del viaje a Papúa Nueva Guinea y Timor del Este”, agregó el Santo Padre, en referencia a la visita programada originalmente para 2020, pero suspendida por la pandemia.

“Hay que ir a la periferia si se quiere ver el mundo tal cual es”, señaló el Papa sobre su forma de viajar en el libro ‘Soñemos juntos’, en el que agregó: “Siempre pensé que uno ve el mundo más claro desde la periferia, pero en estos últimos siete años como Papa, terminé de comprobarlo. Para encontrar un futuro nuevo hay que ir a la periferia”.

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