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Primeras señales de una tensa relación

La administración del gobierno de los Estados Unidos está generando tensiones entre los que pensaban que las medidas del presidente “católico” serían coherentes con la fe que profesa.

Gonzalo Meza·16 de marzo de 2021·Tiempo de lectura: 3 minutos
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El presidente Joseph R. Biden, Jr. es el segundo mandatario norteamericano en la historia de los Estados Unidos que profesa abiertamente la fe católica. Su gestión inicia casi 60 años después del primer presidente católico que tuvo el país: John F. Kennedy. Aunque a primera vista este hecho parece una noticia alentadora para la promoción de temas fundamentales para la Iglesia como la protección de la vida, la familia en el seno del matrimonio entre un hombre y una mujer, el asunto será mucho más complicado. Y las primeras señales ya se han dado. 

Las primeras señales, en las leyes

Desde el primer día de su llegada a la Casa Blanca, el presidente Biden decretó una serie de leyes a favor de las uniones entre personas del mismo sexo y el aborto. Tras tomar posesión como primer mandatario, Biden revirtió una regulación federal que restringía  fondos gubernamentales destinados a la interrupción del embarazo. Dicha regulación conocida como “política de Ciudad de México” estuvo vigente por décadas y básicamente prohibía al gobierno norteamericano dotar de recursos económicos a clínicas donde se realizan abortos. 

Impulso de la economía

El 10 de marzo la Cámara de Representantes de los Estados Unidos (EUA) aprobó un paquete de estímulo para la economía estadounidense por un valor de 1.9 billones de dólares. Este “Plan de Rescate Americano 2021” retoma y añade medidas incluidas en los dos paquetes anteriores aprobados durante la gestión del ex presidente Donald Trump. El Plan tiene como objetivos primordiales impulsar la economía norteamericana y sacarla del periodo de crisis provocada por la pandemia.

Sus medidas incluyen, entre otros aspectos, un depósito de 1,400 dólares a los contribuyentes fiscales individuales; un suplemento adicional de 300 dólares semanales para los desempleados; apoyos económicos y alimentarios para las familias con hijos menores de edad; estímulos fiscales y préstamos a las empresas en apoyo a los asalariados.

Bajo la sección 1001

Los Obispos de los EUA reconocieron muchos elementos positivos en dicho Plan de ayuda, sin embargo manifestaron su consternación, ya que el paquete incluye fondos destinados a favorecer el aborto a nivel nacional e internacional.

Y aunque el Plan no menciona expresamente la palabra aborto, sí lo contempla al indicar que se destinan 50 millones de dólares para “subvenciones y contratos bajo la sección 1001 del Servicio de Salud Pública”, medida bajo la cual se rigen cientos de organizaciones dedicadas a “servicios” de salud reproductiva, planificación familiar y aborto como Planned Parenthood.

Opinión de los obispos

En un comunicado de prensa, los obispos norteamericanos expresaron su indignación: “Es inconcebible que el Congreso haya aprobado el proyecto de ley sin las protecciones críticas necesarias para garantizar que miles de millones de dólares de los contribuyentes se utilicen para la atención médica a favor de la vida y no para el aborto”.

A diferencia de los paquetes de estímulos anteriores, dicen los prelados, las disposiciones contenidas en este paquete “se han visto socavadas porque facilitan y financian la destrucción de vidas, lo cual es contrario a su objetivo de proteger a los estadounidenses más vulnerables en tiempos de crisis”.

Diálogo y coherencia

La tensa relación entre el católico presidente Biden y la jerarquía del país no será fácil pero ya se veía venir desde antes que iniciara su mandato. Tras la toma de posesión del mandatario, en enero del 2021, José H. Gómez, Arzobispo de Los Ángeles y presidente de la Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos advertía que “nuestro nuevo presidente se ha comprometido a seguir ciertas políticas que promueven los males morales y amenazan la vida y la dignidad humanas, especialmente en las áreas del aborto, la anticoncepción, el matrimonio y el género”.

Ante ello Gómez hacía un llamamiento a Biden al diálogo y a la coherencia con su fe y lo invitaba a un diálogo respetuoso para tratar esos temas tan delicados: “Si el presidente, con pleno respeto por la libertad religiosa de la Iglesia, participara en esta conversación, sería de gran ayuda para restaurar el equilibrio civil y curar las necesidades de nuestro país”.

Hasta este momento dicho diálogo no se ha dado públicamente y la ruta que la administración Biden está tomando, no indica que vaya a haber un giro para proteger la vida y la familia, en consonancia con los valores de la fe católica que J. Biden dice profesar.

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