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Inmaculado Corazón de María. El mensaje de Fátima está vivo

Los tres elementos del mensaje -rezo del Rosario, reparación y devoción al Inmaculado Corazón de María- están animados por el último, alma de todos ellos.

Enrique Calvo·1 de junio de 2017·Tiempo de lectura: 3 minutos
Papa Francisco

La devoción al Inmaculado Corazón de María no es una novedad en la Iglesia. Basta ver como durante el siglo XIX, anterior a las apariciones, el Espíritu Santo suscitó institutos religiosos -como los Claretianos o las Adoratrices-, con esta invocación mariana; y también cómo León XIII, en 1889, concedió indulgencia plenaria a la devoción de los primeros sábados, a los fieles que se confiesen, comulguen y recen el Rosario.

Lo que es novedad es que María quiso asociar la devoción de los cinco primeros sábados a la del Inmaculado Corazón, con la condición de ser reparadora. 

Recordemos que en la segunda aparición en Fátima, la del 13 de junio, la Virgen María indica que Jesús quiere extender en la tierra la devoción a su Inmaculado Corazón, y que Lucia permanecería sola en la tierra, para realizar esta misión. Francisco y Jacinta irían muy pronto al Cielo

Después, los pastores vieron una gran manifestación del Corazón Inmaculado de María, cercado de espinos que parecían enterrados en Él. “Comprendemos – decía Lucia- que era el Inmaculado Corazón de María ultrajado por los pecados de la humanidad, que quería reparación”.

¿En qué consiste?

Más tarde, en la aparición de Pontevedra, de 10 de febrero de 1925, se indican a Lucia las condiciones requeridas: 

“Oh hija mía, mi Corazón cercado de espinas, que los hombres ingratos en todo momento, me clavan, con blasfemias y ingratitudes. Tú, al menos, ven a consolarme y di  que todos aquellos que durante 5 meses seguidos, el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, y recen un Rosario y Me hagan 15 minutos de compañía, meditando los 15 misterios de Rosario, con el fin de Me desagraviar, Yo les prometo asistirles a la hora de la muerte, con todas las gracias necesarias, para la salvación de esas almas”.

Cinco años después, en la aparición de 29 de mayo de 1930 en Tuy, Jesús indicó a Lucia por qué son 5 y no 8 meses.

“Hija mía el motivo es simple: Son cinco las especies de ofensas y pecados proferidas contra el Inmaculado Corazón de María: las blasfemias contra el Inmaculado Corazón; Las blasfemias contra Su perpetua virginidad; las blasfemias contra Su maternidad divina, recusando al mismo tiempo recibirLa como Madre de los hombres; las blasfemias de los que buscan, públicamente, difundir en el corazón de los niños la indiferencia, el desprecio -y hasta el odio- para con Esta Inmaculada Madre; las ofensas de aquellos que La ultrajan directamente en sus sagradas imágenes.

… Está aquí, hija Mía, el motivo por el cual el Inmaculado Corazón de María me pide esta pequeña reparación”. 

   De estas palabras se deduce que lo que ofende a María son los pecados contra la fe en Su persona. 

Consagración en 1984

La consagración está inseparablemente unida a devoción. Observemos que, según las Memorias de Lucia, la consagración –específica– de Rusia va unida a la devoción a su Inmaculado Corazón, y será una gracia a través de este Corazón. Años más tarde, en Pontevedra, el 10 de diciembre de 1925, nuestra Señora indicó cómo se debería hacer la consagración, “con mención expresa de Rusia y en comunión con todos los obispos”.

   No hablaremos de las diversas consagraciones al Inmaculado Corazón de María de los Papas, durante el siglo XX, como fruto del mensaje. Simplemente afirmamos que la consagración se realizó efectivamente -como deseaba la Virgen- el día 25 de marzo de 1984 en el Vaticano, por san Juan Pablo II. Lucia así lo asegura en su carta de 8 de noviembre de 1989: “Está hecha tal como Nuestra Señora pidió, desde el 25 de Marzo de 1984”.

Medianera de las gracias y correndentora

Es una verdad que se advierte en varios momentos. En la primera aparición del Ángel, de primavera de 1916, éste afirmó:

“Los corazones de Jesús y María están atentos a vuestras súplicas”. Y en la tercera, de otoño de 1916, en la Oración del Ángel: “Por los méritos infinitos de Su Santísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María, os pedimos la conversión de los pobres pecadores”.

   Y por fin, cuando Lucia supo que permanecería sola en la tierra, nuestra Señora dijo: “No hija, (…). No te desanimes. Yo nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios” (13-06-1917).

   Por lo ya indicado, en los textos de las Memorias de Lucia, Jesús quiere salvar a los hombres por el Inmaculado Corazón. Esto se indica más claramente en la visión de María a Lucia en Tuy el 13 de junio de 1929. La vidente comprende que la visión representa el misterio de la Santísima Trinidad, el Sacrificio redentor de la Cruz, el sacrificio de la Eucaristía, y la participación singular de María, bajo la Cruz, con su Corazón, en todos los momentos de la Salvación del mundo.

   La devoción al Inmaculado Corazón de María es realmente una oración de intercesión, Y la reparación no es generalizada, sino muy específica: por las ofensas a Su Inmaculado Corazón o, si se quiere, contra Su amor de Madre y Corredentora. Pasado un siglo, podemos decir que el mensaje de Fátima está vivo, porque María nos revela lo que desea su Corazón Inmaculado para la salvación de sus hijos. 

El autor

Enrique Calvo

Viseu (Portugal)

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