América

Con una exhortación a la unidad inicia la Asamblea los obispos de los Estados Unidos

La aprobación de una “declaración sobre el significado de la Eucaristía en la vida de la Iglesia” ha sido el tema que ha dominado el debate desde los primeros minutos de esta Asamblea, y que refleja la polarización existente en la Iglesia de este país.

Gonzalo Meza·17 de junio de 2021·Tiempo de lectura: 3 minutos
Foto: ©2021 Catholic News Service / U.S. Conference of Catholic Bishops.

Ayer inició la Asamblea de Primavera de la Conferencia de Obispos de los Estados Unidos, una reunión que concluirá el viernes y se realiza virtualmente a causa de la pandemia. Aunque durante los próximos días los obispos abordarán una serie de temas relevantes para la vida de la Iglesia en los Estados Unidos (nuevas traducciones en inglés de la liturgia de las horas, un plan pastoral para el matrimonio y la familia y una visión integral para el ministerio de los nativos americanos), el tema que ha dominado desde los primeros minutos en esta Asamblea, y que refleja la polarización existente en la Iglesia de este país, es la aprobación de una “declaración sobre el significado de la Eucaristía en la vida de la Iglesia”.

Una iniciativa dirigida a todos los miembros de la Iglesia, pero que tiene detrás de sí un destinatario principal: el presidente Joe Biden, quien a pesar de declararse católico practicante y que comulga, ha promovido desde el inicio de su mandato, políticas contrarias a las enseñanzas de la Iglesia en materia de defensa de la vida y el matrimonio formado por un hombre y una mujer.

Ayer, al iniciar la conferencia, algunos obispos contrarios a la emisión de dicha declaración trataron de modificar la agenda de la reunión proponiendo postergar la discusión de dicho documento sobre la Eucaristía hasta la próxima Asamblea de noviembre y eliminar los límites de tiempo protocolarios para su debate, de forma que el tema se pudiera debatir en persona y/o sin límite de tiempo. La propuesta no prosperó, pues el 59 % de los obispos se opuso. De esa forma la discusión de dicho documento continua como estaba programada para el 17 de junio. 

Esta polarización es notoria no solo en la jerarquía sino en todos los niveles de la Iglesia norteamericana. Es por ello que en sus discursos inaugurales, el nuncio apostólico en los Estados Unidos, arzobispo Christophe Pierre, y Monseñor José H. Gomez, arzobispo de los Ángeles y presidente de la Conferencia de Obispos, lanzaron un ferviente llamado a la unidad y a no asociar la fe o casarla con ideologías o partidos políticos. Al salir de esta pandemia debemos preguntarnos si “¿estamos siendo una Iglesia que responde a las verdaderas necesidades de nuestro pueblo?”, dijo Mons. Christophe Pierre. El modelo de Iglesia que Cristo nos llama a ser, indicó, es el modelo del Buen Samaritano, “que sale con compasión y misericordia con los que sufren para llevarles la verdadera curación”.

Lo que hoy en día falta en el proceso de evangelización, precisó, es “comenzar de nuevo desde Jesucristo”, pero el punto de partida no es avergonzar a los débiles, sino proponer a Aquel que puede fortalecernos en nuestros debilidades a través de los sacramentos de la reconciliación y la Eucaristía. “La Sagrada Comunión”, indicó el nuncio “no es simplemente una cosa que se recibe, sino que es Cristo mismo: una Persona que se debe encontrar. Un catolicismo que se confunda con una mera tradición cultural o que no se distinga de otras propuestas, incluso políticas o ideológicas, basadas en determinados valores, nunca convencerá a esta generación ni a las nuevas. No somos una iglesia de los perfectos, sino una Iglesia peregrina que necesita la misericordia ofrecida por Cristo”. No se trata de aplastar a los demás, sino de acompañar, amar y dialogar respetuosamente, aclaró el Nuncio. 

Por su parte, Mons. José Gomez, reconoció que la división (política) existente en la sociedad norteamericana también se refleja y afecta a la Iglesia: “Vivimos en una sociedad secular en donde la política se convierte en el substituto de la religión para mucha gente”. Por ello, “necesitamos protegernos contra la tentación de pensar en la Iglesia solo en términos políticos. La unidad en la Iglesia no significa conformidad de opinión, o que los obispos nunca estén en desacuerdo. Los apóstoles discutieron apasionadamente. No estaban de acuerdo sobre estrategias y métodos pastorales. Pero nunca estuvieron en desacuerdo sobre la verdad del Evangelio”. Tras la pandemia, precisó Gomez, nuestro Santo Padre nos llama a fortalecer la unidad del Cuerpo de Cristo.

La unidad a la que exhortaron los arzobispos Pierre y Gómez se pondrá a prueba hoy, en lo que será un acalorado debate entre los obispos acerca de la redacción y la terminología de esta declaración sobre la Eucaristía en la vida de la Iglesia.

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