América

Miles de personas marchan en Estados Unidos en defensa de la vida humana

La marcha por la vida en Washington, respaldada por miles de personas, se ha realizado con la esperanza de que sea la última marcha a nivel nacional; y supone un nuevo clamor para que el «don de cada vida humana sea protegido por la ley y acogido con amor».

Gonzalo Meza·24 de enero de 2022·Tiempo de lectura: 5 minutos
marcha por la vida Washington
Foto: ©2021 Catholic News Service / U.S. Conference of Catholic Bishops.

El viernes 21 de enero miles de personas se congregaron en Washington DC para manifestarse a favor de la vida. Las gélidas temperaturas de -6º centígrados en la capital norteamericana y los altos índices de contagio de la variante ómicron del COVID-19, no diezmaron el ánimo de miles de jóvenes de todo el país que se dieron cita en la 49ª edición de la Marcha por la vida (“March for life”). Colegios y universidades católicas estuvieron representados con cientos de estudiantes que viajaron desde diferentes puntos del país hacia la capital para participar en esta caminata. 

Desde la sentencia de «Roe vs Wade»

La idea de esta Marcha surgió hace 49 años, después de que el 22 de enero de 1973 la Suprema Corte de los Estados Unidos fallara a favor de la despenalización del aborto en todo el país en el caso conocido como “Roe vs. Wade”. Bajo esta ley se calcula que desde esa fecha cerca que 60 millones de inocentes han perdido la vida. Es por ello que el día 22 de enero ha sido designado en la iglesia de los Estados Unidos como el “Día de oración por la protección legal de los niños no nacidos”. Alrededor de esa fecha se organizan en todo el país ceremonias, vigilias, misas, jornadas de oración y de concientización, así como la muy popular novena “9 días por la vida”.

Como cada año, la marcha del 21 de enero en la capital norteamericana estuvo precedida por una vigilia de oración y una Misa el 20 de enero en la Basílica Nacional de la Inmaculada Concepción. La liturgia estuvo presidida por el Presidente del Comité Pro Vida de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, mons. William E. Lori, Arzobispo de Baltimore. Junto con él, concelebraron decenas de obispos y sacerdotes que acompañaron a los jóvenes en este viaje. Aun con las restricciones sanitarias, cerca de 5.000 personas participaron en la ceremonia. En su homilía, mons. Lori se refirió al drama por el que pasan las mujeres que han considerado abortar: “Para muchas de ellas, parecía que su única opción era abortar, pero en el fondo sabían que era una elección trágica con graves consecuencias permanentes. ¡Lo que más se necesita en esas estas situaciones es un testimonio de amor y de vida!” Ese testimonio y la ayuda concreta la encontraron en parroquias, congregaciones y ministerios pro-vida. 

Además del clima de alegría, entusiasmo, oración, cansancio y frío, esta 49 Marcha por la vida estuvo marcada por la esperanza de que sea la última marcha a nivel nacional. Y es que en los próximos meses uno de los casos que serán discutidos por los nueve jueces de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos es el llamado “Dobbs vs. Jackson Women’s Health Organization”. El dictamen de los magistrados sobre ese caso podría revertir la ley del aborto a nivel nacional, dejando que cada estado de la Unión Americana decida despenalizar el aborto o no dentro de sus jurisdicciones. De esa forma el aborto ya no sería considerado un “derecho nacional, constitucional”. Al respecto, el Arzobispo Lori indicó: “Si a finales de este año la Corte Suprema anula Roe vs. Wade, ¿cómo nos deberíamos preparar como católicos? Primero, debemos ser una voz clara y unánime para afirmar que nuestra sociedad y las leyes pueden y deben proteger tanto a las mujeres como a sus hijos. Como cuestión de justicia fundamental, debemos trabajar para proteger por ley la vida de los no nacidos, de los miembros más vulnerables e indefensos de la sociedad”.

Una «batalla campal»

Aunque la Iglesia católica mantiene la esperanza de que se revierta el dictamen Roe vs. Wade emitido en 1973, terminando con ello el “derecho al aborto a nivel nacional”, la batalla contra la vida está siendo y será campal. Justo el 22 de enero, el Presidente Joe Biden -quien se declara católico y acude a Misa dominical- así como la vicepresidenta Kamala Harris señalaron en un comunicado: “El derecho constitucional establecido en Roe v. Wade hace casi 50 años está bajo ataque como nunca antes. Es un derecho que creemos debe estar codificado en la ley. Nos comprometemos a defenderlo con todas las herramientas que tengamos.”

Diferentes asociaciones pro aborto siguen la misma línea. Desde antes de la admisión y argumentación en la Suprema Cortre del caso “Dobbs vs. Jackson Women’s Health Organization”, la Suprema Corte ha recibido un inusitado número de instrumentos jurídicos llamados “Amici curiae” (figura similar a un “asesor desinteresado”). En dichos escritos los defensores y organizaciones abortistas piden a los jueces considerar la serie de leyes que anteceden y establecen “el derecho constitucional de las mujeres a decidir”. Esta batalla de varios frentes contra la vida también incluye la desacralización.

El jueves 20 de enero, mientras cientos de jóvenes participaban en la vigilia nocturna en la Basílica de la Inmaculada en Washington DC, un grupo auto-proclamado “Catholics for choice” proyectó desde fuera de la Basílica haces de luz en la fachada con textos alusivos al “derecho al aborto”. Dicho acto provocó el enojo del Arzobispo de Washington DC, el Cardenal Wilton Gregory, quien por medio de un comunicado señaló: “Ese día (20 de enero) la verdadera voz de la Iglesia estaba únicamente dentro del Santuario. Allí, la gente oró y ofreció la Eucaristía pidiendo a Dios que restaure la verdadera reverencia por cada vida humana. Aquellos que con bufonerías proyectaron palabras en el exterior del edificio de la iglesia demostraron con esas ocurrencias que efectivamente estaban al exterior de la Iglesia y de noche”. El cardenal Gregory concluye tajantemente citando a Jn 13:30 «En cuanto tomó Judas el bocado, salió. Era de noche».

En la otra costa, Los Ángeles

La marcha pro vida de Washington DC no fue la única, a lo largo del fin de semana, ya que se realizaron en diferentes puntos del país diversas manifestaciones, entre ellas la de Los Ángeles, en California, titulada “One Life LA”. Este evento también tuvo una caminata por la vida en las calles angelinas que concluyó en la Catedral con la “Misa de réquiem por los no nacidos”, la cual fue presidida por el Presidente de la Conferencia Episcopal Norteamericana, mons. José H. Gómez, Arzobispo de Los Ángeles.

En su alocución, mons. Gómez exhortó a trabajar para construir una sociedad basada en el amor: “Mostramos ese amor por la forma en que nos cuidamos unos a otros, especialmente cómo cuidamos a los más débiles y vulnerables. OneLife LA nos recuerda la hermosa verdad de que todos somos hijos de Dios y que cada vida es sagrada. Avanzamos con esperanza, en el espíritu de OneLife LA  para crear una civilización de amor que celebre y proteja la belleza y la dignidad de cada vida humana”.

Ayuda a mujeres y familias

La jornada de oración por la vida y los diferentes eventos que se organizan fueron una oportunidad para dar a conocer las diferentes congregaciones y ministerios que existen en los Estados Unidos para ayudar a las mujeres y parejas que enfrentan embarazos bajo situaciones difíciles. En las últimas décadas y dada la gravedad del aborto, en los Estados Unidos han surgido numerosas iniciativas para ofrecer todo tipo de ayuda a las mujeres y familias que pasan por estas difíciles situaciones. Entre ellas se encuentran: la congregación de las «Hermanas por la vida» (“Sisters for life”) cuya misión es ayudar a mujeres embarazas vulnerables; el ministerio «Caminando con mamás en necesidad» (“Walking with moms in need”); el Proyecto Raquel en donde se brinda atención a quienes han pasado por un aborto por medio de una red de expertos que ofrecen consejería, retiros, grupos de apoyo y atención especializada. 

A la espera del fallo del Máximo Tribunal norteamericano, los obispos de este país invitan a todos los católicos a ayunar y orar entre enero y junio del 2022: “Oremos para que este importante fallo sea el fin de Roe vs Wade. No podemos construir una sociedad verdaderamente justa y permanecer inermes ante el impacto que Roe vs Wade ha tenido y que se ha cobrado la vida de más de 60 millones de inocentes. Oremos, ayunemos y trabajemos para que el don de cada vida humana sea protegido por la ley y acogido con amor”. 

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