España

«Gracias a Cáritas no sólo tengo una vivienda, sino una familia»

Las Cáritas diocesanas de España presentan, esta semana, sus datos de 2020, marcados por las consecuencias del Covid.

Maria José Atienza·3 de junio de 2021·Tiempo de lectura: 4 minutos
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Vanesa, estudiante universitaria y Ana, desempleada, sin hogar y madre de dos hijos, han puesto voz a los datos presentados hoy por Cáritas Madrid que, al igual que la mayor parte de las Cáritas diocesanas de España, han presentado, en esta semana, sus datos de 2020, marcados por las consecuencias del Covid que ha golpeado a las economías más vulnerables.

Estado de alarma social

Aunque la emergencia sanitaria provocada por el coronavirus ha descendido sensiblemente en nuestro país, sus consecuencias en el ámbito social y laboral están muy lejos de la recuperación, especialmente para las economías más precarias que son siempre las primeras en sufrir las crisis y las últimas en recuperarse. Ésta es una de las conclusiones compartida por las diferentes Cáritas diocesanas en sus memorias correspondientes a 2020.

No en vano, en la presentación de su Memoria 2020, el director de Cáritas Madrid ha destacado que durante los primeros meses de pandemia, las peticiones de ayuda a Cáritas Diocesana de Madrid se triplicaron y más del 85 % de las solicitudes eran para las necesidades sociales, principalmente alimentos, suministros, gastos de vivienda y medicinas. En el periodo anual de 2020, 139.157 personas, acudieron a la entidad diocesana sin contar las ayudas urgentes entregadas en situación de emergencia durante los primeros meses del estado de alarma.

Vivienda, empleo y suministros básicos

Los principales problemas que tienen quienes se acercan a Cáritas en nuestro país tienen denominadores comunes: la dificultad de acceso a una vivienda, la imposibilidad de asumir los costes de los suministros básicos y la situación de desempleo, que, en no pocos casos, afecta a todos los miembros de la unidad familiar.

Cáritas Canarias ha sido una de las que más ha notado el aumento de la brecha de desigualdad. No en vano, en esta diócesis insular, desde Cáritas se atendió a  14.623 hogares, lo que supuso un incremento del 82,9% de los hogares atendidos con respecto a 2019. Se trata del mayor número de atenciones en el último quinquenio. Un año en el que además, la situación de miles de migrantes, abandonados a su suerte por las calles de las islas, se ha sumado al trabajo de Cáritas y a las dificultades derivadas de la pandemia.

Otras diócesis como Sevilla también han vivido un aumento de las peticiones de ayuda en sus Cáritas diocesanas. En términos generales, las familias atendidas por Cáritas Diocesana de Sevilla aumentaron un 26,6% en 2020. Como destacó en su presentación el director de Cáritas diocesana de Sevilla, la capital hispalense cuenta, entre sus barrios, con seis de los más pobres de España, según el INE. Unas zonas en las que la atención de Cáritas diocesana se ha llegado a duplicar. Las parroquias de Polígono Sur, Torreblanca y Tres Barrios han pasado de atender a 1.428 familias en 2019, a 2.542 familias en 2020.

Otro ejemplo es el de Cáritas Zaragoza, cuya labor de acogida en 2020, llegó a 11.518 personas en 5.332 hogares, un 23% más de personas acogidas que en 2019, y un 31% más que en 2018.

Al problema de vivienda se une la imposibilidad de asumir el gasto para suministros, alimentación y ropa. Un punto que, por ejemplo, en Cáritas Mérida Badajoz ha pasado de suponer un 28% en 2019 a un 46% a lo largo del 2020. 

La pobreza es femenina en su mayor parte

Uno de los datos más preocupantes que, en estos días, exponen las distintas Cáritas se centra en el «rostro femenino» de la pobreza en España. Generalmente, de las personas atendidas por las diferentes Cáritas más de la mitad son mujeres. Sus problemas son especialmente acuciantes en el caso de migrantes con menores a su cargo y es también el ámbito femenino en el que el desempleo ha hecho mayores estragos durante estos meses, con una especial relevancia en las personas dedicadas a las tareas del hogar o profesiones de poca estabilidad.

La aparición de trata con fines laborales

El director diocesano de Cáritas Madrid se ha referido, además a una preocupante realidad que se está produciendo en España como consecuencia de la crisis derivada de la pandemia: la captación de hombres y mujeres con fines de explotación laboral dentro de nuestro país. «Colectivos como las Adoratrices, que trabajan codo a codo con las mujeres víctimas de trata nos están trasladando esta realidad», ha afirmado Luis Hernández «son personas a las que se capta para trabajar con horarios larguísimos, sin coberturas laborales y en régimen de esclavitud, como los que conocemos en Asi, por ejemplo, y que, hasta hace poco era impensable en España».

«Si yo no salgo de aqui, otra madre no podrá entrar»

Poner voz y rostro a quienes acuden en busca de ayuda es uno de los objetivos de las campañas de Cáritas y en especial, la del Día de la Caridad, que se desarrolla en estas jornadas. La presentación de los datos anuales en Madrid ha contado con los testimonios de Aurora y Vanesa. La primera acudió a Cáritas por primera vez hace 7 años. Llegó embarazada, sin vivienda y sin trabajo. Desde entonces, ha pasado por varias residencias de Cáritas y ha seguido cursos de formación y apoyo emocional. «Lo que queremos quienes acudimos a Cáritas», ha destacado, «es un trabajo digno, una vivienda digna, una oportunidad. Hay muchas madres como yo, en esta situación y, si yo no salgo de aquí, otra madre no podrá entrar».

Vanesa es una estudiante universitaria. Aparentemente no tiene «el perfil» de un usuario de Cáritas. Sin embargo, como ella señala «no puedo dejar de agradecer lo que Cáritas ha hecho por mi madre y por mí». Una historia que comenzó en 2015, cuando, por diversos motivos, Vanesa y su madre tuvieron que terminar viviendo en una habitación, «hacinadas». «Mi madre, enferma, acudió a la Iglesia y allí la derivaron a Cáritas. Nos abrieron las puertas del residencial JMJ, nos ofrecieron acompañamiento, y pudimos, con el tiempo gestionar una vivienda social. Vanesa, que ha terminado su carrera y ahora, con esfuerzo esta finalizando un master señala que «gracias a Caritas, no sólo tengo una vivienda, sino una familia» y ha animado a «no perder la esperanza porque en Cáritas siempre están ahí para ayudarte».

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